Siete asociaciones valencianas se alían para crear un observatorio que acabe con la tolerancia a la corrupción

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Un frente cívico contra la corrupción, formado por siete asociaciones, nació ayer en Valencia para «luchar contra la tolerancia social con la corrupción» y cortar de raíz el germen que a su juicio ha posibilitado la proliferación de esta lacra: «la cultura de la permisividad con las prácticas corruptas». El nuevo Observatori Ciutadà contra la Corrupció está integrado por las asociaciones de cooperación internacional Atelier y Perifèries, víctimas y denunciantes en el caso Blasco por la presunta trama de desvío de ayudas a la cooperación internacional. También se han sumado al observatorio Acció Cultural del País Valencià, Escola Valenciana, Ca Revolta, la Societat Coral El Micalet y la Associació Ciutadania i Comunicació (Acicom).

Entre los objetivos de la nueva alianza de asociaciones figura la elaboración de una radiografía de la corrupción en la Comunitat Valenciana o la organización de unas jornadas sobre la corrupción, con ponentes europeos que ilustren sobre las iniciativas sociales y ciudadanas contra la lacra. Asimismo, se proponen «facilitar asesoramiento y apoyo legal a individuos y colectivos que quieran presentar denuncias».

Aparte de cargar contra el «clima social de indeferencia ante estos hechos», el observatorio también critica el «autoritarismo», la «arbitrariedad» y el «clientelismo» de las instituciones valencianas.

La propuesta se presenta como «abierta» a otras organizaciones que compartan los «objetivos», entre ellos el de «promover los valores democráticos de transparencia y derecho ciudadano de acceso a la información».

La iniciativa surgió de dos ONG, Atelier y Perifèries, a raíz del caso Blasco, la investigación judicial sobre el desvío de ayudas de cooperación al desarrollo por parte de cargos de la Generalitat en cuya primera pieza separada ha sido condenado a ocho años de cárcel el exconsejero Rafael Blasco. Y, más en concreto, ante lo que sus miembros entendieron como una «falta de respuesta social a la altura» de la gravedad de los hechos.

Agencias/Prensa

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