Sáhara libre

Por Manuel Carmona Curtido

Hace muy poco tiempo que he tenido la suerte de participar de la Brigada Provincial que ha acudido a los campamentos refugiados saharauis en Tinduf (Argelia). Este viaje comienza a fraguarse cuando en junio de 2017, el Ayuntamiento de Rota recibió al Gobernador de la Wilaya de Dajla, Salek Baba, donde solicitó que una representación del Ayuntamiento de Rota viajara a los campamentos refugiados para conocer de primera mano el trabajo que las Asociaciones pro-saharauis llevan a cabo en estos campamentos de refugiados, así como las necesidades que tienen las personas que allí viven.

Hay que recordar que la población saharaui, en otros tiempos española, se vio obligada a abandonar sus hogares debido a los bombardeos de la aviación marroquí en su campaña de exterminio de la población en lo que hoy son los territorios ocupados del Sahara Occidental, hace ya cuarenta años.

Este viaje ha supuesto un tremendo aprendizaje, y del que he sacado varias conclusiones que me gustaría compartir:

En primer lugar la capacidad de organización del pueblo saharaui. Hay que saber que hace cuarenta años que se estableció en el desierto, partiendo de cero, había que establecer estructuras tanto física como legislativa, en la que el Frente Polisario ha tenido un papel fundamental. Partiendo de la base que los saharauis son un pueblo nómada, han tenido que asentarse en la hamada, una de las zonas más duras del desierto del Sáhara y establecer un gobierno estable.

En segundo lugar el liderazgo incontestable del Frente Polisario, cuarenta años de liderazgo sin oposición significativa. Todos los procesos revolucionarios han tenido y tienen oposición, la Cuba de los Castros, la Revolución Bolivariana, Bolivia…, pero en el caso que nos ocupa, el mensaje es unitario, con todas las personas con las que nos hemos reunidos no encontramos un mensaje discrepante, los mensajes se repetían continuamente y se reconocía al Frente Polisario como único interlocutor y representante saharaui.

En tercer lugar la claridad de su objetivo, en la  permanencia en los campos de refugiados: resistir hasta poder volver a casa. En ningún caso el pueblo saharaui se plantea permanecer indefinidamente en el estatus de refugiado, en este sentido el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Gali, con el que tuvimos la suerte de reunirnos, fue taxativo, “El pueblo saharaui no está dispuesto a permanecer de manera indefinida como un pueblo refugiado, la paciencia se va acabando”. En ningún caso, entra en sus planteamientos ubicarse de manera estable en Argelia ni en ningún otro país. En este sentido el presidente de la Asociación  de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) Abdeslam Omar, dijo en una reunión que mantuvimos con él en el Museo de los Derechos Humanos en Bojador: “Le pedimos a España que no nos mande más latas de atún ni más ropa, lo que queremos que nos envíen es la Resolución internacional con la que poder llevar a cabo un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental.”

En cuarto lugar la hospitalidad del pueblo saharaui, son personas que cuentan con todo tipo de carencias, pero aún así todo lo que tienen lo ponen a disposición de quien lo pueda necesitar, desde su comida o su propia casa. Hospitalidad y amabilidad de la que tendríamos mucho que aprender en occidente.

La situación del pueblo saharaui es desconocida por una gran parte de la población mundial en general y la española en particular, pero donde el gobierno español tiene una especial responsabilidad, ya que el abandono de las instituciones españolas del Sahara Occidental en 1975 es lo que ha derivado que en el desierto del Sáhara, en el Sur de Argelia exista uno de los  asentamientos de refugiados más antiguos del planeta.

Es hora de que el Gobierno español, finalice el mandato de descolonización que recibió de la ONU hace ya 42 años y el pueblo saharaui pueda volver a casa. Sahara Libre.

Salud.

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