Siguiendo la pista a Hannah Arendt

Por Iñaki Urdanibia

Una muy interesante y original obra que nos presenta a la pensadora y a su modo de enfocar las cosas.

Por Iñaki Urdanibia

No es la primera vez que sigo la pista de esta mujer ( http://ftp.kaosenlared.net/secciones/s2/mujeres-generos-y-luchas-lgbtti/64357-a-vueltas-con-hannah-arendt

http://2014.kaosenlared.net/kaos-tv/57104-hannah-arendt-presencia-plena# ) cuya presencia, femenina, es prácticamente la única en algunos de los habituales diccionarios de filosofía; tal seguimiento está provocado por el interés del propio personaje y por su ineludible presencia en el terreno de la renovación del pensamiento de lo político, amén de ser objeto de polémicas varias. Personaje controvertido hasta las entretelas: para unos anti-judía ( postura propia de algunos judíos vergonzantes y tocados por el masoquismo propio de tal condición, dicen), para otros combativa sionista; para los de más allá defensora del consejismo, para los de más acá propagandista de la democracia americana y detractora de los movimientos revolucionarios europeos…para todos los gustos hay, hasta recientemente me he referido en esta misma red a la embestida de Emmanuel Faye que se refería a ella poco menos, o más, que como “filo-nazi”, si no como una nazi redomada, mas solapada (.https://kaosenlared.net/arendt-heidegger/ ). Un hombre, una opinión que decía Terencio.

Pues bien, acaba de caer en mis manos un libro que lo menos que se puede decir es que tiene un enfoque francamente original: su autora es Marie Luise Knott, y su traducción ha sido presentada por Herder: « Desaprender. Caminos del pensamiento de Hannah Arendt ». La autora se enfrenta a la obra de la pensadora abordada organizando el acercamiento en cuatro bloques ( Reír, Olvidar, Traducir, Dramatizar), penetrando desde las primeras líneas en uno de los asuntos que más ira y rabia provocó la autora de « Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal»», las dichosa crónicas que le encargó el The New Yorker y que poco después fueron publicadas en libro. Precisamente Knott se acerca a la recepción enfurecida, la incomprensión del texto y del tono utilizado por la pensadora, y las furibundas críticas que fueron unidas, en no pocos casos , con la ruptura de lazos de amistad. No cabe duda de que Arendt en vez de acogerse a la tranquilizadora vulgata, consagrada por el uso y el abuso ( la utilización del sentimentalismo de los campos para minar el terreno de la razón, traspasando el tema a cuestión de cantidad de lágrimas; reducir la cuestión a un cierto romanticismo del mal radical) , que conducían a considerar a los otros como malos, per se, como afianzamiento de nuestra bondad ( cuando en Alemania al mismo tiempo que se desarrollaba el juicio en tierras palestinas, por un tribunal israelí, cantidad de ex-jerifaltes nazis ocupaban cargos de responsabilidad en la administración germana); otros aspectos que removió la cronista de circunstancias, fue las carencias jurídicas del juicio, ya que entre otras cosas era la primera vez que se juzgaba, por separado, a un responsable nazi, más allá de cualquier jurisdicción universal organizada. Tampoco quedó exento de ser planteado de modo problemático, la presentación del acusado por parte del fiscal, como tampoco resultaba de recibo-en opinión de Arendt- que se llamase a declarar a algunos supervivientes, echándoles en cara su pasividad, y restregándoles así la culpa y hurgándoles la herida; ella llevaba la cuestión al plano colectivo y se preguntaba si no se deberían haber tomado decisiones de enfrentamiento con el verdugo ( por ejemplo, dimisión de los consejos judíos en vez de pasar a colaborar con las autoridades pardas), ella que en su momento propuso declarar la guerra al nacionalsocialismo organizando unidades armadas por parte de los judíos…Mas vamos a la obra que comento.

Aprender a desaprender

« Todas las palabras como paz y amor, el sano hablar afirmativo, se han ensuciado, han sido profanadas, se han convertido en un horrible chillido mecánico »

( W.H.Auden )

« Pocas veces nos hacemos una idea de cuánta libertad se requiere para expresar de la mejor manera posible el más pequeño pensamiento propio »

( W. Benjamin )

Entiéndase bien que Hannah Arendt no pretende dar lecciones al respecto, sino que la suya es una decisión personal de abandonar las pistas bien señalizadas, y con todo el sentido asentado, para aventurarse pos caminos que no llevan a ninguna parte, o llevan hasta donde llevan ( en la sombra se adivinan aquellos holzwege-caminos que no llevan a ninguna parte- de Heidegger, en busca de los claros del bosque) , en una especie de aplicación de una epojé generalizada que pone patas arriba las concepciones heredadas…hay que volver a pensar, lejos de los clichés al uso, y para ello hay que despojarse de las interpretaciones consagradas, desaprender para explorar de nuevo los campos ya trillados y supertrillados que , esos sí, que no conducen a una parte sino a la repetición de la repetición tautológica que nada añade al conocimiento. Esta postura de pensar a la intemperie y sin barandilla , como era de imaginar, pilló a contrapié a los guardianes del templo del sentido y de ahí las incomprensiones, las furiosas críticas, etc.

Marie Luise Knott sigue varios de los caminos, posibles, emprendidos por Hannah Arendt, y muestra-con tonos de abogada defensora- la pertinencia de las sendas recorridas por la pensadora.

En primer lugar está la risa que pone fin a la indignación paralizante ante la figura de Eichmann. El humor, ciertamente en temas delicados lo que hace que su empleo sea considerado o bien como una frivolidad o bien como una banalización del horror y de las víctimas, juega un papel desestabilizador, descoloca la cuestión , abriéndole una vía para salir del atolladero. La apertura del diafragma ( alabadas , de uno u otro modo, por Kant, Benjamín o Kafka, por referir los citados por la autora) viene a suponer muchas cosas, diferentes reacciones a la hora de enfocar lo aberrante y lo absurdo de los supuestos argumentos utilizados por el juzgado…¿ cómo enfrentarse con semejantes sandeces , francamente inconsistentes?. Es ahí en donde Arendt recurre a la ironía y a la risa con el fin de proponer un nuevo punto de vista desde el que enfocar la cuestión; « la risa de Arendt trasladó las cosas y el mundo más allá del sentido y del entendimiento en el momento de un relámpago del pensamiento en el que encontró la “banalidad del mal”, y la postura intempestiva-contra las formas estandarizadas de juzgar- provocaron una poderosa tormenta.

A continuación le toca el turno a la traducción activa. Arendt puso en paralelo las traducciones de la Biblia que se dieron en tierras germanas: la de Moses Mendelssonhn, en 1743, supuso la salida del gueto de los jóvenes judíos , mientras que la de Martin Buber y Franz Rozenzweig condujo de nuevo a a los judíos ( asimilados) a su pasado judío. La importancia de la traducción, que se ancla en el plurilingüísmo y la pluriculturalidad, no es un simple reflejo especular del original, sino que añade, o traza puentes entre diferentes visiones culturales. Arendt, convertida en paria, y sin pertenencia definida, va a practicar la traducción, en su propia menta para luego plasmarla en sus obras, combinando el alemán y la lengua de adopción, el inglés . Así su obra se convirtió en una puerta a través de la que los americanos, del norte, accedieron al pensamiento europeo, que en general les resultaba ajeno, y viceversa ya que a los europeos les brindó la oportunidad de colocarse en otra ubicación reflexiva que hasta entonces era juzgada de un modo esquemático y anquilosado; y su dominio creciente de la lengua de adopción le llevaría a presentar diferentes versiones ( en un comparativo y clarificador apéndice, la autora señala las diferencias transatlánticas). Según escribiese en una u otra lengua, de cara a hacer más accesibles sus mensajes…su status era el que se lee en El castillo kafkiano: « tú tienes una sorprendente visión de conjunto…sin duda es porque vienes del extranjero ».

Sigue una travesía por la cuestión del perdón, intentado deshacerse de imágenes y conceptos que impiden pensar. Penetra en tal terreno la pensadora tratando de deslindarse de las visiones que luchando contra las diferentes formas de fascismo, adoptan algunas de sus modos de actuación, y traza la flecha que señala hacia la superación de las visiones ancladas en la tradición. El camino le lleva desde la inicial visión cristiana, deudora de san Agustín, basada en la idea de amor al prójimo ( posturas que con uno u otro matiz mantenía su amigo, el poeta Auden, con el que tuvo animadas discusiones)…por una parte, le queda claro que hay comportamientos que es difícil, más bien imposible, perdonar; por otra, Knott adopta la idea de Gilles Deleuze de que nadie se sienta ante una hoja, o un lienzo, completamente en blanco; la tarea de vaciar el soporte es una tarea larga, que solo puede tener éxito si se da una “purificación” basada en un “nuevo proyecto” que unifique a diferentes visiones que anteriormente han estado enfrentadas; solamente « la promesa y el perdón se convirtieron en garantía de la libertad política». Que alguien haya mantenido unas posturas equis no le implican de por vida, ya que puede haber cambios en los postulados que mantenía y si no es posible revocar la historia propia sí que se puede elegir dirigirla en otra dirección; « la experiencia de actuar y l de perdonar es una misma cosa ; esto implica el conocimiento de que cualquier persona que actúa debe estar preparada para perdonar, y cualquiera que perdona realmente actúa ». La pensadora germana da por sentado que con esta nueva visión se supera el toque religioso para convertirlo en un concepto secular y político. Es-según ella- la puerta que se abre al futuro, a la esperanza en la condición humana…en una libertad de comenzar un nuevo camino que puede llevar a la « participación de los unos con los otros », a gente que anteriormente estaban distanciadas y hasta enfrentadas…en aras de un proyecto nuevo y compartido, sin olvidar los hechos del pasado, lo cual es imposible, sino anulándonos en cuanto a su pertinencia en el presente y en el futuro.

Por último, la dramatización supone que los hombres que están a punto de convertirse en meras marionetas de lo social , pueden ocupar lugares / papeles que les posibilite revelar su «.singularidad personal». Al salir al escenario del mundo de lo público, la vita activa hace que cada cual deje ver quién es, cómo es; en vez, no obstante, de considerar a los humanos como “arrojados” al mundo-como consideraba Heidegger- juzgaba que lo estaban « a la tierra », desde el mismo momento del nacimiento, más tarde aparecerá el mundo, y la comprensión de éste por los muchos es lo que se ha de considerar como lo político. Arendt consciente de moverse en un escenario recurre a personajes literarios, míticos, usa citas, y se une a los poetas ( Heine, Rilke, Shakespeare, …) en la medida en que estos abren visiones inéditas « convirtiéndose en guardianes de esta morada » ( el lenguaje es la casa del ser que dijera su maestro); y en tal tarea la pensadora trata de observar los pensamientos, a los que recurre, fuera de quicio, desligando los conceptos de su contexto( reavivando lo que parecen ser “pensamientos muertos”), y tratando de actualizarlos para su uso presente, y con tal recurso obliga al lector a convertirse en actor, pues ante los dilemas planteados se le obliga a optar, a pronunciarse , a decidir…jugando con atrevimiento en el « festival de la vida ».

La obra de la periodista, traductora y escritora Marie Luise Knott resulta un singular acercamiento a los vericuetos del pensar arendtiano, obligando -como fiel seguidora- y fiel defensora como queda dicho- de la pensadora analizada- a la implicación lectora y a posicionarse ante un futuro enigmático, inesperado, irracional y falto de lógica…y como resultado un modo atractivo, y carente de oscuridades, de acceder a las rumias de la autora de « Los orígenes del totalitarismo ».

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