“Sigue el dinero” (Lecciones del Covid 2)

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“Follow the money” (“Sigue el dinero”), fue la pista que recibieron de su informante anónimo los periodistas Woodward y Berstein del Washington Post para resolver el caso “Watergate” de robo y corrupción, bajo la presidencia de Richard Nixon en 1974.

Si queremos saber por qué España sigue siendo uno de los países con más covid-19, hay que seguir el dinero. Los recortes y la externalización, en la sanidad pública, en los últimos años, son la clave. Esas medidas de austeridad, según Helena Legido Quigley y otros investigadores, han robado a la sanidad pública su fuerza para combatir el Covid-19 (Legido-Quigley, H., Austerity saps the ability of the health system to respond to Covid19, European Science-Media Hub, 17 de abril, 2020).

Antes de los recortes, el sistema sanitario público español era bueno. Pero la pandemia ha puesto en evidencia la falta de médicos en las UCIs, la falta de material de protección y la escasa existencia de trabajadores de apoyo en los hospitales. O sea, que el sistema sanitario no estaba preparado para una pandemia, que según la OMS se esperaba en pocos años (McVeigh,K., Experts warn world is “grossly unprepared” for future pandemics. The Guardian, 18 de septiembre del 2019).

Eso ha llevado a situaciones tan peligrosas e ineficaces como que los trabajadores sanitarios tengan que hacerse su propia ropa de protección con bolsas de basura. Por eso España tiene una muy alta tasa de sanitarios contagiados y muertos.

Se ha pasado de hablar de reducir la curva de infectados y muertos a dar más importancia a reducir la curva del desastre económico. Seguimos el dinero. Las personas de las más necesarias para frenar la pandemia, las trabajadoras de la limpieza en los hospitales, trabajan en condiciones deplorables con sueldos ridículos, mientras los futbolistas siguen recibiendo sus pagas millonarias para jugar o no jugar, da igual.

Otras desigualdades que se hacen obvias en esta pandemia están relacionadas con la tecnología. Mientras hay gente que se esfuerza para teletrabajar, hacer la compra por internet porque no pueden salir a la calle o los niños intentan estudiar y participar en clase por Zoom, nos olvidamos que muchos de los españoles no tienen acceso a la tecnología necesaria.

Y también nos olvidamos o no sabemos que el entusiasmo de los gobiernos por reemplazar trabajo y escolarización con nuevas tecnologías tiene un objetivo peligroso: la vigilancia por la tecnología (Klein, N., Screen New Deal on How Companies Like Google Plan to Profit in High Tech Covid Distopia, Democracy Now, 13 de mayo 2020). Esta pandemia está siendo una gran oportunidad de ser un laboratorio para la tecnovigilanciaque desean los gobiernos y en enriquecimiento que quieren las grandes compañías y organizaciones como Google, Apple y la Bill and Melinda Gates Foundation.

El uso de nuestras tecnologías en nuestras casa, trabajo y en general es algo a lo que tenemos que estar muy alertos, porque no solo se está utilizando la pandemia para crear una sociedad distópica y enriquecer a algunos pocos (Cué, C., Calvo confirma una reforma legal para no tener que recurrir al estado de alarma si hay rebrotes, El País, 14 de mayo 2020), donde todos estamos vigilados, sino también se está rebajando la calidad de la educación, ya que los niños no aprenden bien al no tener el espacio ni la tecnología para hacerlo, aparte de que se les priva de su vida social y se les condena a una vida delante de una pantalla.

Aun sabiendo que los recortes y la externalización degradan el sistema sanitario, en plena pandemia se siguen haciendo. Por ejemplo, los hospitales de campaña que el ejército iba a construir en Catalunya, han sido frenados por Quim Torra, el president de la Generalitat de Catalunya. ¿Por qué, cuando tanto se necesitaban puesto que hospitales como Vall d’Hebró estaban colapsados? Según información de la cadena SER ( https://cadenaser.com/emisora/2020/04/19/sercat/1587320698_726040.html), la Generalitat pagará a la sanidad privada más de 43.000 euros por cada paciente de coronavirus que ingrese en una UCI de los hoteles medicalizados.

Y al mismo tiempo nos animan a consumir para mejorar la economía” en establecimientos de dudosa seguridad para nuestra salud.

Si hay algo en esta pandemia que no entiendes, sigue el dinero”.

Clara Valverde es autora de varios libros entre los cuales destaca “De la necropolítica neoliberal a la empatía radical” ((Icaria 2015).

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