Simone Silva del MST en Asturias

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En esta gira organizada por Entrepueblos, colaboran otras organizaciones como Soldepaz Pachakuti, Hegoa y Comités de Amigos y Amigas del MST en el conjunto del estado español.

El objetivo es informar de la situación brasilera, de las perspectivas del MST y la necesidad de transformaciones profundas en Brasil.

De igual forma se quiere reivindicar la actualidad de la lucha campesina, y del proyecto social de construcción de una Soberanía Alimentaria de los Pueblos, que el 17 de abril ha tenido su jornada internacional de lucha con motivo del asesinato de veintiuna personas «sin tierra» en el estado de Pará, en 1996.

Inaugurada el 23 de enero de 2005 con un gran evento internacional en la que hubo representación del gobierno asturiano, la ENFF fue construida entre 2000 y 2005 en Guararema (a 70 km de São Paulo), gracias al trabajo voluntario de más de 1.000 trabajadores sin tierra y simpatizantes. Su misión es cubrir las necesidades de la formación de militantes de movimientos sociales y organizaciones que luchan por un mundo más justo.

El MST, tal vez el mayor movimiento social del continente.

“Si doy comida a los pobres, me llaman santo. Si pregunto por qué pasan hambre, me llaman comunista”
Monseñor Helder Cámara
Aunque la fundación oficial del Movimiento Sin Tierra tiene lugar en 1984 con el I Encuentro Nacional de los Sin Tierra, donde se reunieron representantes de doce estados de Brasil, su origen se remonta a unos años antes. En 1979, un grupo de familias campesinas ocupaban la hacienda Macali, en Ronda Alta (Río Grande do Sul) tras una larga peregrinación. Expulsadas violentamente, en 1980 decidieron montar un campamento en Encruzilhada Natalino. A los pocos meses, eran unas 3.000 personas las acampadas “deseosas de poder vivir en paz y trabajar la tierra para dar de comer a sus descendientes”.

Desde entonces, el Movimiento Sin Tierra lucha de diversas formas. La más importante es la ocupación de tierras, el campamento permanente, sin olvidar las marchas por carreteras, huelgas de hambre, ocupación de edificios públicos, vigilias, manifestaciones en grandes ciudades, la negociación, etc. En estos 31 años 450mil familias han “conquistado” la tierra y producen en los llamados asentamientos de la reforma agraria, mientras otros 150mil están en “campamentos” debajo de plásticos negros esperando que les sea legalizada la tierra.

Da idea de la dimensión adquirida por el MST la celebración del VI Congreso hace un año en Brasilia, del cual Simone proyectó un video: colorido, masivo, participativo, con profundidad en los debates con invitados de todas las sensibilidades políticas y religiosas, con movilizaciones por las calles de Brasilia hasta llegar al Planalto, el palacio presidencial, con presencia internacional, entre ellos gente de Soldepaz.Pachakuti, más de 15mil personas se juntaron durante una semana inolvidable.

Antes de la actividad de hoy en el Llano de Gijón, Simone Silva tuvo un encuentro con la eurodiputada Estefania Torres, que lleva temas agrarios en el Parlamento Europeo y estaba interesada en conocer al MST y las perspectivas de la Soberanía Alimentaria en Brasil y Latinoamérica: de resultas de este encuentro queda una invitación a visitar al Movimiento, sus asentamientos y campamentos, y particularmente a conocer la experiencia educativa y de formación del MST, que ha recibido diversos premios por su práctica de la “pedagogía de la tierra”.

Simone ha compartido la historia de la gente Sin Tierra, sus fecundas luchas, con incidencia y especial protagonismo de mujeres. Desde la ocupación de tierras improductivas hasta la visualización de denuncias de agrotóxicos nocivos.

Ha explicado la trascendencia del “abril rojo” en que se acumulan luchas agrarias, con el día internacional de lucha campesina en torno al aniversario de la masacre de ElDorado dos Carajás, y ha defendido que la propuesta y construcción de la soberanía alimentaria no es solamente asunto del campesinado, sino que el calentamiento del planeta, la alimentación sana, la protección a la naturaleza afecta a la gente de la ciudad, y se busca articular alianzas para debatir sobre el sistema capitalista y la cantidad de millones de hambrientos que provoca.

Ha puesto el acento en la necesidad de llamar la atención pública, de estados, parlamentos, gobiernos y la sociedad para debatir y solventar los conflictos, la desigualdad, desde el punto de vista de clase, de la gente pobre, víctimas del acaparamiento de tierras, de poder mediático, de poder político, por parte de latifundistas y empresas extranjeras.

Al cumplirse 10 años de la Escola Nacional (en cuya construcción Asturias había colaborado estrechamente en otros tiempos, y que tuvo colaboración decisiva de las fotos donadas por Sebastian Salgado y el libro de José Saramago y el disco de Chico Buarque) el MST prepara una cita formativa en octubre y un encuentro de intelectuales en junio, y ha invitado específicamente a los movimientos amigos, y en concreto a la diputada Estefanía.

Ha reiterado que continúa el Movimiento en la tarea de elevar el nivel de conciencia de las clases más pobres, que llega analfabeta al MST, y que cuando años después logran conquistar tierra, les supone un salto en el nivel de vida, la producción acrecienta la lucha contra el hambre y la desigualdad, se multiplica la organización, las cooperativas, la educación como proceso de transformación, y les mejora significativamente la salud.

Al retomar la soberanía alimentaria con alianza entre campesinado y consumidores conscientes se ataca a la raíz de muchas enfermedades, se colocan elementos para “enfriar” el planeta, se aporta a la felicidad de las personas.

La perseverancia para producir alimentos de calidad, sin venenos, conduce a reinventar el derecho humano a la comida, aunque no quieran las corporaciones transnacionales del ramo, los monstruos Monsanto, Syngenta y los demás.

Incrementar la organización internacionalista, es otro sesgo del MST, que mantiene brigadas de activistas en Haití, en Mozambique, en Guatemala, en Venezuela, construyendo cisternas para el agua de lluvia, recuperando semillas nativas, aportando a la formación campesina o a la distribución comunitaria, a la creación de las AELAS, Escuelas Latinoamericanas de Agroecología, brigadas de alfabetización, etc desde la perspectiva de que Solidaridad es aportar lo que el otro necesita, no lo que a mí me sobra..

Simone ha asegurado que Brasil se conceptúa como un país muy desarrollado, en terminología capitalista, muy poderoso. Pero son millones de personas marginadas, empobrecidas, excluidas, a las que el MST se dirige en alianza con otros movimientos para proponer y producir cambios profundos en el país.

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