Simone de Beauvoir, una mujer refractaria (I)

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Por Iñaki Urdanibia

                                    « Construiré una fuerza en la que me protegeré para siempre»

                                     « Acepto la gran aventura de ser yo »

Tomo el título en préstamo de Michel Onfray, aunque tras incluirla en el conjunto de los refractarios junto a Georges Politzer, Paul Nizan y Albert Camus, la emprende con ella para hurgar en algunas supuestas vergüenzas, y para llegar a mantener entre otras lindezas, dejando de lado los indignos señalamientos políticos, que fue una lesbiana traidora y que el Segundo sexo no es un libro feminista…nadie se había enterado y todos, y sobre todo todas, lo han considerado pues equivocadamente…¡ cosas de la lúcida mirada del normano! Al final el carácter refractario se reduce a que su obra, se refiere El segundo sexo, supuso una bofetada para el machismo dominante( Véase su Contre-Histoire de la philosophie 9 / « Les consciences réfractaires». Grasset, 2013; pp. 323-416). Sin entrar en mayores, se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con algunas de las posturas de la mujer mas de lo que no cabe duda es que su figura se convirtió en modelo de mujer independiente, y su obra y su comprometida vida supusieron un grito de alerta acerca de la posición marginada y sumisa que se reservaba a las mujeres en la sociedad patriarcal, y la apertura de las puertas al feminismo moderno, resultando que en el campo de la lucha por la igualdad y emancipación femenina hay un antes y un después de ella. Así, no necesita la señora abogados defensores sino que ella con su vida y su obra se defiende sola.

No es baladí detenerse aunque sea de manera fugaz en la fecha de publicación de El segundo sexo, 1949, teniendo en cuenta el contexto en que se publicó esta obra que dejaría una huella imperecedera en lo que hace a la cuestión femenina.

En los años de posguerra lo propio era asignar a la mujer el papel clásico de madre, esposa y responsable del hogar. Las únicas organizaciones con ciertos aires feministas eran las encuadradas en el PCF. Eran los tiempos n los que se implantaba la guerra fría y en los que el existencialismo, en alzaba en Francia, siendo asimilado al enemigo burgués por parte del auto-denominado parti des fusillés. Los análisis marxistas que eran utilizados por Beauvoir en su obra, no impidieron que fuese tratada con suma dureza por las secciones femeninas del PC: que la trataron de pequeñoburguesa que anteponía la lucha de sexos a la lucha de clases, añadiendo que las obreras no estarán contentas del retrato que se hace de las mujeres, los hombres…menos todavía. Dominique Desanti , militante prestigiosa del PCF, elogió el libro lo que hizo que no se le permitiese expresar su opinión en los órganos del partido, se le sustituyó en tal labor , de demolición, por otras más dispuestas a despellejarla: dos Jeannette, Vermeersch la trató de existencialista y de tener unos hábitos de vida disolutos; Jeannette Prenant, por su parte, cumplió el encargo por partida doble, embistiendo contra su propia padre – que criticó las teorías de Lyssenko, elevado a los altares de la ciencia proletaria– y ya de paso contra Beauvoir, a la que acusaba de defender un malthusianismo pro-americano y fascistizante…subrayando que las mujeres de la clase obrera apenas le merecen atención; la Iglesia reaccionó igualmente de manera contundente contra la autora y sus obras, los sectores burgueses también mostraron su descontento por el retrato que de ellos se hacía en la obra en especial en las memorias de la escritora. Resulta significativo en este orden de cosas, la conversación que relataba el traductor del libro al húngaro unos años después ( se refería a la recepción de la Memorias de una joven formal), cuando preguntando a una joven francesa a ver si había leído el libro, ésta le respondió que no porque sus padres se lo habían prohibido, al tiempo que no ponían pegas sino que le invitaban a leer Les Liasons dangereuses.

Tampoco faltaron las críticas del lado de algunas feministas que acusaron a la pensadora de biologicismo ( por su empeño en colocar lo biológico- maternidad…- como origen de las desventajas con respecto a los machos, rebatiendo el economicismo explicativo de Friedrich Engels), al igual que señalaban cierto androcentrismo que se podía ver en las fuentes utilizadas y los ejemplos expuestos…todo ello ha de decirse que ella se basó en los sabres más adelantados de su tiempo. También se le criticó por el liberalismo e individualismo que se veía en sus páginas – aspecto este último en el que la propia Simone de Beauvoir se detuvo años después, indicando que había ignorado en gran parte la importancia e imbricación de la lucha de clases y no había puesto el debido énfasis en la necesidad de la lucha para alcanzar la emancipación- , si bien también de debe añadir que en la obra se defiende abiertamente la participación de la mujer en el espacio público, colectivo, y en el campo de la producción.

Con todo , resulta necesario situar a Beauvoir, y su quehacer, en su contexto: ella sola y sin apoyo de organizaciones feministas, a la sazón inexistentes, defendía los derechos de las mujeres y reivindicaba asuntos fundamentales como el derecho al aborto, los métodos anticonceptivos, la igualdad de derechos y la autonomía femenina que vendría de la mano de su participación en la producción. Sus teorías hicieron que se elaborase el concepto de GÉNERO, situando a los humanos lejos de cualquier concepción esencialista , determinista y a-histórica. Superando los postulados del marxismo tradicional y el feminismo liberal, al trazar una línea de salida para toda teoría feminista de la posteridad. Los peros apuntados no quitan el carácter de indudable pionera a la señora y su obra. Cabe el honor de haber sido una de las primeras mujeres que desde el punto de vista filosófico han explorado la opresión de la mujer, situando tal fenómeno a nivel individual y también al nivel de la sociedad.

Sea como sea, Simone de Beauvoir ha estado sometida en su país a una situación cuasi- límbica y por partida doble ( ausente en las historias de la filosofía y también en las de la literatura), que parece confirmar aquello de que nadie es profeta en su tierra: ya cuando salió El segundo sexo, tuvo un éxito inmediato en Estados Unidos e Inglaterra en donde influyó de manera fuerte en las corrientes feministas; en su país tras la polvareda inicial y el aplauso de ciertos círculos minoritarios y especializados, la cosa tardó más en cuajar. En lo que hace a sus novelas, testimonios, textos autobiográficos, las cifras cantan y ciertamente las ventas han solido funcionar siempre de manera estupenda. El caso del texto cuyo título he citado, a principios de los setenta del siglo pasado los ambientes feministas movieron el texto con la implicación directa de Simone de Beauvoir en el movimiento; en 1999, en el cincuenta aniversario de la publicación del libro se dio otro subidón. En 2008, al cumplirse los cien años de su nacimiento se organizaron numerosos congresos lo que supuso un impulso importante, que fue acompañado, cuatro años después, por la publicación de un volumen dedicado a ella en Los Cahiers de L´Herne . Seis años más tarde, es decir este mismo año se ha publicado en la prestigiosa colección de la Pleïade la edición de las Mémoires, siendo, por otra parte, incluida en el programa de agregadurías sus Mémoires d´une jeune fille rangée. En tal colección y en tal registro de la literatura del yo le habían antecedido Michel Leiris, Jean-Paul Sartre y Blaise Cendrars…Dentro del ciclo autobiográfico, no cabe duda de que el lugar más destacado recae sobre el libro nombrado en último lugar, su relato de su niñez y su juventud, los años que podríamos decir de formación. Tal libro no provocó escándalo alguno salvo en algunos sectores ultracatólicos ( así François Mauriac subrayaba los peligros que acarreaba su lectura que que se centraba en la pérdida de la fe) y en algunos sectores de la burguesía por el retrato que de ella se hacía, mas lo que queda claro es que el libro tuvo una grandísima difusión y alcanzó a no pocas jóvenes que se veían reflejadas sino en todo al menos en algunos aspectos, lectoras que es claro que no pertenecían a ningún sector especializado sino que formaban parte del gran público. Se puede citar a modo de significativa anécdota, lo contado con el traductor del libro al húngaro que al preguntar a una joven rangée-60 si había leído el libro le contestó que sus padres se lo tenían prohibido mientras que le dejaban leer Les Liasons dangereuses porque era un clásico, lo que da cuenta de los recelos de la burguesía con respecto al libro y a la autora…los mismos que mostraba la Iglesia cuya Congregación del Santo Oficio incluyó en el índice de libros prohibidos El segundo sexo y Los mandarines.

A la hora de hablar de este brillante personaje no es fácil sortear varios desvíos que salen al camino a las primeras de cambio, casi de manera inevitable: derivar por el campo de la filosofía o asociar su nombre, y actividad, con el de Jean-Paul Sartre, cosa que, reitero, resulta harto difícil ya que sus vidas avanzaban, desde que se conocieron, por las sendas del amor necesario frente a los contingentes con los que alternaban cada uno de ellos. Con respecto a lo filosófico, se puede señalar que habitualmente en las historias de la filosofía o no sale ella o si se le nombra, simplemente, es para asociarla automáticamente con Sartre y con el existencialismo sin más ( seguidora de…); dos cosas se pueden decir al respecto, aun siendo cierto que su actividad esencial en el campo de la escritura fue lo novelesco y lo autobiográfico ( su vida como materia prima para la escritura y como obra de arte), también lo es que son varias sus obras que avanzan por el ensayismo sin faltar diferentes exploraciones por el campo filosófico ( Sade, Por una moral de la ambigüedad, Pyrrhus et Cinéas, amén de El segundo sexo, claro ) y que las oposiciones para agregadurías, en la enseñanza, fueron en la rama de la filosofía, quedando segunda tras Jean-Paul Sartre, hay quienes afirman que ella es la que debería haber obtenido el primero puesto ( por ejemplo Michéle Le Doeuff de la que se puede leer con provecho: « El estudio y la rueca. De las mujeres, de la filosofía, etc. ». Cátedra, 1993…). A tal labor docente se dedicó en diferentes destinos hasta que hubo de dejarlo por algunos líos amorosos con algunos alumnos /as. Así pues, inútil buscar en los diccionarios de filosofía o similares alguna pista sobre ella ( a modo de ejemplo diré que en el diccionario de Filosofía de Espasa-Calpe, dirigido por Jacobo Muñoz que tego a mano y que cuenta entre los colaboradores a la destacada feminista Celia Amorós, no hay ninguna entrada dedicada a ella: únicamente en la entrada feminismo y en la de Sartre aparece su nombre; o en mi búsqueda saltarina ojeo la « Histoire de la philosophie française» sous la direction de Denis Huisman. Perrin, 2002, y a ella se le dedica como media página y alguna mención al hablar de Sartre) . Siguiendo la misma o parecida lógica , de no valorarla como mera sombra de su compañero, evito recurrir a las biografías numerosas de Sartre, ya que obviamente ella aparece como compañera de , siempre como acompañante o segundona con respecto a gran hombre; no exploraré tampoco los libros relacionados con el feminismo en los que por supuesto ocupa un papel destacado, de honor…no toca, si bien algún destello al respecto asomará sin duda.

Dos cuestiones parecen necesarias señalar: 1) la propia Simone de Beauvoir señalaba que ella no tenía mayor creatividad en el campo filosófico, considerando que, sin embargo, en el terreno de la literatura era en donde se encontraba cómoda y en donde podía, debía, realizar su labor, y 2) si una obra filosófica se valora por la huella e influencia que supone en la vida y el comportamiento de sus lectores, no cabe duda de que la obra de la pensadora-en especial El segundo sexo– ha tenido mucho mayor presencia e influencia que El ser y la nada o Crítica de la razón dialéctica de su compañero, Sartre. A mi modo de ver no le falta razón a Sarah Bakewell quien en su recomendable libro «En el café de los existencialistas» ( Ariel, 2016; p.277 /https://kaosenlared.net/la-filosofia-habitada-el-existencialismo/ ), afirma que « El segundo sexo podría haberse establecido en el canon como una de las mayores reevaluaciones culturales de los tiempos modernos, un libro para colocar junto a las obras de Charles Darwin (que resituó a los humanos en relación con otros animales), Karl Marx (que resituó la alta cultura con relación a la economía) y Sigmund Freud (que resituó la mente consciente en relación con lo inconsciente) » [ En este orden de cosas, un libro de sumo interés para acercarse al pensamiento filosófico de la autora: « Sexe et existence. La philosophie de Simone de Beauvoir» de Eva Gothlin ( Michalion, 2001)].

Ciertamente fue en el campo de la escritura en donde desarrolló su misión – así se tomaba el oficio de escribir desde su inicios- y este mismo años ha sido publicada en la selecta colección de la Pléiade, signo de consagración en el país vecino, dos volúmenes con sus obras autobiográficas , ses Mémoires, que suman tres mil páginas. Hace años que se publicaron en dicha colección las novelas ( 1982), el teatro ( 2005) y los textos autobiográficos ( 2010)de su compañero. Tampoco está de más señalar, como ya ha quedado dicho, que en este año aniversario ( 110 años de su nacimiento y sesenta de la publicación de sus Memorias de una joven formal) este último libro ha sido incluido en el programa de letras para agregadurías.

Sintomático resulta que en las últimas líneas de la tercera entrega autobiográfica, La fuerza de las cosas, se lea: « al volver una mirada incrédula a esa crédula adolescente mido con estupor hasta qué punto he sido estafada» ( j´ai été flouée ). No parece que haya que forzar mucho las cosas para ver en esa afirmación una realidad de la que era consciente: que su figura había quedado reducida en lo que hace a su verdadera importancia que coincide con lo que vengo afirmando desde el inicio de estas líneas.

La libertad en acto

Ya desde sus primeros pasos su vida se fue desarrollando en lucha permanente contra los límites que le suponían, redundancia excusada, limitaciones e imposiciones por parte de las normas familiares, los roles asignados, y otras formas de dependencia. Este deseo de ser libre e independiente, le conducían a cierta soledad, al menos en ciertos ambientes, y un caminar en soledad, sin ceñirse a las indicaciones de autoridad alguna. El propósito señalado , que ya asomaba desde sus años tempranos, le llevaba a trabajar en la construcción de sí misma, al considerar la propia vida como responsabilidad propia lo que exigía denodados esfuerzos y un trabajo permanente por esculpirse a sí misma; la existencia como obra de arte, reflejada en la escritura ( escribía a los dieciocho años: « descubrir el tesoro que se lleva consigo y tener la posibilidad de contemplarlo sin usar todavía; tener el derecho para conservarlo durante un tiempo determinado, probarlo, y no detenerse y elegir»); ella que buscaba la libertad y también la felicidad, aunque siempre dispuesta a renunciar a la segunda en beneficio de la primera…decía en La fuerza de las cosas : « en toda mi existencia , no he encontrado a nadie que estuviese tan dotado como yo para la felicidad, nadie se entregaba con tanto empeño para alcanzarla como yo. Desde que llegué a tocarla , se convirtió en mi única tarea. Si se me hubiese propuesto la gloria, y que ésta supusiese el fin de la felicidad, la habría rechazado».

Todo ello se tradujo en una trayectoria que le condujo de ser demoiselle de Beauvoir a Castor, cuando ya se integraba en aquel mundo de hombres estudiosos e irreverentes con los valores, y los comportamientos, dominantes de la sociedad biempensante; el mote se lo puso René Maheu en los tiempos en que preparaban oposiciones. Una lucha permanente guiada por una sed insaciable de libertad. Hay una biografía que se basa en los datos relacionados en los tomos de las memorias de la escritora que resulta francamente recomendable : Castor de guerre. Un portrait de Simone de Beauvoir de Danièle Sallenave ( Gallimard, 2008), sin obviar una obra traducida al castellano: « Simone de Beauvoir» de Claude Francis y Fernande Gontier ( Plaza & Janés Editores, 1987) que resultando correcta tiene una importante limitación: se publicó originalmente un año antes que el fallecimiento de la biografiada, o todavía un accesible y reciente libro debido a Carmen G. de la Cueva« Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir» ( Lumen, 2018 / del que dí cuenta en el momento de su publicación en mayo: https://kaosenlared.net/simone-de-beauvoir-al-desnudo/ ). A menudo, por no decir siempre se suele encasillar a esta mujer ( además de a la dependencia con respecto a Jean-Paul Sartre ya señalada ) , reduciendo su figura a la autora de una biblia del feminismo moderno, a los amoríos hors norme ( alumnos y alumnas , amor necesario con Sartre, y contingentes con Lanzmann, Nelson Algren, etc.), a sus implicaciones y posicionamientos con respecto a la política internacional y francesa ( nacionalismo, comunismo, guerra de Argelia, mayo del 68, luchas por la legalización del aborto, etc., etc., etc.), obviándose la importancia y volumen que adquirió su obra escrita: filosofía, ensayo, novelas, memorialista además de autora de una abundante correspondencia. Resulta justo y oportuno destacar la originalidad de su proyecto autobiográfico que nos llevan a acceder a la continuidad de su vida y de los acontecimientos vividos, en una magistral reconstrucción memorística que se compone de los recuerdos, por supuesto, tratados con una certera retrospección, subjetiva y escrita con minucia, y pensada una y otra vez hasta darle la forma definitiva. La tendencia auto-analítica propia a todos los pinitos autobiográficos se distinguen en su caso por varias cuestiones: la clara conciencia de la talla intelectual que va adquiriendo su figura, la capacidad de entreverar las anécdotas con las hondas reflexiones a las que dan lugar ( cosa, la imbricación de estos dos diferentes registros, que ya se veía igualmente en El segundo sexo o en La vejez), y su capacidad de revisar sus propios relatos y posiciones, reconociendo sus fallos, sus deudas y sus límites personales.

« He querido que en este relato circule mi sangre; he querido arrojarme a él, todavía viva, y cuestionarme en él antes de que todas las cuestiones se hayan extinguido. Tal vez sea demasiado pronto ; pero mañana será demasiado tarde», decía en la segunda entrega de sus memorias y ese es el propósito que mantuvo firme y que no varió en los cinco tomos de su autobiografía: « Memorias de una joven formal» ( 1958) – 1908 a 1929-, « La fuerza de la edad» ( 1960)- 1924 a 1944-, los dos volúmenes de « La fuerza de las cosas I y II» ( 1963) – 1944 a 1962-y «Final de cuentas »( 1972)- 1962 a 1972-, si bien no están compuestos del mismo modo: así como el primero sigue un orden, casi, estrictamente cronológico, al igual que el primer volumen de La Fuerza de las cosas, que abarca el periodo que va de la Liberación hasta los acuerdos de Evian; el segundo presenta una especie de balance , recapitulando sobre los hechos anteriormente relatados. El último por su parte, se centra sobre dos de los ejes fundamentales de su quehacer: su feminismo y su ateísmo.

La escritura de estas memorias le conducen a revisitar los diferentes momentos de su vida, y a analizar los pasos dados, tarea que adopta una vertiente colectiva ya que deja ver la trayectoria de la historia de las mujeres y el camino recorrido por los feminismos de todos los continentes. Es la voz de una intelectual militante que deviene una voz colectiva en pos del feminismo igualitario que – según su visión – es una necesaria revolución…«yo pensaba en otro tiempo que la lucha de clases debía pasar antes que la lucha de sexos, considero ahora que es preciso que ambas luchas vayan juntas» se lee en el último volumen de sus memorias, y la « opacidad de la empresa de vivir», transformada en trasparente a través de la literatura.

Este artículo, como puede adivinarse por la numeración que consta en el propio título, va a se completado con algún artículo más: el siguiente tratara del relato de la niñez y la juventud narrada por ella misma ( II) y la última (III), expondrá la cronología de su vida al que añadiré algunas artículos escritos sobre ella y sobre algunas de sus obras.

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