Servilismo de JOH profundiza intervención de Estados Unidos en Honduras

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Ha trascendido en  medios de comunicación que el representante del gobierno, Juan Orlando Hernández, recibió la visita del Secretario Interino de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Chad Wolf, con la intención de que el mandatario hondureño oficializara su apoyo al Gobierno de Trump para enviar tropas hondureñas para pelear contra Irán.

 

Aunque no existe un análisis que demuestre que el conflicto que los estadounidenses han emprendido frente a la nación persa tras el asesinato del teniente general Qasem Soleimani, justifique enviar soldados hondureños a morir en dicha guerra, lo que sí queda claro es el servilismo con el que actúa Hernández, lo cual no es nuevo a los ojos del mundo, ya que el 08 de diciembre protagonizó una visita a los EEUU en donde se reunió con empresarios israelíes y en su discurso tácitamente aplaudió los ataques que Israel ejecuta contra la República Islámica de Irán, de acuerdo a  News Front.

Considerando que éste es un gobierno sostenido por el poder de las armas y que en la práctica Israel se ha convertido en el mayor proveedor de todo tipo de artefactos bélicos para Honduras.

Otro de los puntos en que Hernández colocó al país de rodillas es la firma del acuerdo para impedir el flujo de migrantes desde Centroamérica y África hacia el país del norte, paradójicamente poniendo a Honduras como un “tercer país más seguro”, cuando es desde dónde la mayor cantidad de personas se desplazan en las “Caravanas”.

El Secretario de Relaciones Exteriores hondureño Lisandro Rosales se reunió en Washington con el representante del Departamento de Estado de EEUU para priorizar el punto de la migración, acuerdo que obligaría a los migrantes provenientes de Nicaragua y Cuba a solicitar asilo en Honduras, según el analista Víctor Meza el pacto político-social se firmó con otro nombre para evitar protestas, tuvo lugar el 26 de agosto del 2019 en la capital política de EEUU entre Hernández y el Secretario Interino del Departamento de Seguridad Nacional Kevin McAleenan, según entrevista brindada a Univisión.

Al respecto Agentes de Migración y Fronterizos de Estados Unidos llegarán en los próximos días como parte de la implementación del acuerdo de Seguridad Fronteriza suscrito con Honduras, cuando se está a las puertas la convocatoria de la salida de una “Caravana de Migrantes” este 15 de enero,por medio de redes sociales.

En este sentido Honduras ha suscrito cuatro pactos que son el Acuerdo de Seguridad Fronteriza, el Acuerdo de Cooperación de Asilo (ACA), el Convenio de Intercambio de Datos Biométricos y el Acuerdo de Visas H2A y H2B, este último consiste en que hondureños y hondureñas supuestamente podrán viajar al gigante del norte para realizar trabajos temporales en agricultura, construcción y servicios marítimos de cruceros.

Este tipo de convenciones dan potestad para que agentes aduaneros extranjeros puedan movilizarse libremente por el territorio hondureño.

Lisandro Rosales, canciller hondureño, afirmó que dichos agentes no podrán actuar de manera aislada o independiente a las técnicas para hacerle frente a la inmigración ilegal, según lo dijo al Diario La Prensa.

Un elemento que no hay que olvidar es cómo los Estados Unidos ha intervenido al país a través de las llamadas “políticas antidrogas”, implementadas en los países del Triángulo Norte, Honduras es uno de esos territorios; el actor de Hollywood Brad Pitt consideró una falacia este tipo de estrategias y exhortó al Gobierno de EE.UU. a revisar su política de «lucha antidrogas» y la calificó como una «farsa».

Ante las terribles consecuencias en materia de inmigración y drogas, la injusticia y las vidas humanas que se han perdido con estrategias fallidas en los supuestos operativos montados por militares hondureños, en combinación con agentes de la Administración para el Control de Drogas,(DEA).

En un análisis realizado en una columna del Panam Post, dicha “Lucha Antidrogas” es un pretexto para continuar con la militarización de la frontera y la policía local, la expansión de los puntos de control y la pérdida de libertades individuales.

De igual manera, el arribo a Honduras de 300 Marines estadounidenses de la Fuerza de Tarea Marina Aeroterrestre de Propósito Especial del Comando Sur, el 21 de junio de 2019.

Por ende muchos analistas no pueden explicar el por qué el gobierno de Trump le da tantas palmaditas en la espalda a Juan Orlando Hernández, cuando su hermano, ex diputado Tony Hernández ha sido sentenciado en la Corte de New York por cuatro cargos relacionados al tráfico de drogas.

A pesar de que al mandatario lo mencionó en dicho juicio el Fiscal, quien afirmó que Hernández recibió “millones de dólares” en sobornos de varios narcotraficantes, el dinero, según la acusación, habría sido destinado a financiar las campañas presidenciales del 2013 y 2017, el cohecho buscaba de esta manera garantizar la protección del cartel y que se eliminara una ley en Honduras que permitía la extradición de narcotraficantes a EE UU y que sigue vigente en la actualidad.

Antecedentes

En documentos desclasificados por las autoridades de Estados Unidos quedan evidenciadas las históricas intervenciones territoriales en América Latina y el Caribe a través de su Agencia Central de Inteligencia (CIA), otros servicios especiales y sus fuerzas armadas, y en las últimas décadas claramente se observa como el imperio norteamericano manipula el destino de dichos países a través del poder político, económico y social que ejerce por medio de organismos internacionales creados con el fin de manipular como son el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) entre otras.

Sumados a estas la Organización de Estados Americanos (OEA) convertida en mandadera e instrumento útil para consolidar golpes de Estado, fraudes electorales y el apoyo a gobernantes que tienen la venia de la USA, según el diario digital Granma.

Uno de estos ejemplos se vio en el apoyo de la embajada de los EEUU en la ejecución del golpe de Estado en Honduras, en el momento que fue impuesto Porfirio Lobo Sosa, mediante el show de las elecciones generales, montado en noviembre del 2009, de esta manera se demostró cómo el poder extranjero es capaz de mantener de rodillas a todo un pueblo.

Según un reportaje publicado en el medio de comunicación RT, la moderna colonización en Honduras se amplió con el despliegue militar estadounidense en la Mosquitia en el año 2011 que modificó los hábitos indígenas, la milicia extranjera les quitó el derecho a los habitantes de esta región de movilidad, colocando fronteras y obligándolos a caminar por donde les indican.

«Las bases militares de EE.UU. son la representación viva del monopolio neocolonial que sigue ejerciendo EE.UU. en aún una buena parte de América Latina. La necesidad de estas bases y en general el reforzamiento del control político, económico, militar sobre determinados gobiernos de esta región, como es el caso de Honduras, hoy es aún más importante para EE.UU. En primer lugar, porque se siguen fortaleciendo estructuras supranacionales de integración de la región, alternativas al dominio del gigante del norte, como es el ALBA o UNASUR», dice el periodista José Manzaneda.

Existen alrededor de 800 bases militares estadounidenses de las cuales 76 están en América Latina. En el 2018 el Comando Sur dio a conocer los siniestros planes que se ejecutarían en los próximos diez años que incumben a Cuba, Venezuela, Bolivia (esta está enfrentando un golpe de Estado gestado a finales del 2019).

El actual Comandante del Comando Sur, almirante Kurt Tidd, en febrero del 2018 expuso ante el Congreso los escenarios planeados para el continente, objetivos, medios y estrategias acordes con la Estrategia de Defensa Nacional (2018) y la Estrategia de Seguridad Nacional (2017-2018).

«En términos de proximidad geográfica, comercio, inmigración y cultura, no hay otra parte del mundo que afecte más la vida cotidiana de Estados Unidos que América Central, América del Sur y el Caribe», se afirmó.

El objetivo de Estados Unidos es incrementar la presencia militar en la región con el fin de asegurar sus intereses hegemónicos en el hemisferio, consolidar un frente contra Venezuela y perpetuar su dominio sobre los inmensos recursos económicos de América Latina y el Caribe.

¿Y en Honduras?

La desclasificación de decenas de documentos evidencia una vez más como altos oficiales del ejército de los Estados Unidos y Honduras, dieron a conocer el papel importante de los EEUU en el golpe de Estado, del 28 de junio del 2009. También mencionan los actores ocultos.

Uno de estos tentáculos fue Cresencio Arcos, quien fungió como funcionario del servicio exterior de Estados Unidos en Honduras, en el punto álgido de la Guerra Fría y luego se desempeñó como embajador en ese país.

A principios de la década de los ochenta, Arcos formó parte de un equipo que ayudó a garantizar el acceso del ejército estadounidense a Soto Cano, más conocida como Palmerola, una base estadounidense a 80 kilómetros de la capital Tegucigalpa, a fin de establecer una plataforma de apoyo de Estados Unidos a los regímenes militares centroamericanos y las insurgencias de derecha, en particular a los Contras en la vecina Nicaragua.

Estados Unidos también capacitó al ejército hondureño para llevar a cabo graves violaciones a los derechos humanos por medio de escuadrones de la muerte, uno de los más conocidos es el 3-16, que significa que tres brigadas militares y 16 batallones se involucraron para desaparecer forzadamente a más de 184 personas en Honduras , asesinatos políticos, torturas, entre otras acciones para detener los procesos revolucionarios centroamericanos.

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