Salgamos de la perplejidad

He utilizado el plural mayestático porque confío en compartir este sentimiento de abatimiento con una inmensa mayoría, que ni puede alegrarse de adquirir una pírrica ventaja táctica (yo tenía “razón” dirá el PP), ni puede pensar por otro lado que cuanto peor mejor. Mejor ¿para quién?, ¿mejor para qué?; todos y todas hemos perdido, y se trataría ahora de minimizar los retrocesos, de aislar a quienes puedan sentir satisfacción ante las consecuencias de “la sinrazón que a la razón espanta”.


Comenzando por lo más próximo, si se confirma la autoría de ETA de este atentado, significara el final de muchas esperanzas puestas en su inmediata disolución, pero no debería significar perder la oportunidad de la Paz, esa que es algo más que la ausencia de la violencia, deberíamos tratarla como una oportunidad de aislar aún más a los sectarios. A la ofensiva y no a la defensiva, democráticamente; lo que no puede es servir de excusa para acosar más a la izquierda abertzale, a los que han apostado por defender sus ideas desde la política en las instituciones, al contrario debe servir para aislar más a la banda de todo entorno social.


El “proceso” puede y debe seguir con ese entorno socio-político, demostrando que la democrática es la vía correcta, porque puede solucionar los problemas con más democracia; será muy difícil tener ahora el valor de hacer lo que no se ha hecho antes y, sobre todo, con una derecha cortoplazista que solo se interesa por su rédito electoral, pero nada debería impedir hacer los gestos necesarios, con el cumplimiento de la legislación penitenciaria sin excepcionalidades (acercamiento de presos, enfermos, etc.), con el distanciamiento de determinadas actitudes de la judicatura (De Juana Chaos), con la legalización del Partido Abertzale para las próximas eleccionesm, gestos que demuestren que todas las ideas y planteamientos políticos caben en la democracia, gestos que dejen aislada la violencia sectaria sin excusas y sin apoyos. ETA puede ser “un problema policial”, el independentismo es un problema político de la democracia y, como tal, la ciudadanía vasca deberá pronunciarse en el tiempo y forma que una mesa de diálogo sin exclusiones proponga.


Los más detestables serán, sin duda, quienes se sientan hoy íntimamente satisfechos por ambos sucesos, porque ambos llevan las cosas a peor, no a mejor, y son hijos de la venganza y no de la justicia. La violencia necesaria, dicen. Dos aberraciones, decimos mucha gente. La muerte de un canalla que muere no por sus crímenes, sino por que ha perdido, solo puede satisfacer a sus ejecutores y a sus cómplices por acción y omisión, a quienes con este juicio –una matanza en una aldea chii- pretenden dejar sin justicia tantos otros crímenes cometidos (kurdos, iraníes) y, lo más importante, en la impunidad a sus cómplices, porque este juicio no pretendía ser “la madre de todos los juicios”, sino sepulturero de los que pudiesen venir. Ni verdad, ni reparación, ni justicia, solo un poco más de gasolina en el incendio provocado en Iraq, solo una muestra de debilidad y la utilización de la violencia para conseguir fines que solo el terror puede conseguir. Terrorismo.


Antonio Arnau

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