Sahara: Escasez de agua y alimentos… Los campamentos ante crisis sanitaria y económica como la provocada por el nuevo Coronavirus

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Escasez de agua y alimentos, altas temperaturas… Ante una crisis sanitaria y económica como la provocada por el nuevo coronavirus, la gestión de los escasos recursos es aún más complicada.

Después de más de dos semanas de confinamiento total en los campamentos de refugiados saharauis y un mes de pandemia global de Covid-19, el pueblo saharaui se vio obligado a enfrentar a otro nuevo drama por su supervivencia: Confinamiento en medio de una crisis humanitaria y escasez de alimentos, ponen de relieve la seriedad de la comunidad internacional en soluciinar este conflicto de carácter político después de 45 años en el exilio y ocupación.

El precio de los pocos productos que se pueden adquirir allí ha aumentado y eso afecta a las familias más vulnerables. A esto se añade el miedo a ver aún más reducida la ayuda humanitaria, que ya ha venido sufriendo recortes durante los últimos años.

El pueblo saharaui dice temer que con la pandemia se note aún más el fuerte abandono de las organizaciones internacionales al que han estado sometidos durante tanto tiempo, según critican. Pero pese a todo, aseguran intentar sacar fuerzas refugiándose en una de sus mejores aliadas: la religión.

“Somos conscientes de que nuestros medios son humildes. Nuestra capacidad para hacer frente a este virus es limitada, pero nuestra esperanza está en Dios…Somos un pueblo luchador, que ha salido de cosas más difíciles, así que seguramente sabremos salir de esta con la misma fuerza”, cuenta a Euronews Salima, un joven saharaui. Euronews.

La expansión del coronavirus entre los refugiados de todo el mundo, más de un 80% de los cuales viven en países en desarrollo, es motivo de «preocupación» para la ONU y las ONG, que en estas últimas semanas han reforzado sus programas y han llamado a la solidaridad internacional para proteger a las comunidades especialmente vulnerables.

«Estoy muy preocupado por esta pandemia sin precedentes y su impacto en los refugiados y en la comunidades de acogida», ha asegurado ayer en un comunicado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, quien ha explicado que la agencia está «ajustando rápidamente» su despliegue para responder «lo mejor posible».

Más de 2.000 voluntarios trabajan ya para concienciar a la población de las amenazas, en el marco de una campaña de prevención que incluye también panfletos y mensajes de radio, así como nuevas instalaciones de aislamiento.

ACNUR, que el 26 de marzo solicitó 255 millones de dólares dentro del llamamiento generalizado de la ONU frente a la pandemia, considera claves las tareas de prevención, habida cuenta de que la mayoría de los refugiados viven en campos superpoblados o en zonas urbanas pobres, sin apenas asistencia médica y con unas redes de saneamiento e higiene inadecuadas.

170.000 personas necesitadas en los campos de refugiados saharauis

Desde la reducción de la ayuda alimentaria de Naciones Unidas hace años, los casos de bocio, diarreas, deshidrataciones, bronquitis o fiebre alta entre los niños han aumentado en los campamentos y también las crisis de desnutrición aguda, que llevan en ocasiones a la muerte, según las organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno.

«La situación es muy mala y se ha deteriorado mucho desde hace dos semanas. Es un crimen reducir la ayuda humanitaria, porque aquí no se puede producir nada y todo depende de la ayuda exterior», ha aseverado experta en nutrición que ha participado en la elaboración de informes.

Después de una larga lucha contra la enfermedad, murió hoy, miércoles 01 de abril de 2020, el líder diplomático saharaui, Mhamed Ould Jaddad Ould Musa, miembro de la Secretaría Nacional del Frente Popular para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro, Presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Secretaría Nacional, y el Coordinador Saharaui con la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental, MINURSO.

Los refugiados saharauis, representan una crisis más olvidadas del mundo-de hecho son uno de los grupos de refugiados más antiguos del mundo-.

Los saharauis huyeron de sus hogares en el año 1975, a medida en que aumentaba el conflicto en el Sáhara Occidental.

Hoy, el conflicto sigue sin resolverse y los refugiados saharauis todavía viven en cinco campamentos en el sudoeste de Argelia, que dependen en gran medida de la ayuda o asistencia internacional.

Las Operaciones de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea son uno de los pocos donantes que proporciona un apoyo continuo para garantizar que las necesidades básicas de los refugiados en materia de alimentos, agua, salud y educación estén cubiertas.

Fuente: ECSaharaui

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