Sin apoyo del gobierno brasilero, Guaraní y Kaiowá buscan solidaridad internacional

Por Gean Rocha

La demarcación de tierras es una de las principales cuestiones que llevan al conflicto en el campo. Actualmente, la reivindicación de demarcaciones hecha por los Guaraní y Kaiowá, ya reducidas, totaliza sólo el 2,5% de las tierras que originalmente serían del pueblo indígena.

Elizeu Lopes, líder indígena del pueblo Guaraní-Kaiowá, en el Estado de Mato Grosso do Sul, concedió recientemente una entrevista en la sede del Instituto Socioambiental, en São Paulo, para hablar sobre los ataques frecuentes y violentos de hacendados contra comunidades indígenas, así como sobre el envío de denuncias a organizaciones y organismos internacionales, como por ejemplo el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Ginebra.

Lopes viajó por Suiza, Alemania, Bélgica e Italia, se encontró con activistas de entidades de defensa de los derechos humanos, con equipos de relatorías especiales de la ONU, inclusive con la que trata específicamente de los derechos de los pueblos indígenas. También estuvo con el nuncio Papal en el Vaticano y con diputados del parlamento europeo. Volvió a São Paulo para seguir denunciando la intensa violencia a la que se somete a su pueblo.

“Invitamos a la relatora de la ONU, Victoria Tauli-Corpous, para venir a Brasil por tres veces, pero necesita que el gobierno la invite para que ella pueda hacer esta visita. Queremos también que venga una comisión de parlamentarios europeos, para que vean nuestra realidad en su totalidad”. afirma Lopes.

Durante los meses de agosto y septiembre de este año, ocurrieron más de 10 ataques paramilitares contra el pueblo Guaraní-Kaiowá, en Mato Grosso do Sul, protagonizados por hacendados organizados en milicias armadas. Los ataques terminaron con el asesinato del líder Guaraní-Kaiowá Semião Vilhalva, tres indígenas fueron baleados con armas de fuego, varios fueron heridos por balas de goma y decenas de indígenas fueron golpeados. También son fuertes los indicios de que los indígenas sufrieron torturas y hay denuncias de un caso de estupro colectivo contra una mujer Guaraní-Kaiowá. Lopes también denuncia el involucramiento de la policía y de políticos locales en los ataques.

“Hoy, nosotros, los Guaraní y Kaiowá, estamos en guerra. Estamos enfrentando a grandes hacendados, pistoleros, políticos y a la policía de pecho abierto para defender que podamos tener nuestro espacio”, resalta el líder indígena.

Contexto

La demarcación de tierras es una de las principales cuestiones que llevan al conflicto en el campo. Actualmente, la reivindicación de demarcaciones hecha por los Guaraní y Kaiowá, ya reducidas, totaliza sólo el 2,5% de las tierras que originalmente serían del pueblo indígena. Con los procedimientos de demarcación paralizados, cerca de 45 mil Guaraní-Kaiowá continúan viviendo en sólo 30 mil hectáreas de sus tierras tradicionales.

Según Lopes, por este motivo, los pueblos indígenas pasaron a ocupar y vivir en las tierras donde existe conflicto, anhelando más áreas libres. “Allá, tenemos por lo menos espacio para producir, para el sustento propio, para garantizar el sustento y no depender de canastas básicas”.

No es la primera vez, este año, que los Guaraní y Kaiowá presentan sus denuncias a organismos internacionales. En abril último, Elizeu Lopes participó, conjuntamente con otros líderes de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil [Apib], en el Forum Permanente para Cuestiones Indígenas de la Organización de la ONU, en Nueva York [Estados Unidos], donde habló sobre la violencia cometida por los hacendados y la desidia del Estado.

“En la región en que vivo, de 2003 a 2013, hubo por lo menos 150 conflictos entre mi pueblo y hacendados de la región. En ese período, tuvimos por lo menos 15 grandes líderes asesinados, la mayor cantidad del país, cuyas investigaciones policiales resultaron en nada”.

En julio último, Lopes estuvo en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en La Paz, Bolivia, donde se encontró personalmente con el Papa Francisco. “Él me recibió con una sonrisa, extendió la mano y me escuchó, cosa que la presidenta [Dilma Rousseff] y los gobernantes brasileros, incluso sabiendo de nuestra situación, nunca lo hicieron y se niegan a hacerlo. Yo le pedí a él que interceda por nosotros, que ayude para que el gobierno brasilero cumpla la Constitución y demarque nuestros territorios, que el propio poder Ejecutivo paralizó”.

Guarani y Kaiowá de Mato Grosso do Sul viven crisis humanitaria, sin atención del gobierno brasilero.

Preocupaciones de la ONU

Una de las preocupaciones expresadas por las seis Relatorías Especiales de Derechos Humanos de la ONU, que estuvieron reunidas con Lopes en Ginebra, es justamente la definición de cuál de ellas podrá recibir el caso Guaraní y Kaiowá. Esto significa que la situación de violación de derechos de este pueblo es tan grave y extensa que puede ser tomada por todas las Relatorías con las cuales el líder se reunió: Derecho a la Alimentación; Personas Internamente Desplazadas; Violencia contra la Mujer; Defensores de los Derechos Humanos; Movimiento Ilícito de Residuos Tóxicos; y, lógicamente, la de Pueblos Indígenas. Existe también la posibilidad de que el caso Guaraní y Kaiowá sea acompañado, más de cerca, por la Relatoría Especial de Discriminación Racial.

Esas reuniones son parte de la programación de incidencia internacional de la causa de los Guaraní y Koiwá en Suiza, Alemania, Bélgica e Italia. Esta incidencia es una iniciativa del Consejo Indigenista Misionero (Cimi) y de las organizaciones Franciscanos Internacional, Red de Acción e Información “Alimentación Primero” [Fian-Brasil], Amnistía Internacional y Justicia Global, además de la agencia de cooperación DKA.

Elizeu Lopes también denuncia el hecho de que hasta inclusive representantes del Estado tuvieron participación en el reciente ataque paramilitar al tekoha [lugar donde se es] Ñanderú Marangatú, que culminó con el asesinato de Semião Vilhalva, de 24 años. Él declara que la propia prensa documentó la participación de concejales, diputados y hasta de un miembro del Senado en la reunión que se realizó antes del ataque.

“Algunos llegaron hasta inclusive a ir al área ocupada por la comunidad. Esta tragedia muestra, una vez más, que la vida de un indígena en Brasil vale menos que la de una vaca. Nosotros estamos reivindicando menos tierra de la que tenemos derecho, garantizado por la Constitución, pero la opción del Estado brasilero es clara en su defensa exclusiva de los intereses del agronegocio. Intentan empujarnos de las Mesas de Diálogo, cuando sabemos que la única solución para acabar con la violencia es la demarcación de los nuestros territorios tradicionales”, explica Lopes.

Elizeu Lopes, líder indígena Guaraní, en medio de parlamentarios europeos, en defensa de la causa de su pueblo.

Según Flavio Machado, misionero de la Regional del Cimi en Mato Grosso do Sul, que acompañó a Lopes en la agenda de incidencia por Europa, se dejó en claro a los relatores de la ONU que, en el caso que no se haga la demarcación de las tierras, no es posible tener control sobre la comunidad. “La autodemarcación es un consenso y una decisión desesperada de toda la comunidad de luchar por la vida. Ellos no pueden más sobrevivir a la vera de las carreteras y no suportan más el sufrimiento del hambre y el llanto de sus niños”, observa Machado.

Lopes pidió también una actuación conjunta de las relatorías y que ellas incidan sobre los acuerdos comerciales de empresas multinacionales y bancos de inversiones con el agronegocio de Mato Grosso do Sul, de modo tal que sean condicionados a la demarcación y devolución de los territorios tradicionales indígenas.

Los equipos de las relatorías afirmaron que van a estudiar formas para contribuir en el combate a la situación de extrema violación de derechos humanos del pueblo Guaraní y Kaiowá. También asumieron el compromiso de sensibilizar a otros mandatarios de la ONU sobre la situación, además de indicar la posibilidad de cuestionar al gobierno brasilero y solicitar más información sobre la realidad de este pueblo, que constituye la segunda mayor población indígena del país.

Movimientos sociales en todo Brasil se movilizan por el derecho a la tierra de los Guaraní y Kaiowá y en contra de la violencia de los latifundistas.

De acuerdo con la evaluación de Flavio Machado, la situación llegó a tal punto que no hay más espacio para que el Estado brasilero niegue los derechos constitucionales de los Guaraní-Kaiowá. “Si el agronegocio entiende sólo el lenguaje económico, que se parta de este principio para solucionar definitivamente el problema. El Estado debe adoptar sanciones y castigos para quien no cumpla la ley. Por otro lado, el Cimi tiene el deber de denunciar un futuro bastante grave en Mato Grosso do Sul en caso que no cambie, urgentemente, la postura omisa del Estado. El Ministerio de Justicia tiene que cumplir su obligación constitucional de demarcar las tierras tradicionales de una vez por todas”, concluye.

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