SEAT: 13 delegados de CCOO se marchan a USOC. Sin movilización, crece el sindicalismo amarillo (Cast-cat)

SEAT: 13 delegados de CCOO se marchan a USOC

 

Sin movilización, crece el sindicalismo amarillo

Lo que pasa en la SEAT es un referente de lo que pasa dentro del movimiento obrero. Es importante, por este motivo, analizar la progresión del sindicalismo corporativo, con la fuga de delegados de CCOO para constituir, un sindicato de empresa, el Sindicato de Trabajadores de SEAT (STS) que se ha integrado en la USOC, y que pasa a ser la segunda fuerza sindical en dicha empresa, por detrás de UGT. A nuestro entender este es un motivo de preocupación y reflexión.

Las elecciones de 2011 venían precedidas por una intensa campaña por el inicio de la producción del Q3 en verano. En el 2009, después de que gracias a las grandes presiones de la patronal y las fuertes subvenciones del Gobierno central y autonómico, impusieran, mediante referéndum, fuertes concesiones laborales. El objetivo político y empresarial iba más allá de la SEAT, había que pasar un mensaje claro a las/os trabajadoras/es: «si queréis conservar vuestro puesto de trabajo se tiene que aceptar –sin discutir- los dictados de la patronal». Después de SEAT, Nissan tomó el relevo, a principios del 2011. Tras dejar colar el posible cierre de la planta en Zona Franca, volvía a imponer, con referéndum incluido, nuevos retrocesos históricos.

En febrero del 2011, la UGT conseguía en las elecciones de SEAT una subida en delegados que le permitía, por primera vez, obtener la mayoría absoluta, tanto en la SEAT de Martorell con 22 delegados, como en el Comité Intercentros, con 41 delegados. CCOO y CGT retrocedían. En paralelo se hacían las elecciones en Nissan. Un sindicato corporativo el Sigen, afiliado a la USOC, era el único que subía a Zona Franca de Barcelona (pasaba de 9 a 11), mientras el resto de sindicatos perdían, el que menos UGT. Sigen- USO, con 27 delegados en todos los centros de la multinacional rozaba la mayoría absoluta, sobre los 55 totales.

Han continuado los chantajes patronales, cada vez con menos resistencias, hasta que llegó la rotura de CCOO, produciéndose una situación particularmente grave en Martorell. Así, pierde 7 delegados de los 11 que le quedaban en el 2011 y viéndose relegada a cuarta fuerza sindical de la fábrica, por detrás de la CGT con 6. Con otros 6 delegados que rompen en otros centros, se constituyen el STS que se integra en la USOC. El secretario general de STS-USOC y miembro del comité de empresa, Manolo Gálvez, justifica la ruptura por «falta de autonomía» de la sección sindical a la hora de negociar y presiones de la dirección de CCOO, pero las presiones por la ruptura parecen tener más a ver con la posible asignación de un nuevo modelo en los próximos meses, y como explica sin tapujos el secretario general de la Federación Estatal de Industria de USO, Pedro Ayllón, «la USOC tiene el modelo idóneo de sindicalismo para una multinacional, sea japonesa o alemana». Las multinacionales siempre han apoyado y necesitado el modelo pactista y desmovilizador de CCOO y UGT, para imponer innumerables retrocesos de las condiciones laborales. Pero una vez más se ha demostrado aquello de que «Roma no paga a traidores», de que la patronal no se casa con nadie, ni vive de reconocer servicios prestados.

Además no tiene ningún problema, cuando ya no le sirven o son un obstáculo para ir más lejos, para deshacerse de sus viejos aliados, ni para potenciar un sindicalismo amarillo ligado a los intereses de la empresa, o prescindir del sindicalismo si es que puede hacerlo.

Desmovilización y fragmentación de la clase obrera

Ahora la pregunta es obligada: ¿Cómo se ha llegado a esta situación? La dinámica de movilización o la desmovilización no es una cuestión solo de una empresa, por grande que sea, como SEAT o NISSAN. La dinámica se impone desde el choque entre los intereses globales de la clase trabajadora frente a la patronal y el gobierno situado a su servicio. A lo largo de años el entreguismo y el pactismo de CCOO y UGT han ido permitiendo reforma tras reforma, retroceso tras retroceso, y lo que es más importante han contribuido a la fragmentación de la clase obrera, debido a las diferencias sustanciales de intereses que la han dividido objetivamente, y que permitían que un día la mayoría aceptara el discurso de las direcciones sindicales mayoritarias basado en premisas como por ejemplo que había que dejar caer «los eventuales», que hacía falta una nueva escala salarial «para los nuevos», más y más subcontrataciones, la entrada de ETTS…

En consecuencia crearon infinidad de intereses materiales concretos que permitieron una profunda división como clase y su debilitamiento. La patronal y el Gobierno sabe que más allá de ganar o perder un punto de beneficios, lo que hace falta es debilitar al enemigo de clase, mañana ya caerá no un punto, sino dos o tres o muchos de golpe.

¿Hasta dónde puede llegar esta espiral de degradación/división de nuestra clase? Nadie lo sabe. La patronal siempre piensa en una nueva medida para aumentar la plusvalía que nos saca. Y si el retroceso continúa, un día le sobrará hasta el sindicalismo de la USOC. ¿Por qué no reducir los costes que suponen sus liberaciones? El límite solo lo pone la lucha de las/os trabajadoras/ es, la lucha de clases a nivel de la fábrica y a nivel general. No hay punto intermedio, o nos dejamos tomar todo y caemos en condiciones de esclavitud o no hay otro camino que la lucha.

Reconstruir la confianza en la lucha, organizar.

La SEAT ha sido un referente indiscutible de la lucha obrera. El miedo y el individualismo para intentar salvarse uno mismo es el peor de los caminos, porque cada vez que retrocedemos o perdemos compañeras/ os todas y todos somos más débiles para la siguiente confrontación.

No sirve la resignación, sirve cambiar la actitud, recuperar la confianza en la lucha… y para eso hay que tener claro que todo empieza con la organización, el debate colectivo y la recuperación de las asambleas. La organización es también la construcción del sindicalismo combativo como la CGT o construir «a salto de mata» hacia la izquierda una evolución en los sindicatos mayoritarios exigiendo un cambio de política, implicándose en la construcción de una alternativa política.

Nos hace falta una línea política para reunificar los sectores de trabajadores que están divididos, y rechazar todo sectarismo que introduzca obstáculos en la lucha.

Josep Lluís del Alcázar

Lucha Internacionalista

 http://luchainternacionalista.org/spip.php?article1941

SEAT: 13 delegats de CCOO marxen a USOC

 

Sense mobilització, creix el sindicalisme groc

El que passa a la SEAT és un referent del que passa dins el moviment obrer. És per aquest motiu important analitzar l’avenç del sindicalisme corporatiu, amb la fugida de delegats de CCOO a constituir, un sindicat d’empresa, el Sindicat de Treballadors de SEAT (STS) que s’han integrat a la USOC, que passa a ser la segona força sindical a la empresa, per darrere d’UGT.

Aquest és un motiu de preocupació i reflexió. Les eleccions del 2011 venien precedides per una intensa campanya per l’inici de la producció del Q3 a l’estiu. En el 2009, després que grans pressions de la patronal i fortes subvencions dels Governs central i autonòmics, van imposar – mitjançant referèndum- fortes concessions laborals. L’objectiu polític i empresarial anava més enllà de la SEAT, calia passar un missatge clar als treballadors/es: «si voleu conservar el vostre lloc de treball s’ha d’acceptar –sense discutir- els dictats de la patronal». Després de SEAT, Nissan va prendre el relleu, a principis del 2011. Després de deixar colar el possible tancament de la planta a Zona Franca, tornava a imposar, amb referèndum inclòs, nous retrocessos històrics.

A febrer del 2011, la UGT aconseguia a les eleccions de SEAT una pujada en delegats que li permetia, per primera vegada, obtenir la majoria absoluta, tan a SEAT Martorell amb 22 delegats, com a l’intercentres, amb 41 delegats. CCOO i CGT retrocedien. En paral·lel es feien les de Nissan. Un sindicat corporatiu, el Sigen, afiliat a la USOC, era l’únic sindicat que pujava a Zona Franca de Barcelona (passava de 9 a 11), mentre la resta de sindicats perdien, el que menys UGT. Sigen-USO, amb 27 delegats en tots els centres de la multinacional fregava la majoria absoluta, sobre els 55 totals.

Han continuat els xantatges patronals, cada cop amb menys resistències i arribà el trencament de CCOO, particularment greu a Martorell. Perd 7 delegats dels 11 que li quedaven en el 2011i queda relegada a quarta força sindical de la fàbrica, per darrera de la CGT amb 6. Amb altres 6 delegats que trenquen d’altres centres, constitueixen el STS que s’integra a la USOC. El secretari general de STS-USOC i membre del comitè d’empresa, Manolo Gálvez, justifica la ruptura per la «falta d’autonomia» de la secció sindical a l’hora de negociar i per pressions de la direcció de CCOO, però les preses per la ruptura semblen tenir més a veure amb la possible assignació d’un nou model en els propers mesos, i com explica sense embuts el secretari general de la Federació Estatal d’Indústria d’ÚS, Pedro Ayllón la USOC té «el model idoni de sindicalisme per a una multinacional, sigui japonesa o alemanya».

Les multinacionals sempre han recolçat i necessitat el model pactiste i desmobilitzador de CCOO i UGT, per imposar innombrables retrocessos de les condicions laborals. Però un cop més s’ha demostrat allò que «Roma no paga a traïdores», que la patronal no es casa amb ningú ni viu de reconèixer serveis prestats, i no té cap problema, quan ja no li serveixen o son un obstacle per anar més lluny, en desfer-se’n dels seus vells aliats, per potenciar un sindicalisme groc lligat als interessos de l’empresa, quan no prescindir del sindicalisme si pot ferho.

Desmobilització i fragmentació de la classe obrera

Ara la pregunta és obligada: Com s’ha arribat a aquesta situació? La dinàmica de mobilització o la desmobilització no és una cosa només d’una empresa, per gran que sigui com SEAT o NISSAN. La dinàmica s’imposa des del xoc entre els interessos globals de la classe treballadora front la patronal i el govern situat al seu servei. Al llarg dels anys, l’entreguisme i el pactisme de CCOO i UGT han anat permetent reforma rere reforma, retrocés rere retrocés i el que és més important, han contribuït a la fragmentació de la classe obrera, amb diferències substancials d’interessos que la dividien objectivament, que permetien que un dia la majoria acceptés el discurs de les direccions sindicals majoritàries que calia deixar caure «els eventuals», demà que calia una nova escala salarial «pels nous», més i més subcontractacions, un altre dia l’entrada d’ETTS… i, en conseqüència creaven infinitat d’interessos materials concrets que permetien una profunda divisió com a classe i el seu debilitament. La patronal i el Govern sap que més enllà de guanyar o perdre un punt de beneficis, el que cal és debilitar l’enemic de classe, demà ja caurà no un punt, sinó dos o tres o molts de cop, com ara!

Fins on pot arribar aquesta espiral de degradació/divisió de la nostra classe? Ningú ho sap, la patronal sempre pensa una nova mesura per obreaugmentar la plusvàlua que ens treu. I si el retrocés continua, un dia li sobrarà el mateix sindicalisme de la USOC, perquè per què no reduir els costos que suposen els seus alliberaments…? El límit només el posa la lluita dels treballadors/es, la lluita de classes a nivell de la fàbrica i a nivell general. No hi ha punt entremig, o ens deixem prendre tot i caiem a condicions d’esclavatge o no hi ha altre camí que la lluita.

Reconstruir la confiança en la lluita, organitzar.

La SEAT ha estat referent indiscutible de la lluita obrera. La por i l’individualisme per mirar de salvarme és el pitjor dels camins, per què cada cop que retrocedim o perdem companys/es tots i totes som més dèbils per la següent confrontació. No serveix la resignació, serveix canviar l’actitud de lluita, recuperar la confiança en la lluita i tot comença amb l’organització, en el debat col·lectiu, en la recuperació de les assemblees. L’organització és també la construcció del sindicalisme combatiu com la CGT o construir corrents d’esquerra als sindicats majoritaris tot exigint un canvi de política, també implicar-se en construir una alternativa política.

Ens cal una política per reunificar els sectors de treballadors que estan dividits i rebutjar tot sectarisme que introdueixi obstacles a la lluita.

Josep Lluis del Alcázar

Militante de Lluita Internacionalista

 http://luchainternacionalista.org/spip.php?article1942

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