Se dicen excluidas

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Por Olaya Lorenci Soto

Lo que voy a hacer es arriesgado: criticar un documental que, en teoría, reflexiona sobre el papel de la mujer en el panorama poético español actual; el titulado Se dice poeta. Una mirada de género al panorama poético contemporáneo, dirigido por Sofía Castañón en el año 2014. Digo arriesgado porque, en primer lugar se me puede malinterpretar y acusárseme de machista. Es conveniente, por tanto, que indique que las críticas que vienen a continuación las hago desde el anarco-feminismo. En segundo lugar he de recordar que vivimos en un país poco acostumbrado al debate crítico y cualquier puesta en cuestión se relaciona con la envidia y el egocentrismo. Vaya por delante mi completo desinterés por aparecer en antologías o por participar en cualquier tipo de jornada literaria.

Las 21 mujeres entrevistadas en este documental son Alba González Sanz, Vanessa Gutiérrez, Carmen Camacho, Erika Martínez, Isabel García Mellado, Sonia San Román, Carmen Beltrán, Martha Asunción Alonso, Miriam Reyes, Laia López Manrique, Luci Romero, Teresa Soto, Vanesa Pérez-Sauquillo, Elena Medel, Estíbaliz Espinosa, María Couceiro, Yolanda Castaño, Sara Herrera Peralta, Laura Casielles, Ana Gorría y Sara R. Gallardo. A esta nómina de poetas hay que añadir la aparición de Raúl Quinto en calidad de crítico literario, así como los poetas David Eloy Rodríguez y José María Gómez Valero.

Ante todo quiero dejar clara mi profunda admiración por tod@s ell@s. Es más, puedo presumir de ser amiga de alguna de las incluidas en el documental. Soy asidua lectora de su poesía y creo que la mayoría de ellas han hecho mucho por mejorar la situación de la mujer en muchos ámbitos pero creo que procede lanzar varias críticas –constructivas, en todo caso- a este documental.

Si lo que se pretende es una reflexión de género sobre el panorama poético actual en nuestro país no entiendo por qué se evita hablar de algunos asuntos esenciales: la existencia de certámenes literarios en sí –algo esencialmente patriarcal-, la corrupción de tales certámenes –tal asunto exigiría un artículo aparte-, la creciente influencia en los espacios de poder de las mafias editoriales, las redes de amiguismo que éstas crean y el dinero público que todo este entramado absorbe, con total impunidad. Llama la atención que l@s que hablan en este documental, pongan sobre la mesa cuestiones como la escasa presencia de escritoras en las antologías poéticas o la poca visibilidad que adquieren sus poemarios en las reseñas de revistas literarias frente a la adquirida por las obras publicadas por varones cuando todas las “elegidas” aparecen en un sinfín de antologías y colecciones poéticas prestigiosas.

Mencionaré parte de sus respectivas trayectorias: Carmen Camacho, ha publicado en editoriales como Delirio, Cangrejo Pistolero, El Gaviero Ediciones, Baile del Sol o Crecida, además de estar presente en más de 40 antologías de poesía, aforismos y narrativa de España, Europa y Latinoamérica. Erika Martínez ha publicado en la prestigiosa editorial Pre-textos, y es responsable de la edición de varias antologías de poesía española y latinoamericana contemporánea en la UNAM, Visor y DVD. También ha recibido el Premio de Poesía Radio Nacional de España. Alba González Sanz fue incluida en antologías como La edad del óxido (Laria, 2008) y 50 maneras de ser tu amante (Puntos Suspensivos, 2010) Además de haber sido galardonada con el XI Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven. Vanessa Gutiérrez aparece en más de una decena de antologías. Los poemas de Isabel García Mellado, han sido incluidos en antologías como Erosionados (Origami, 2013), El descrédito (Lupercalia, 2013) o Por donde pasa la poesía (Baile del Sol, 2011). Sonia San Román ha publicado en editoriales como Ed. del 4 de agosto o Crecida, y aparece en las antologías Miradas, ecos y reflejos. Del zapatismo a la utopía y viceversa, La otra voz, poesía femenina en La Rioja 1882-2005, La verdadera historia de los hombres, Hablando en plata, antología de 17 poetas españoles y Poesía y ética y Poesía Abastos. Carmen Beltrán, ha participado en numerosos recitales organizados por el Aula Literaria de Logroño, el Ateneo Riojano, Ediciones del 4 de Agosto, la Asociación de Vanguardias Arnedanas Aborigen, la Universidad de La Rioja III, o en las Jornadas de Literatura y Cultura no Espaço Ibérico y en la XVIII Edición de la Semana Negra de Gijón, los VIII Encuentros Voces del Extremo y en las Veladas Literarias de la UIMP, además de haber publicado con los sellos Ediciones del 4 de Agosto, CELYA o Eclipsados. Martha Asunción Alonso publicó en Hiperión un libro galardonado con el Premio Antonio Carvajal. También recibió el Premio Nuevos Creadores de la Academia de Buenas Letras de Granada, el Premio Blas de Otero de la UCM y el Premio Nacional de Poesía Joven 2012. Además de haber participado en exposiciones de poesía y fotografía como mil38. Por su parte Luci Romero ha publicado editoriales como Amargord y La Bella Varsovia y recibió el premio La Voz+Joven 2010. Teresa Soto consiguió el Premio Adonáis 2007. Vanesa Pérez-Sauquillo ha sido publicada en Calambur e Hiperión y le concedieron el Accésit del Premio Adonáis, el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional, el Accésit del premio “Federico García Lorca” y el Premio “Antonio Carvajal”. Estíbaliz Espinosa fue Premio Esquío, Premio Díaz Xácome de Novos Creadores y Premio Espiral Maior. Publica textos en Babelia (El País) y en el suplemento cultural ABC. Además tiene obras traducida al alemán, ruso, castellano, inglés e italiano. Sara Herrera Peralta es Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramo, y el Premio Ana de Valle. Ha publicado en La Bella Varsovia. Su obra también ha sido incluida en varias antologías poéticas, además de haber sido traducida al francés y al portugués. Laura Casielles, ha sido galardonada con el XIII Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal, el I Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández, La Voz + Joven de Caja Madrid y La Casa Encendida y en el Certamen Arte Joven Latina. Ha publicado en Hiperión, Hesperya y Libros de la Herida, así como haber sido incluida en casi una decena de obras colectivas. La obra de Ana Gorría aparece en diversas antologías nacionales e internacionales. María Couceiro publica en diversos medios y ha publicado en la editorial Glayíu. Sara R. Gallardo ha publicado en editoriales como El Gaviero Ediciones y La Bella Varsovia. Ha sido parcialmente traducida al inglés por Fishous. Formó parte del colectivo literario COLMO, organizador del Festival de la Palabra Versátil.es, junto al profesor Javier García Rodríguez, y codirigió un programa de radio. La propia autora del documental, Sofía Castañón, ha recibido el Premio Asturias Joven, Premio Pablo García, el Premio Jóvenes Creadores del Ayto. de Madrid, el Premio Nené Losada, además de haber publicado varios libros en editoriales como Ed. 4 de agosto y haber sido incluida en antologías como HankOver/Resaca (Caballo de Troya, 2008), 23 Pandoras (Baile del sol, 2009), Poetas asturianos para el s.xxi (Trea, 2009), Por partida doble (Trabe, 2009) o El libro del Voyeur (Ediciones del Viento, 2010). ¿Hace falta decir algo de la trayectoria literaria de Miriam Reyes, Yolanda Castaño o Elena Medel?

Por supuesto todas las mencionadas han publicado en numerosas revistas literarias de dentro y fuera del país; la mayoría ejerce la crítica literaria, lo que me parece estupendo. Otras dirigen revistas y editoriales bastante conocidas; ese aspecto no lo critico pues en un documental que aborda la cuestión de la poca presencia de la mujer en la literatura creo que puede aportar una visión interesante en el sentido de contar las dificultades con las que una mujer se topa en el ingrato mundillo editorial. Tampoco voy a entrar en el sesgo de edad –las elegidas nacieron entre 1974 y 1989- pues tampoco veo ningún problema en eso. Lo que me chirría es el hecho de que sean estas mujeres en concreto –tan premiadas, tan antologadas, tan prologadas, tan reseñadas…- las “elegidas” para lanzar una crítica contra la exclusión de la mujer en el mundo literario actual. Por otro lado la gran mayoría pertenecen al ámbito académico –otro sesgo, quizá más nocivo-; licenciadas, doctoras, profesoras de universidad… Las oscuras conexiones existentes entre muchos certámenes literarios –cuyos premios se costean con dinero público-, el mundo editorial y el ámbito académico, a la hora de formar jurados de ciertos certámenes literarios, publicar obras “premiadas” u organizar encuentros literarios -pagados igualmente con dinero público-, merecería también un artículo aparte.

El criterio de selección de las poetas es, por tanto, evidente: los premios literarios recibidos por un lado y por otro su posición de poder. En ese sentido creo que hubiera sido más coherente haber contado con poetas cuya obra poética haya sido verdaderamente censurada, excluida o ninguneada –que las hay, y muchas- Tampoco digo que todas las incluidas en el documental tuvieran que serlo pero si no todas, al menos haber contado con alguna poeta excluida. Podría proponer nombres, pero seguramente ninguna de las 21 “elegidas” las conozcan y aun conociéndolas, seguramente, no las otorguen –dado que no han sido premiadas en ningún certamen- el rango de “poeta”. La mayoría dejan bien clara su postura: si no has ganado algún certamen literario, si no perteneces al mundo académico o no tienes “padrinos” –concepto patriarcal también- que te ayude a publicar no existes como poeta.

El mundillo de los certámenes literarios sigue siendo patriarcal y machista. Es cierto. Y da asco. Pero nos olvidamos que conceptos como “premio”, “recompensa” o “ganador” son esencialmente patriarcales. Me parece lamentable que en nombre del feminismo -o de la defensa de los derechos de la mujer- se quiera hacer partícipe a la mujer de semejante monipodios culturales. En el documental se llega incluso a criticar la poca presencia de mujeres en los jurados de determinados certámenes de “prestigio” (o las pocas mujeres que han ganado ciertos concursos frente a los muchos hombres que los han ganado). Querer acceder a un “tinglado” corrupto y que da asco da, a su vez, asco. Para mí, como mujer que soy, es un orgullo que la mujer no tuviera nada que ver con los tejemanejes de esos certámenes literarios, llamados “prestigiosos”. Lo digo como mujer. Insisto. Que un puñado de mujeres pretendan crear –o pertenecer- a un “grupo de poder” no me parece mal pero ahora bien, que en nombre de la igualdad de oportunidades se quiera reproducir los mismos errores que los cometidos por la sociedad patriarcal, creo que no tiene nada que ver con las aspiraciones del feminismo.

Espero que mis críticas se entiendan dentro de una crítica más amplia que pone en cuestión el papel anacrónico que desempeña actualmente el arte y la literatura, propio de la cultura burguesa -una cultura patriarcal y judeocristiana- que todavía no hemos conseguido abolir pero contra la que el feminismo siempre se ha posicionado.

Podría entenderse que las “elegidas” en Se dice poeta representan a aquellas autoras rechazadas y excluidas. En ese caso ¿por qué no dar voz a las que no la tienen? ¿Por qué no dejar que hablen ellas por sí mismas? Si tal pretensión hubiera partido de escritoras excluidas de verdad –mujeres procedentes de los miles de talleres de escritura autogestionados, por ejemplo-, quizá no habría escrito este artículo, aunque como dije, el mundo cultural del que quieren formar parte me desagrade en su totalidad. Al menos encontraría cierto sentido a tales reivindicaciones. Pienso en las miles de mujeres anónimas que escriben, sean cajeras de supermercado, amas de casa, ancianas que estudian en Aulas de la Tercera Edad, paradas o ingenieras, y no encuentran cauces en el que dar a conocer su obra y que deben recurrir a la autoedición. Tal vez esas mujeres, en sus talleres de poesía, en sus escuelas y centros culturales, en sus asociaciones de vecinos, junto con hombres, niñ@s y ancian@s, estén construyendo una cultura horizontal alternativa a la creada por los “hombres de la cultura”. Tal vez hagan bien permaneciendo aisladas de semejantes mafias, tal vez vivan más pegadas a la vida real, a la poesía real, que aquellas mujeres que llaman a la puerta de ese odioso palacio de la cultural patriarcal para obtener su apetitoso trozo de pastel y su suculenta posición de poder.

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