Si ERC y CUP tienen más votos que Puigdemont … ¿Por qué no puede haber un presidente independentista y de izquierdas?

En las elecciones del 21-D los partidos independentistas tuvieron más de dos millones de votos y 70 escaños, superando la mayoría absoluta de diputados. Junts per Catalunya, la candidatura impulsada por Convergencia y el PDeCAT, sumó 940.000 votos y 34 diputados. La suma de los partidos independentistas de izquierdas (ERC y la CUP), pero, se subió hasta el 1,12 millones de votos y los 36 diputados (32 de ERC y 4 de la CUP), superando en votos y escaños en el partido de Puigdemont. El periodista y analista Andreu Pujol recordaba estos datos en Twitter:

Distribució de vots dins l’independentisme:

-Esquerra: 1.131.107
-Dreta: 948.233

Dada que s’ha de tenir present

 En este contexto, tal vez alguien podría plantear que, si de lo que se trata es de formar un gobierno independentista, lo liderara la izquierda, ya que sus formaciones han conseguido más votos. Que este hecho incluso podría abrir la puerta a ampliar la mayoría soberanista con la posible implicación de los Comunes. Y que, por tanto, debería estar sobre la mesa la posibilidad de invertir un candidato a la presidencia independentista y de izquierdas.

Pero nada de esto ocurrirá. De hecho, nadie lo plantea ni como mera hipótesis. El tema del día es otro: cómo investir Puigdemont, el presidente legítimo.

El actual momento político es muy confuso. Hemos entrado de nuevo en una dinámica de correlación de eventos frenética, similar a la de los días previos al referéndum del 1-0. Pero más allá de la batalla política y judicial concreta de esta semana, podemos estar seguros de una cosa: que más temprano o más tarde, si no hay un ruido imprevisto, tendremos un presidente convergente investido con los votos del independentismo de izquierdas. O, en todo caso, un presidente vinculado a Junts per Catalunya, la nueva expresión política de la derecha soberanista impulsada por PDeCAT. Los herederos de la Convergencia del Caso Palau y del 3% volverán a presidir la Generalitat. Será Puigdemont o será otro. Será ahora o será después de unas nuevas elecciones forzadas por la dinámica de acción y reacción entre el Estado y el propio Puigdemont. Pero podemos estar bastante seguros de que, si no hay un cataclismo imprevisto, esto acabará pasando.

El presidente Puigdemont y la número dos de ERC, Marta Rovira, en el centro de la cabecera de la manifestación del 7-D en Bruselas. Foto: Blanca Blay / ACN

El relato del presidente legítimo

¿Cuáles son los motivos que muy probablemente llevarán a ERC y la CUP facilitar la investidura de un candidato de Junts per Catalunya? Pues la gran capacidad del mundo convergente para generar discurso, fijar los marcos de lo que es posible y lo que no lo es, y modelar así la opinión pública del momento. Esto no ocurre por casualidad. Lo facilitan como mínimo la combinación de dos factores: el primero, haber gobernado la maquinaria de la autonomía catalana durante más de treinta años (con la excepción de los 8 años de tripartito). La identificación entre el partido y el país ha sobrevivido fallecimiento de Convergencia.El segundo factor: el mundo convergente dedica grandes esfuerzos y recursos al trabajo de las ideas. Y lo hace muy bien. Su influencia en el ecosistema mediático catalán es muy importante. Ha contado y cuenta con creadores de opinión, analistas y propagadores de ideología con gran presencia, impacto y tribuna.

El mundo convergente no es monolítico y hay diferencias entre la estrategia que priorizaría el PDeCAT y lo que querría el entorno del Presidente. Pero la doctrina que ahora emana del núcleo ideológico del mundo convergente es la siguiente: Puigdemont es el único presidente legítimo de Cataluña y tenemos que intentar investirlo como sea. Si esto no es posible, habría dos escenarios: una reedición electoral (que algunos estrategas de JxCAT creen que podría servir para acabar de hundir ERC) o la consecución de un gobierno técnico (encabezado, como no puede ser de otra manera , por alguien de Junts per Catalunya) en contacto permanente con el presidente en el exilio. Una versión 2.0 del paso al lado de Mas. Andreu Mas-Colell ha escrito en el diario ‘Ara’apostando por esta alternativa.

En esta ocasión, el relato que nos dice que hay que invertir Puigdemont se basa la idea de la legitimidad. Es una idea fuerte que ha servido a Junts per Catalunya como trampolín electoral. Puigdemont es el presidente legítimo de Cataluña porque fue destituido por el gobierno español con la aplicación del artículo 155. Por lo tanto, la prioridad del independentismo debe ser restituir el gobierno a toda costa.

Pero habría otra forma de ver las cosas: por ejemplo poniendo de relieve que este discurso resulta contradictorio con el hecho de que Puigdemont y Junts per Catalunya -al igual que ERC, y al igual que la CUP- decidieron participar de las elecciones convocadas vía artículo 155 por Mariano Rajoy. Unas elecciones que, según este discurso, deberían ser ilegítimas y, por tanto, no reconocidas por los independentistas … Pero que todo el mundo aceptó.

Al mismo tiempo, Junts per Catalunya explica que investir Puigdemont sería una forma de dar continuidad al 1-0 y el 27-0. Sin embargo … ¿qué garantía hay de que sea así? El 27 de octubre se proclamó la República catalana en el Parlament y el cuarto instó al gobierno de Puigdemont a desplegarla. Pero nada de eso ocurrió. Voces destacadas de la mayoría independentista han dicho que decidieron no hacerlo para evitar situaciones de conflicto social y violencia del Estado. Hay alguna garantía real que invistiendo Puigdemont ahora se materialice la República de Octubre? Si no pasó después del 27-0, cuando había unas condiciones más óptimas de movilización social … Pasará ahora?

Un cartel de Oriol Junqueras entre varios concentrados en la protesta de los Abuelos y Abuelas por la Libertad de Reus. Foto: Silvia Jardín / ACN

Puigdemont en el centro del debate

La estrategia del mundo convergente tiene otra virtud: ha situado Puigdemont en el centro del debate. Mientras el presidente en Bruselas es objeto de ‘memes’ de Whatsapp y le dedican canciones virales , Junqueras sigue preso en Estremera y el discurso de ERC diluido. Mientras la tensión se centra en el retorno de Puigdemont, pocos piensan en los 6,6 millones que debería devolver Convergencia por la condena del Caso Palau. De rebote, la situación también resulta provechosa para el gobierno español: en otro contexto, Rajoy debería estar respondiendo muchas más preguntas sobre la trama Gürtel.

Es por todo ello que Junts per Catalunya y Puigdemont seguirán insistiendo hasta el final por la investidura, forzando la situación y poniendo a la nueva Mesa del Parlament, encabezada por el republicano Roger Torrent, en una situación muy compleja, expuesta a nuevas querellas. La anterior mesa expuso a un proceso judicial para hacer un referéndum. La actual mesa, se debe exponer a un proceso judicial para investir a un presidente de la Generalitat?  La investidura de Puigdemont podrá tener un carácter simbólico, pero al final será la investidura de un Presidente autonómico.

Con las municipales en el horizonte, el mundo convergente tiene como objetivo número 1 abatir Ada Colau. Foto: Aleix Freixas / ACN

Dinamitar las bases de la alianza de izquierdas

A todo ello se añade otro factor. En el horizonte planean ya las elecciones municipales. El PDeCAT necesita exportar la idea de Junts per Catalunya a los Ayuntamientos, empezando por su gran espina clavada: Barcelona. La victoria de Ada Colau debe convertirse en un accidente de la historia. Así, JxCAT elaborará un relato con el objetivo de abatir Colau y, al mismo tiempo, dinamitar las bases para una alianza de izquierdas en los ayuntamientos. En muchos consistorios buscará formar candidaturas unitarias con ERC: recordemos que las municipales de 2011 fueron especialmente desastrosas por PDeCAT en las grandes ciudades. Lo intentarán en Barcelona, donde una coalición entre ERC y el PDeCAT, con los números en la mano, lo tendría todo de cara para derrotar Colau? Sólo habrá que esperar unos meses para verlo.

Algunos de los liderazgos y mentes pensantes del independentismo de izquierdas son conscientes de la situación, pero no saben cómo salir. Recelan de cuál podría ser la reacción social si, en algún momento, deciden cuestionar la estrategia impulsada por Puigdemont y tratan de articular su propia alternativa. Sin embargo, por ahora esta estrategia puede situar el independentismo en una situación de bloqueo. El escenario de unas nuevas elecciones parece cada vez más presente, pero … serían buenas para el conjunto del independentismo? Se reeditaría la mayoría absoluta? A quién beneficia este escenario: a Junts per Catalunya o al conjunto del movimiento soberanista?

Una imagen de la manifestación del Once de Septiembre en Barcelona. Foto: ACN

Un nuevo independentismo para superar el processisme

Cataluña en general, y el independentismo en concreto, se enfrentan durante los próximos años un contexto político muy adverso. La situación actual tiene como responsable último del Estado español y sus actitudes autoritarias y represivas. Pero, guste o no, por ahora este es el marco en el que se juega la partida, y se ha constatado que el independentismo no ha tenido de momento suficiente fuerza para ponerlo en cuestión. Quizás es el momento de empezar a articular nuevas estrategias y nuevos discursos. Los próximos años estarán marcados por la lucha antirrepresiva, los presos, los procesos judiciales … El independentismo debe ser consciente de que vienen tiempos de resistencia y necesita plantear escenarios a medio y largo plazo para sumar más partidarios. Y esto tiene que pasar, necesariamente, por alianzas políticas que rompan la política de bloques. Construir un nuevo independentismo para superar el processisme. Este es el gran reto de los próximos tiempos.


Si ERC i CUP tenen més vots que Puigdemont… Per què no hi pot haver un president independentista i d’esquerres?

El president del Parlament Roger Torrent reunit amb Carles Puigdemont a Brussel·les. Foto: Blanca Blay / ACN.

En les eleccions del 21-D els partits independentistes van tenir més de dos milions de vots i 70 escons, superant la majoria absoluta de diputats. Junts per Catalunya, la candidatura impulsada per Convergència i el PDeCAT, va sumar 940.000 vots i 34 diputats. La suma dels partits independentistes d’esquerres (ERC i la CUP), però, es va enfilar fins a l’1,12 milions de vots i els 36 diputats (32 d’ERC i 4 de la CUP), superant en vots i escons al partit de Puigdemont. El periodista i analista Andreu Pujol recordava aquestes dades a Twitter:

Distribució de vots dins l’independentisme:

-Esquerra: 1.131.107
-Dreta: 948.233

Dada que s’ha de tenir present

En aquest context, potser algú podria plantejar que, si del que es tracta és de formar un govern independentista, el liderés l’esquerra, ja que les seves formacions han aconseguit més vots. Que aquest fet fins i tot podria obrir la porta a ampliar la majoria sobiranista amb la possible implicació dels Comuns. I que, per tant, hauria de ser sobre la taula la possibilitat d’investir un candidat a la presidència independentista i d’esquerres.

Però res d’això no passarà. De fet, ningú s’ho planteja ni com a mera hipòtesi. El tema del dia és un altre: com investir Puigdemont, el president legítim.

L’actual moment polític és molt confús. Hem entrat de nou en una dinàmica de correlació d’esdeveniments frenètica, similar a la dels dies previs al referèndum de l’1-0. Però més enllà de la batalla política i judicial concreta d’aquesta setmana, podem estar segurs d’una cosa: que més d’hora o més tard, si no hi ha un terrabastall imprevist, tindrem un president convergent investit amb els vots de l’independentisme d’esquerres. O, en tot cas, un president vinculat a Junts per Catalunya, la nova expressió política de la dreta sobiranista impulsada pel PDeCAT. Els hereus de la Convergència del Cas Palau i del 3% tornaran a presidir la Generalitat. Serà Puigdemont o serà algú altre. Serà ara o serà després d’unes noves eleccions forçades per la dinàmica d’acció i reacció entre l’Estat i el propi Puigdemont. Però podem estar bastant segurs que, si no hi ha un cataclisme imprevist, això acabarà passant.

El president Puigdemont i la número dos d’ERC, Marta Rovira, al centre de la capçalera de la manifestació del 7-D a Brussel·les. Foto: Blanca Blay / ACN

El relat del president legítim

Quins són els motius que molt probablement duran a ERC i la CUP a facilitar la investidura d’un candidat de Junts per Catalunya? Doncs la gran capacitat del món convergent per generar discurs, fixar els marcs d’allò que és possible i allò que no ho és, i modelar així l’opinió pública del moment. Això no passa per casualitat. Ho faciliten com a mínim la combinació de dos factors: el primer, haver governat la maquinària de l’autonomia catalana durant més de trenta anys (amb l’excepció dels 8 anys de tripartit). La identificació entre el partit i el país ha sobreviscut la defunció de Convergència. El segon factor: el món convergent dedica grans esforços i recursos al treball de les idees. I ho fa molt bé. La seva influència en l’ecosistema mediàtic català és molt important. Ha comptat i compta amb creadors d’opinió, analistes i propagadors d’ideologia amb gran presència, impacte i tribuna.

El món convergent no és monolític i hi ha diferències entre l’estratègia que prioritzaria el PDeCAT i el que voldria l’entorn del President. Però la doctrina que ara emana del nucli ideològic del món convergent és la següent: Puigdemont és l’únic president legítim de Catalunya i hem d’intentar investir-lo com sigui. Si això no és possible, hi hauria dos escenaris: una reedició electoral (que alguns estrategs de JxCAT creuen que podria servir per acabar d’enfonsar ERC) o la consecució d’un govern tècnic (encapçalat, com no pot ser d’altra manera, per algú de Junts per Catalunya) en contacte permanent amb el president a l’exili. Una versió 2.0 del pas al costat de Mas. Andreu Mas-Colell ha escrit al diari ‘Ara’ apostant per aquesta alternativa.

En aquesta ocasió, el relat que ens diu que cal investir Puigdemont es basa la idea de la legitimitat. És una idea forta que ha servit a Junts per Catalunya com a trampolí electoral. Puigdemont és el president legítim de Catalunya perquè va ser destituït pel govern espanyol amb l’aplicació de l’article 155. Per tant, la prioritat de l’independentisme ha de ser restituir el govern sigui com sigui.

Però hi hauria una altra forma de veure les coses: per exemple posant en relleu que aquest discurs resulta contradictori amb el fet que Puigdemont i Junts per Catalunya –igual que ERC, i igual que la CUP- van decidir participar de les eleccions convocades via article 155 per Mariano Rajoy. Unes eleccions que, segons aquest discurs, haurien de ser il·legítimes i, per tant, no reconegudes pels independentistes… Però que tothom va acceptar.

Al mateix temps, Junts per Catalunya explica que investir Puigdemont seria una forma de donar continuïtat a l’1-0 i el 27-0. Tanmateix… quina garantia hi ha que sigui així? El 27 d’octubre es va proclamar la República catalana al Parlament i la cambra va instar al govern de Puigdemont a desplegar-la. Però res d’això va passar. Veus destacades de la majoria independentista han dit que van decidir no fer-ho per evitar situacions de conflicte social i violència de l’Estat. Hi ha alguna garantia real que investint Puigdemont ara es materialitzi la República d’Octubre? Si no va passar després del 27-0, quan hi havia unes condicions més òptimes de mobilització social… Passarà ara?

Un cartell d’Oriol Junqueras entre diversos concentrats en la protesta dels Avis i Àvies per la Llibertat de Reus. Foto: Sílvia Jardí / ACN

Puigdemont al centre del debat

L’estratègia del món convergent té una altra virtut: ha situat Puigdemont al centre del debat. Mentre el president a Brussel·les és objecte de ‘memes’ de Whatsapp i li dediquen cançons virals, Junqueras segueix pres a Estremera i el discurs d’ERC resta diluït. Mentre la tensió se centra en el retorn de Puigdemont, pocs pensen en els 6,6 milions que hauria de retornar Convergència per la condemna del Cas Palau. De retruc, la situació també resulta profitosa per al govern espanyol: en un altre context, Rajoy hauria d’estar responent moltes més preguntes sobre la trama Gürtel.

És per tot plegat que Junts per Catalunya i Puigdemont seguiran insistint fins al final per la investidura, forçant la situació i posant a la nova mesa del Parlament, encapçalada pel republicà Roger Torrent, en una situació molt complexa, exposada a noves querelles. L’anterior mesa va exposar-se a un procés judicial per fer un referèndum. L’actual mesa, s’ha d’exposar a un procés judicial per investir un president de la Generalitat? La investidura de Puigdemont podrà tenir un caràcter simbòlic, però al final serà la investidura d’un President autonòmic.

Amb les municipals a l’horitzó, el món convergent té com a objectiu número 1 abatre Ada Colau. Foto: Aleix Freixas / ACN

Dinamitar les bases de l’aliança d’esquerres

A tot plegat s’hi afegeix un altre factor. En l’horitzó planegen ja les eleccions municipals. El PDeCAT necessita exportar la idea de Junts per Catalunya als Ajuntaments, començant per la seva gran espina clavada: Barcelona. La victòria d’Ada Colau ha de convertir-se en un accident de la història. Així, JxCAT elaborarà un relat amb l’objectiu d’abatre Colau i, al mateix temps, dinamitar les bases per a una aliança d’esquerres als ajuntaments. En molts consistoris buscarà formar candidatures unitàries amb ERC: recordem que les municipals de 2011 van ser especialment desastroses pel PDeCAT en les grans ciutats. Ho intentaran a Barcelona, on una coalició entre ERC i el PDeCAT, amb els números a la mà, ho tindria tot de cara per derrotar Colau? Només caldrà esperar uns mesos per veure-ho.

Alguns dels lideratges i ments pensants de l’independentisme d’esquerres són conscients de la situació, però no saben com sortir-se’n. Recelen de quina podria ser la reacció social si, en algun moment, decideixen qüestionar l’estratègia impulsada per Puigdemont i miren d’articular la seva pròpia alternativa. Tanmateix, ara com ara aquesta estratègia pot situar l’independentisme en una situació de bloqueig. L’escenari d’unes noves eleccions sembla cada cop més present, però… serien bones  per al conjunt de l’independentisme? Es reeditaria la majoria absoluta? A qui beneficia aquest escenari: a Junts per Catalunya o al conjunt del moviment sobiranista?

Una imatge de la manifestacó de l’Onze de Setembre a Barcelona. Foto: ACN

Un nou independentisme per superar el processisme

Catalunya en general, i l’independentisme en concret, s’enfronten durant els pròxims anys un context polític molt advers. La situació actual té com a responsable últim l’Estat espanyol i les seves actituds autoritàries i repressives. Però, agradi o no, ara com ara aquest és el marc en el qual es juga la partida, i s’ha constatat que l’independentisme no ha tingut de moment prou força per posar-lo en qüestió. Potser és el moment de començar a articular noves estratègies i nous discursos. Els pròxims anys estaran marcats per la lluita antirepressiva, els presos, els processos judicials… L’independentisme ha de ser conscient que venen temps de resistència i necessita plantejar escenaris a mitjà i llarg termini per sumar més partidaris. I això ha de passar, necessàriament, per aliances polítiques que trenquin la política de blocs. Construir un nou independentisme per superar el processisme. Aquest és el gran repte dels pròxims temps.

http://www.elcritic.cat/blogs/rogerpala/2018/01/29/si-erc-i-cup-tenen-mes-vots-que-puigdemont-per-que-no-hi-pot-haver-un-president-independentista-i-desquerres/

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS