Siete mil millones de razones

El pasado mes de octubre, la División de Población de la ONU, nos informaba de un dato interesante en lo referido al tema demográfico mundial, al anunciar el nacimiento del humano número 7.000 millones.
Inmediatamente, todas las alarmas se pusieron en marcha. Algunas publicaciones, afirmaban, de hecho que “más que ser una celebración, el acontecimiento ha sido motivo de inquietud y discusión”.
Sin embargo, ante estas afirmaciones, yo me hago dos preguntas;
-Primero, ¿Realmente no hay recursos para todos? , ¿Realmente nos morimos de hambre? Es curioso que, mientras pienso en un mundo apocalíptico tal y como nos lo dibujan algunos, y que perfectamente podría encajar en cualquier telediario victimista de intereconomia, no puedo evitar mirar la lista Forbes.
Si, ya saben, aquella maravillosa lista de privilegiados, la de los más ricos del mundo. Pienso en estas teorías y me saltan a los ojos unos datos muy curiosos; Carlos Slim, 74 billones de dólares. Bill Gates, 56 billones de dólares. Warren Buffett, 50 billones. Amancio Ortega, 31 billones de dólares….y así podríamos seguir.
En el estado español, también podemos identificar claramente a los millonarios, a aquellos que se están llenando los bolsillos a pitote mientras tenemos 6 millones de parados; Amancio Ortega, Juan Roig, las Koplowitz, Florentino Pérez, o nuestro buen amigo Emilio Botín, el mismo que se llena cada año los bolsillos a rabiar mientras exige al gobierno recortes sociales a los trabajadores.
-Segundo, si en efecto estuviéramos en una crisis demográfica, como decía Malthus, con exceso de población, ¿Cuál es la solución entonces? ¿Reducir la población? No es casualidad que, como dice Juan Manuel Olarieta, el maltusianismo fuera la ideología preferida, junto al malinterpretado darwinismo social, del nazismo y del fascismo durante el siglo XX para barrer a millones de personas de la superficie del planeta, obteniendo, del ideólogo imperialista Malthus, la coartada perfecta.
Para todos estos personajillos, la solución es la misma que en la época de Malthus; que unos pocos ricos de unos pocos países enriquecidos, sigan explotando económica, social, laboral y territorialmente a una amplia mayoría de pobres y de países del mundo, y seguir, pues, ahondando en la explotación de clases y en el neocolonialismo.
Y es que algunos aun no se han enterado, o no quieren enterarse de que va la película.
El problema no son los siete mil millones de personas, como tampoco lo son los alimentos.
El problema son esos 10 billonarios más ricos del mundo, que entre ellos en total concentran 400 billones de dólares. 400 billones en manos de 10 personas, y mientras tanto estos sinvergüenzas se atreven a decirnos que hay demasiada población, y que los recursos del planeta no son suficientes. Desde luego debe haber suficientes recursos cuando solo 10 personas consiguen sumar todo ese dineral.
Y es que si en algo coinciden todos estos explotadores y parásitos sociales es en su interés por expoliar el mundo, indistintamente de donde se encuentren.
Tenemos millones de razones para pelear por un mundo más justo, igualitario, donde la riqueza se distribuya de forma igualitaria entre todos, donde no existen ricos ni pobres, un mundo donde 10 billonarios no se lleven la riqueza multimillonaria de todo el mundo, un mundo donde el nacimiento de un ser humano no sea motivo de tristeza o preocupación si no de alegría y de ganas de luchar y seguir mejorando.
Tenemos, por lo tanto, un mundo ganar.
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