San Juan Copala, México: Un análisis para entender el conflicto en San Juan Copala

Para empezar a entender el conflicto en torno a San Juan Copala, habría que empezar desechando algunos mitos que en mucho han servido para justificar el genocidio en contra del pueblo triqui.
Uno de los principales mitos se refiere a que este problema es de siglos, y que por tanto no se va a resolver. “Déjalos que se maten” parece ser la conclusión obligada de esta visión.
Sin embargo hay hitos en esta historia que nos permite identificar con precisión los periodos en la historia triqui y en cuál de ellos se inscribe el conflicto.
Durante los años 70’s hubo en México un importante auge del movimiento social, con un carácter revolucionario que permeó en casi todos los sectores de la sociedad. Los 70’s también fue el período de la mayor y más aguda represión gubernamental en todo el país. De este período data el ascenso de la lucha del pueblo triqui por sus derechos que lo llevó final y felizmente, aunque no sin muchos muertos a la formación del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT).
Para el movimiento social de finales de los 70’s y principios de los 80’s en México la lucha triqui fue un viento fresco que vino a sorprender positivamente a todo mundo por su audacia y movilización social. El Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) fue la muestra precursora de la dignidad indígena que más tarde veríamos a toda plenitud durante la insurrección indígena en Chiapas del 1° de enero de 1994.
Desde su surgimiento, el Estado mexicano aplicó su práctica de la SELECCIÓN DE LA DIRECCIÓN POR PODA, es decir, el Estado mexicano no tenía cuadros ni condiciones para imponer a una organización tan profundamente arraigada en su base social, tampoco podía simplemente borrar la organización, como eran sus deseos, así que sistemáticamente se dedicó a matar a los cuadros dirigentes que consideraba de mayor peligro y fue dejando sobrevivir a los demás. Para ello se valió por supuesto de sus propios matones, pero también, y para eso sí tenía capacidad, cada muerte la acompañó de una sistemática contrainformación, haciendo aparecer las muertes como producto de rivalidades internas, que más tarde serían cobradas por la parte interna agraviada iniciando una escalada de venganzas sin fin.
Poco a poco el Estado mediante su metodología de selección de la dirección por poda fue erosionando el tejido social y desviando hacia las pugnas internas lo que anteriormente fue la lucha antigobiernista y anticapitalista del pueblo triqui.
Diez años después a esta política gubernamental, con Salinas de Gortari, esta política contra el pueblo triqui fue completada con la política de destinar dinero, presupuesto público a las localidades, organizaciones y dirigentes más proclives a las posiciones gubernamentales, en tanto a los más rebeldes les siguió propinando persecución, cárcel, desaparición forzada y muerte.
Como dijera Porfirio Díaz setenta años antes: Para mis amigos todos los beneficios de la ley, para mis enemigos la ley a secas. Con la única diferencia que la ley a secas en realidad era la guerra sucia.
En 1994, el alzamiento de los indígenas chiapanecos sacó del silencio la sorda lucha indígena que se estaba dando en todo el país, visibilizó ante toda la sociedad el drama de los pueblos indios. El pueblo triqui y su heroica organización el MULT, fue de los primeros pueblos en identificarse, solidarizarse y comprometerse con la lucha de los indígenas chiapanecos.
En general la insurrección zapatista fue el amanecer que anunció una primavera para los pueblos indígenas de todo el país y que como uno de sus efectos colaterales mejoró notablemente la correlación de fuerzas de las distintas luchas indígenas en sus respectivas regiones. Fue el caso del pueblo triqui y su organización el MULT.
A la sorpresa de la insurrección zapatista el gobierno federal, una vez que la sociedad, la gente de todo el país le obligó a detener los bombardeos aéreos y se trasladó a la zona del conflicto a apoyar la lucha del EZLN, respondió con el inicio de lo que sería su nueva política de contrainsurgencia. En el caso de la región triqui formó la Unidad para el Bienestar Social para la Región Triqui (UBISORT), que tendría como primera misión establecerse en el territorio triqui para a partir de la doble política de recursos para mis amigos y represión para mis enemigos generar una base social que permitiera desinflar o desarticular el movimiento indígena local.
Aún cuando desde el principio UBISORT contó con todo el apoyo en armas y protección paramilitar por parte del gobierno, su diseño consistía más en ser contraparte del MULT, ofreciendo gestiones y recursos gubernamentales que el MULT no podía ofrecer, o que podía ofrecer a un costo mucho mayor.
Dos cosas determinaron el cambio en el diseño original de UBISORT. A toda la violencia generada durante años por el pueblo triqui, que con impunidad el gobierno ordenaba o toleraba, había correspondido una lógica estrategia de sobrevivencia y autodefensa, UBISORT tendría que nacer con todo el peso del Estado en el terreno paramilitar y policiaco.
Por otro lado, todo el apoyo económico para ganar las bases triquis del MULT no podía ni de lejos resolver la problemática y marginación social, sobre todo que los recursos, más que llegar como derrama a la región triqui llegaban como botín a la dirección de UBISORT.
Simultáneamente el ascenso del movimiento indígena obligó al gobierno local y federal a establecer también una interlocución obligada con el MULT, organización sobre la que nunca había cesado la práctica de selección de la dirección por poda y por facilidades de gestión.
El anterior radicalismo y antigobiernismo de la dirección del MULT se había reducido con la muerte cotidiana y sistemática de los líderes más comprometidos con estas posiciones, por lo que no fue difícil establecer una nueva relación con los dirigentes sobrevivientes.
Finalmente al apoyar simultáneamente aunque de manera diferenciada al MULT y UBISORT el gobierno no hacía sino alimentar las rivalidades y antagonismo que le darían una mejor correlación frente al pueblo triqui. Pero además era evidente el fracaso social de UBISORT, quien nunca fue capaz de penetrar a más localidades que las que desde el principio logró “limpiar”.
Una parte importante de los enormes recursos pródigamente brindados por el gobierno federal y del Estado durante la época del ascenso del movimiento indígena a favor del pueblo triqui tenían que pasar por las manos de la dirección del MULT y aunque nunca hubieran sido suficientes para satisfacer las necesidades del pueblo triqui sí eran suficientes para corromper a una dirección que estaba ahí, a la cabeza del pueblo triqui, no tanto por elección o selección de las bases, sino por el asesinato de los demás líderes naturales que el gobierno ya había suprimido.
Y así inicia o continúa un proceso de separación de la dirección del MULT con su base indígena. Una breve comparación del crecimiento de los recursos federales, estatales y municipales supuestamente derramados en la zona indígena y el crecimiento de la fortuna personal de los dirigentes del MULT, y por supuesto de UBISORT puede ser graficado con líneas paralelas, mientras la pobreza y marginación seguía haciendo del triqui uno de los principales pueblos emigrantes.
Finalmente el gobierno había logrado domesticar a la dirección del MULT, coptando a los líderes que había elegido para sobrevivir a la masacre, y al mismo tiempo, la nueva dirección había logrado consolidar una organización social que poco a poco fue tomando distintas formas de corporativismo.
Desde la caída de Raúl Zarate Aquino en 1976 la creatividad de los políticos priistas oaxaqueños no ha descansado buscando todas las formas posibles para mantener el poder, desde el estado de sitio fascista y la importación del general que combatió la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero, pasando por el genocidio contra el pueblo Loxicha, los famosos autoatentados y finalmente las caravanas de la muerte y la invasión de marinos, ejército y PFP en 2006.
No obstante, para las elecciones del 2004 la derrota del PRI-gobierno era además de deseada por la mayoría de la población, muy probable. El PRI tendría que hacer algo y su estrategia fue: restar votos a la oposición en notable crecimiento, mediante la formación de un partido constituido al vapor que utilizaría la estructura del MULT domesticado para conformarse: el Partido de la Unidad Popular.
Así el Partido Unidad Popular – MULT (PUP-MULT) presentó para las elecciones de 2004 como candidato al ex perredista y ex coceista Héctor Sánchez López, después de que éste perdiera las elecciones internas para abanderar al PRD.
Al PUP se le dio el registro sin cumplir ni en tiempo ni en forma con los requisitos legales y recibió cuantiosos financiamientos, legales los menos, extra legales la mayoría.
El PUP respondía a una necesidad imperiosa del cacicazgo priísta; el gobierno de Murat había sido tan patético, ridículo y groseramente corrupto, que la pérdida de las elecciones era cosa cantada…
Para salvar el barco priista no bastaba con la estrategia obregonista, la de los “cañonazos de a 50 mil pesos”, y todas las demás artimañas de la ingeniería electoral. Ulises Ruiz necesitaban a Sánchez López.. y a los líderes del MULT para ganarle a Gabino Cué.
No de mucho sirvió que Sánchez López hubiera sido Presidente Municipal de Juchitán en los tiempos de la COCEI, no fue gran cosa lo que hizo la alianza PUP-MULT – Héctor Sánchez en las elecciones del 2004, alcanzaron apenas, 41 mil 257 votos (4.1 por ciento de la votación), ni siquiera lo que en sus buenos tiempos sumaba la COCEI sólo en la región del Istmo.
Sin embargo Ulises Ruiz, el candidato del PRI, con toda la maquinaria del fraude a su servicio, “ganó” por apenas 25 mil votos de diferencia a Gabino Cué. Los 40 mil votos del PUP fueron los determinantes para el “triunfo” de Ulises y al PUP ese 4% le sirvió para mantener su registro y con ello las prerrogativas electorales. Pero lo más importante fue que en pago recibieron también varias presidencias municipales…. con su respectiva cuota presupuestal y, sobre todo,…. de poder. El MULT se integró como la organización social más dependiente del presupuesto gubernamental de Oaxaca. Ulises no iba a escatimar con la fuerza que finalmente le dio el triunfo sobre Gabino Cué.
A partir de este momento, la dirección del MULT estaría directamente vinculada a la nómina gubernamental en dependencias como Coplade, y Nacional Monte de Piedad, de hecho Heriberto Pazos obtuvo de todo su proceso personal una pensión vitalicia otorgada por el gobierno del Estado.
En 2006 se detonó en Oaxaca el más grande movimiento antigubernamental que se haya tenido noticias en México en las últimas décadas.
El MULT contaba con una dirección domesticada por el gobierno, pero paradójicamente tenía una base con una larga tradición de lucha y combatividad que al entrar en contacto con el crisol que fue la lucha de barricadas en Oaxaca dio un salto adelante es su desarrollo político.
Y es que la dirección del MULT, en plena alianza y romance con Ulises Ruiz se había opuesto al apoyo del pueblo triqui a la APPO y Rufino Merino había amenazado a los miembros del pueblo triqui que quien participara en el movimiento sería asesinado.
Pero ya desde antes al interior del MULT se venía dando una lucha por las muchas irregularidades que iba acumulando por la dirección. Timoteo era sin lugar el principal cuestionador del uso poco transparente y del destino de los recursos supuestamente destinados a las comunidades triquis que en realidad nunca habían llegado a éstas. Ser opositor a la dirección unipersonal de Heriberto Pazos, fue motivo suficiente para que este ordenara la muerte de su hijo.
Este y muchos otros motivos, en el marco de la gran movilización de Oaxaca fueron generando una corriente al interior del MULT que finalmente se escindiría de esa organización y formaría el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui INDEPENDIENTE o MULTI.
Y Rufino Merino cumplió sus amenazas, Andrés Santiago Cruz de 35 años, ex miembro del MULT y luego miembro del MULTI, quien era agente municipal de la comunidad Paraje Pérez y miembro de la comisión de orden y vigilancia de la APPO, Pedro Martínez Martínez, de 70 años, líder del MULTI en Paraje Pérez, y el menor Octavio Martínez Martínez, de 12 años fueron asesinados en una emboscada ordenada por Heriberto Pazos e instrumentada por Rufino Merino en la la carretera Putla de Guerrero-Santiago Juxtlahuaca, cuando viajaban en una camioneta blanca rumbo a Paraje Pérez, a cumplir una tarea como parte de la APPO. En ese mismo evento resultaron lesionados los hermanos Ignacio y Agustín Martínez Velázquez.
Así, las del MULTI fueron las primeras bajas de la insurrección social oaxaqueña del 2006.
En cambio, el MULT tiene así mismo su dotación, pero no de muertos, sino de asesinatos. Esto es fácilmente verificable en la página 97 y 98 del magnífico libro de Diego Osorno en donde se documenta la participación de asesinos del MULT en la supresión de activistas de la APPO.
La represión gubernamental no detuvo la lucha del MULTI y su determinante participación en la lucha de barricadas de Oaxaca del 2006.
Pero por otro lado, las bases triquis que de por si tenían un contacto íntimo y el gran cariño por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, se habían identificado con los Acuerdos de San Andrés y con la lucha por la Autonomía indígena, luego de la fatídica represión social de Ulises Ruiz y Calderón en noviembre del 2006 decidieron formar en enero del 2007 el Municipio Autónomo de San Juan Copala.
Cuando Heriberto Pazos decía “Nosotros sacamos al ejército”, “Somos los únicos que hemos sacado al ejército” para darse una aureola de combatividad y antigobiernismo frente al Municipio Autónomo, no decía la verdad completa, los hoy integrantes del Municipio Autónomo y los que hoy siguen con el MULT, no Heriberto Pazos, sacaron al ejército, puesto que eran una sola organización.
Y aquí otra de las mentiras del MULT sobre el Municipio Autónomo. Ellos aducen, para infundir la desconfianza hacia el Municipio Autónomo que este se formó de una alianza entre el MUTI y UBISORT, lo que no dicen es que a la vez que las bases del MULT se deslindaron de su dirigencia progubernamental y salieron de esta organización, la derrota social de Ulises Ruiz durante el 2006 y su incapacidad de apoyo militar y económico a la UBISORT, aunado al ascenso de la lucha social en todo el estado, propició que en las localidades triquis dominadas por UBISORT tambien se diera una lucha contra su dirección y un gran numero de triquis se deshicieran de sus caciques y paramilitares y se unieran a los miembros del MULT que igual habían roto su dirección
Fue tan grande la defección tanto de las bases del MULT como de UBISORT que lograron sin ningún problema constituir el Municipio Autónomo de San Juan Copala y establecer dos años de PAZ que no se veían en décadas o en siglos entre el pueblo triqui.
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