Sánchez, el Lobo Solitario

Publicidad

Parece que lo de tomar el coche y darle la vuelta a España todavía no está dando resultados, no luce igual el vacío que Sánchez está padeciendo.

Mientras el exsecretario ha escogido el camino de la denuncia del malestar socialista, el Psoe parece recobrar fuerzas con lo del salario mínimo interprofesional en detrimento de su papel de lobo solitario.

Pero los éxitos del partido son todavía exiguos, al salario se le opone el apoyo al objetivo del déficit para las autonomías y a las críticas sindicales por esa negociación.

En un escenario así pareciera que los socialistas están en una guerra fría donde por un lado el fin de Sánchez como secretario general no ha supuesto su sustitución oficial y por otro, una Susana Díaz actuando como líder oficiosa apoyada por Zapatero sin haber sido convertida en el “nuevo varón”, además, incapaz, por el momento, de desmantelar el Pedrosanchismo que pueda haber.

Lo cierto es que para muchos la estrategia oficial de desgaste y recobro de fuerzas, corre el riesgo de acercar más al Psoe al PP alejándolo del electorado socialista, sin embargo la constante apelación a la historia del partido está funcionando porque díscolos y apoyadores de uno y otro bando se resisten a desmigajarlo. El Psoe es una expresión nacional, incluyendo al malhumorado PSC, y  todo indica que la lealtad se impondrá.

La estrategia del Tiempo tampoco se sabe cómo beneficiará al partido socialista, el Psoe debe aclarar sus fronteras ideológicas de lo contrario las guerras intestinales pueden sucederse y las aspiraciones más sólidas pueden irse al traste.

Por el momento, los primeros apoyadores del NO a Rajoy y seguidores de Sánchez lucen más apaciguados, no se les nota la fanaticada ni la embriaguez del rencor, la radicalidad se antoja cada vez más lejana y el único Dorado a encontrar parece no estar en manos de Sánchez, no obstante aunque se intente borrar la rebeldía del exsecretario, ella no ha sido una anécdota, el mal está hecho y el relato histórico quedará para siempre.

A la primera preocupación de los socialistas del NO – si el Psoe tendría futuro acoplándose a la abstención y derechización – con un panorama actual en pleno cambio, parece que si lo tiene, los votantes socialistas no están dispuestos a que su partido desaparezca y ahora la intranquilidad está en quién dirigirá el partido en el largo plazo, porque en el corto todos los varones, liderados por Zapatero, están convencidos de que lo importante no es hacer rápidamente las cosas sino hacerlas bien; una tesis que tiene todos los visados para imponerse y sellar definitivamente las aspiraciones de Sánchez.

Esa estrategia es creíble porque con Sánchez los éxitos no se sucedieron aunque ahora diga que los equivocados son los que apoyaron a Rajoy.

La cruzada de Sánchez se antoja de gran riesgo y algo desmayada, todavía no han salido voces de peso demostrándole su apoyo públicamente, dejando Sánchez todo su futuro a las bases del Psoe y el apoyo a su tesis regeneracionista. Además queda por ver cuál será su aportación y su discurso principal para reconquistar el poder. Su caída dejó descompuesto al Psoe e impactó a la sociedad española, pero a ese impacto no le ha seguido ningún auge y nadie de su fila ha salido a contar lo que están haciendo.

Muchos creemos que Sánchez está obligado a imponer un discurso novedoso que aconseje desandar los caminos recientemente andados, buscar las raíces perdidas del socialismo y sentenciar la muerte de los presidentes del Psoe del siglo XX y XXI. Una transformación que representaría su autoejecución o la salida en bloque de los varones; sin desconocer que los “señores” del Psoe son más numerosos, mandan más y les siguen más votantes. Esa transformación asegura una guerra y pondría en grave situación la continuidad del partido.

Las apuestas no favorecen a Sánchez, ha perdido el cortejo de medios como El País y el apoyo de políticos como González, Zapatero, Díaz o Rubalcaba. En una balanza el destino de Sánchez hoy pesa poco. Así las cosas, ir contra lo logrado, contra la tradición, contra la historia, puede que ni él mismo  se atreva a iniciar ese viaje, además no parece tener la fuerza para transformar el actual momento en uno de gloria, aunque si se empeña y no se deja deslumbrar por el historicismo entonces debería buscar un plutócrata dispuesto a financiarle su andar y su campaña.

Sin la desesperación en el rostro, Sánchez está obligado a establecer alianzas que desmitifiquen lo que su partido está logrando en el congreso y Susana en el mundo político internacional, alianzas que participen de la teoría de la derechización socialista con González a la cabeza.

Sánchez y el Psoe tienen hambre, queda por ver no quién más la tenga sino quién  cuenta con más apoyos y más recursos para saciarla; en ese atracón está permitido que uno aplaste al otro con votaciones primarias o sin ella, con una mayor apertura al voto de los afiliados, debates entre los aspirantes a la secretaría, el pragmatismo, las personas que apoyen cada proyecto y la capacidad de convencimiento de cada líder; todo ello puede marcar la diferencia, más allá del respaldo de los varones, algo que puede revelarse contraproducente; la arrogancia de Felipe González le ha convertido en un compañero de viaje incómodo.

A favor de Sánchez juega el como salió de su partido, como dejó la bancada del Congreso, como mantuvo su NO y como se jugó el futuro familiar, en cuanto al Psoe juegan sus varones y un pléyade de voluntariosos simpatizantes dispuestos a propagar la flor y el puño aunque el partido se haya transformado en vilipendioso y dispuesto a todo por mantener sus normas; esa guerra la tiene ganada Sánchez, el trato infligido al exsecretario quedará en la memoria.

Al final uno solo escribirá la crónica de este viaje, un periplo donde habrá escasez de recursos y muchos conflictos de ideas y desprestigios; una crónica que ya apuesta a favor de la cultura política del Psoe y su pasado histórico como elemento cohesionador que más adelante permitirá preguntarse cómo pudo pasar lo que pasó, qué hacer para evitar que se repita y cómo prepararse para otras futuras guerras internas.

También al final una cosa ha quedado en la retina pública: hoy el Psoe no tiene “dueño”, es una especie de rompecabezas donde Sánchez se lo está jugando todo y no le queda más que el desafío y la modernidad frente a lo que algunos han denominado el feudalismo existente.

participa@latinpress.es

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More