Se buscan empresarios para el Polo

¿Qué diría un militante de izquierda si le preguntaran si aún sueña con el comunismo y el proletariado? El senador Jorge Robledo contesta: Esa es otra falacia. Sí, para el conductor político del Polo Democrático este ‘sueño’ es una acusación de la derecha para desprestigiarlo, como lo respondió en entrevista al Periódico Desde Abajo.

Este medio difunde un dossier de textos sobre la situación del PDA frente a su Conferencia Ideológica. Tres entrevistas a Jorge Robledo, Wilson Arias e Iván Cepeda, un editorial y una reflexión de Luis Sandoval muestran – a pesar del tono ‘optimista’ que los embarga – el carácter del Polo como una agrupación aferrada a un Ideario de Unidad con el que no sólo pregonan a los cuatro vientos la defensa de la Constitución del 91, sino que justifican sus alianzas con sectores de la burguesía para administrar con ‘ética’ los negocios del capital.

Para el Senador Robledo la crisis del Polo no se debe a que su programa privilegia los intereses de la llamada ‘clase media’ y de una supuesta ‘burguesía nacional’, es decir, terratenientes, medianos productores agrarios, pequeña industria, sino a una persecución de la derecha que los quiere mostrar como sectarios. Por tanto Robledo aclara:

“Entonces, dicen que en el Polo hay quienes no estamos por una política amplia. El Ideario de Unidad del Polo no puede ser más amplio. Alguien puede decir que este ideario, que es el programa del Polo, lo que nos unificó a todos, y que duramos discutiéndolo un año, retoma en cierto sentido las mismas reivindicaciones burguesas levantadas durante el siglo XIX. Se trata de un programa donde cabe casi toda esta nación, o sea, ¿más amplitud?… Pero, además, si miran mi práctica y la del MOIR, siempre nos han criticado porque tenemos una política de extrema amplitud. ¿Cuál es el debate del TLC? ¿No es en defensa de la producción industrial y agropecuaria nacional, incluida la del empresariado? Ahora, ¿se puede más amplitud?”.

Y más adelante: “Bueno, hay que aclarar que estamos en el PDA, donde están representados todos los sectores sociales de este país. Ese es el encanto del Polo: en él está representado todo lo que cabe en el ideario de unidad, inclusive sectores burgueses pueden estar en el Polo, no tienen por qué no estar. ¿Más amplitud? Le hice la campaña electoral a Gustavo Petro con todo entusiasmo. Y apoyamos decisiones como las de impulsar a Verano de la Rosa en el Atlántico; se decidió votar por Horacio Serpa en Santander y se respetó tal decisión…”.

Esa es la razón por la cual sectores burgueses como la Familia Moreno Rojas llega al Polo Democrático, esa es la razón para que se hagan acuerdos con Samper para llegar a la Alcaldía de Bogotá, esa es la razón para que se haga un acuerdo de gobernabilidad en el Concejo Distrital con la el Partido de la U y con el Partido Conservador. Pero, además, esa es la razón para que ningún sector del Polo Democrático haya luchado por la estabilidad laboral de los empleados distritales, incluidos los trabajadores de Transmilenio.

El programa de Robledo

El Senador del MOIR expone en esta entrevista un programa de cuatro puntos como elementos de unidad del Polo Democrático:

1. Defendamos la soberanía: que Colombia se relacione con el mundo pero no como un Estado vasallo.

2. Defender la producción industrial y agropecuaria, la de los campesinos y artesanos, pero también la del empresariado del campo y la ciudad.

3. Defender el trabajo, con todo lo que significa defender la vida del pueblo: salud, educación.

4. Defender la democracia auténtica, que incluye no a la lucha armada en las condiciones de Colombia.

Y afirma: “Este programa es de una inmensa amplitud, cabe todo el empresariado que quiere estar allí, y todo el que levante la mano sería bienvenido”.

Para Robledo en primer lugar está la defensa de la soberanía y esto en principio puede parecer al menos progresista. Pero se abre pregunta ¿qué es para Robledo el Estado? ¿no es un conjunto de instituciones a través de las cuales unas clases garantizan la explotación de otras? ¿o es el Estado para el Senador de ‘izquierda’ – como lo es para el liberal Carlos Gaviria Diaz – un contrato social? ¿o es que Robledo representa en últimas una capa media de la sociedad que aspira a explotar de manera ‘digna’ a obreros y campesinos y por ende merecen un lugar en la administración del Estado?

En lo que sí hay claridad es que Robledo intenta tranquilizar a la burguesía diciendo: “lo que se propone el Polo son reformas”, afirmación que preocupa al editorialista de Desde Abajo: “Reformar significa transformar en algún grado, y por eso no podemos seguir escudándonos en la supuesta imposibilidad de una sedicente ‘revolución’, para esquivar la identificación y la precisión de los cambios más sentidos por los cuales estamos dispuestos a jugarnos en el futuro más inmediato”, al que le preocupan las tendencias electoralista del Polo y la ausencia de intelectuales en las decisiones del Polo Democrático.

Polistas y progresista o viceversa

En su texto ‘PDA. Con nuevo aire, retomando el rumbo’, Luis Sandoval muestra cuán equivocados están quienes piensan que el Polo está en una especie de ‘fin del fin’: “En política, y más aún si es de izquierda, la crueldad es implacable. No obstante, mi hipótesis es que el Polo sobrevivirá y que de las cenizas, como el Ave Fénix, remontará las alturas, subiendo aún más arriba que antes”.

Para Sandoval el Polo perdió el rumbo por “construir esquemas de gobernabilidad con fuerzas ajenas al Polo Democrático”, pero estas definiciones no tienen nada que con su táctica electoral (llegar a la Alcaldía con acuerdos con sectores de derecha) y menos con su programa (ya descrito sin ambages por Robledo).

Desde su visión, Sandoval muestra como una de las limitaciones del PDA el ser una suma de fuerzas electorales – partidarias y personales – y plantea como salida la creación de un centro de pensamiento, coincidiendo con la visión del editorialista, y a la construcción de una convergencia con progresistas, con el Congreso de los Pueblos y la Marcha Patriótica, bajo la premisa de “un civilismo radical, democrático, como la que se expresa en el proyecto político del PDA contenido en su Ideario de Unidad”.

Para Sandoval tampoco hay nada de malo en el Ideario de Unidad y es consciente que estos puntos pueden ser firmados de manera amplia pues son en últimas la defensa de una constitución burguesa: “El Polo no puede arriar la bandera del civilismo y de la democracia en profundidad que haga realidad la promesa de Estado Social de Derecho contenida en la Constitución de 1991, caminando con paso firme al otro mundo posible que reclama el capitalismo depredador que colapsa. Hacia la reafirmación de este horizonte ideológico de convergencia amplia, de liderazgo plural y de acción política transformadora, se encamina la Conferencia Ideológica y el III Congreso del PDA. Lo que se busca salvar es el proyecto no el aparato”.

Wilson Arias: en busca de las raíces y de la izquierda social

Para el Representante a la Cámara Wilson Arias es fundamental discutir sobre el carácter del gobierno de Santos, tal vez porque de manera tardía el Polo Democrático se dio cuenta del garrafal error que cometía su conductor Jorge Robledo al plantear el actual gobierno como la tercera etapa del Gobierno de Uribe Vélez, sin mirar que había cambios y, lo que es peor, que estos eran aún más peligrosos para los trabajadores y los sectores populares.

Arias reconoce la crisis que generó el Gobierno de la Familia Moreno como un problema táctico: “Considero absolutamente equivocado para las condiciones concretas de la ciudad esa especie de coalición con el samperismo y el uribismo, que desfiguraba completamente cualquier construcción programática de lo que debía ser el PDA en el gobierno”. Pero no lo considera un problema de la estrategia del Polo: “Programática, táctica y éticamente. Usted puede avanzar por coaliciones, pues nadie dice que esté prohibido hacerlo. Pero, ¿cuál es el sentido de esas coaliciones?”, se pregunta.

Y más adelante sostiene: “El desafío del Polo, en su momento, era intentar hacer la unidad de todas las izquierdas o quedarnos parados en cada una de las orillas de las izquierdas que construyeron el proyecto. Se invitó a todas las izquierdas con distintas procedencias y valoraciones de la política. Y se hizo con la intención de disputar métodos, guías, formulaciones. Lo que hoy tenemos es un resultado de esas decisiones. Sigo creyendo que la unidad que intentamos era la correcta, a pesar de que a comienzos del proceso se hizo con personajes que ahora están muy controvertidos”.

¿Es un problema de personajes? ¿no es una cuestión programática? ¿no fue el Ideario de Unidad el que permitió que la Familia Moreno, Gustavo Petro y Luis Eduardo Garzón fundaran el Polo Democrático Alternativo?

Inmerso en lenguaje entre posmoderno y gramciano, termina Wilson Arias proponiendo una salida para el Polo más allá del asistencialismo: “Claro, un gobierno de izquierda debe ir más allá. No sólo cuestionar al gran capital por la vía del asistencialismo sino también por la vía de crear tejido social con lógicas distintas de las que imperan. Se pueden alentar procesos sociales que cuestionen el modelo de desarrollo en su conjunto, si no con lógicas anticapitalistas, sí con dinámicas alternas al modelo neoliberal”.

¿Cuáles son esas dinámicas alternas al ‘modelo’ que no son anticapitalistas? No hay una explicación, pero en lo que sí puntualiza Arias es que hay un eurocentrismo en la izquierda que debe ser superado (¿se refiere al marxismo?) por ello apela – como está en boga en las agrupaciones de izquierda en la actualidad – a cruzar estas teorías eurocéntricas con “nuestras propias raíces y construcciones históricas” y con la “izquierda social”.

Iván Cepeda: la agenda de la paz

Por su parte, el congresista Iván Cepeda manifiesta que el problema central es la paz: “No concibo que se pueda hablar de la realidad de nuestro país sin aludir a la guerra y la paz. Este es, en mi consideración, un interrogante central para la Conferencia Ideológica del PDA. No digo que el PDA deba concentrase exclusivamente el problema de la paz y la guerra, pero creo que sí debe ubicar ese problema como prioritario en la agenda política”.

Y no es que Iván Cepeda se aparte del Ideario de Unidad, sino que piensa que sus objetivos están inconclusos pues falta lograr la negociación: “La Constitución colombiana fue un momento de inflexión, de reformas. Pero esas reformas han sido muy limitadas. Si se quiere poner esto en términos un poco crudos, habría que contar los muertos que van desde la Constitución de 1991 hasta nuestros días. No para decir que esta Carta Política ha sido un desastre sino para señalar que el proceso de democratización del país, el proceso de respeto pleno a los derechos humanos, requiere que resolvamos el conflicto armado”.

Para Cepeda, como para la mayoría de la izquierda, el conflicto armado es la expresión del conflicto social (no ‘una expresión, sino ‘la’ expresión) y por ende negociando el conflicto armado se puede solucionar el conflicto social. Por ello concluye Iván Cepeda – como lo plantea también el Partido Comunista – que la negociación del conflicto armado debe ser el eje central de todos los sectores sociales y políticos ¿propone – entonces – cambiar la situación actual en la que las luchas sociales son funcionales a la estrategia parlamentaria por hacerlas funcionales a ‘la paz’?

¿El fin del fin del Polo?

Tienen razón los editorialistas y los congresistas en que no estamos ante el fin del fin del Polo Democrático Alternativo, en que haciendo acuerdos internos como los propone Robledo – frente al Ideario de Unidad, los Estatutos y los métodos de discusión – y alianzas con sectores ‘burgueses progresistas’ pueden pervivir electoralmente e incluso administrar algunas alcaldías y conquistar curules. Pues contrario a lo que pregonan el PDA es una organización que ha servido al régimen para mostrar cierto margen de democracia.

Pero ¿puede el Polo conducir a los trabajadores y a los sectores sociales al menos a lograr algún triunfo parcial en sus reivindicaciones? La reforma a la Ley 30 ha sido la única iniciativa legislativa que ha sido derrotada en varios decenios y no fue ni en el Congreso de la República, ni en la negociación de paz en los que se logró este triunfo: fue en las calles, a pesar de las burocracias estudiantiles que intentaron llevarla a uno u otro escenario.

Es el fin del Polo como ilusión de los trabajadores y las masas en que sus reivindicaciones se logran a través de la táctica electoral y la defensa de la Constitución del 91, quienes quieran superar sus condiciones de pobreza deben entender que es con la movilización y la organización como se puede, por lo menos, detener los planes de la burguesía.

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