Rusia y China asaltarán pronto la economía mundial con una criptomoneda basada en el oro

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Los dos países preparan de manera inminente operaciones que cambiarán completamente el comercio mundial, acorralando al dólar y al euro.

La economía mundial se basa en el intercambio. Y el intercambio necesita de una divisa que lo haga efectivo. Hasta ahora, ha sido sobre todo el dólar, pero esto puede cambiar de una manera drástica los próximos meses con la emergencia de una criptomoneda sostenida en las reservas de oro de la China y quizás también de Rusia. Con esto, la economía mundial cambiaría de manera drástica y los Estados Unidos y Europa podrían perder rápidamente el actual liderazgo económico.

Hay, de hecho, sesenta y cinco estados que ya han aceptado formar parte de la llamada ‘Nueva ruta de la seda’, el gran proyecto de reconfiguración de la economía mundial que encabeza la China. Estudian que las transacciones entre ellos sean en yuans, la moneda nacional china, y no en dólares. De hecho, en Shanghai ya se hacen las primeras con oro y petróleo, cosa que evidencia que es capaz de sustituir el dólar.

Pero la moneda americana todavía es la preferida para intercambiar dada su máxima credibilidad. Desde los años treinta del siglo pasado no se apoya en el oro, pero aun así compradores y vendedores aceptan que hacer transacciones con el dólar es seguro. Una moneda en papel, al fin y al cabo, sólo tiene valor si el banco emisor considera que puede responder. Tradicionalmente, esto se hacía emitiendo papel que en realidad correspondía a la misma cantidad de oro guardada en el banco central. Decididas a luchar contra el dólar y el euro, la China y Rusia van acumulando enormes reservas para garantizar a los inversores que el uso de la divisa es seguro, de hecho, más seguro incluso que el dólar. Si cada iuan o rublo se puede convertir en su equivalente en oro, su confianza y la seguridad será mucho más grande y, por lo tanto, su capacidad de competir y de desbancar al dólar y al euro será más probable. Y esto podría consolidar rápidamente la conversión de la economía china en la principal economía del mundo.

El objetivo chino: acorralar al dólar y al euro

Si la China instaura un sistema de comercio basado de nuevo en el oro y lo lidera con sus aliados, los Estados Unidos y Europa podrían ser marginados pronto. Todavía más si Rusia, como indican algunas informaciones, estuviera dispuesta a unir su fuerza con China, cosa que se deduce de sus movimientos recientes. Si los dos estados crean, como todo indica que están a punto de hacer, una nueva criptomoneda, más sólida porque estaría basada en las reservas de oro, entonces los países de la ‘Nueva ruta de seda’ y probablemente buena parte de los países emergentes llamados BRICS (como por ejemplo la India) casi podrían desconectarse al instante de la dependencia de la divisa americana y pasar a comprar y hacer transacciones de petróleo, armas, productos de consumo o cualquier otra cosa sin tener que depender ni del dólar ni de las instituciones financieras occidentales como intermediarios. El impacto de todo sobre la economía mundial sería enorme.

Visto con perspectiva, todos los movimientos de China de los últimos diez años parecen haberse encaminado en esa dirección. Ha controlado la deuda y a la vez se ha convertido en el acreedor principal norteamericano. También ha acumulado toneladas de oro a un ritmo frenético, ha seleccionado diez estados como sus principales exportadores de petróleo y ha hecho de la bolsa de Shanghai el centro de este comercio. Todo en yuans. Finalmente, ha invertido auténticas fortunas en países africanos y ha lanzado la iniciativa de la nueva ruta de la seda. Todo ello con una obsesión en la cabeza: acorralar y marginar al dólar, cosa que reduce drásticamente la capacidad de maniobra de los Estados Unidos. La tradicional paciencia china parece que está a punto de dar resultado.

Rusia, clave en la batalla por Europa

El gran comodín de esta batalla es Europa. La China se ha asegurado de tener la mayoría de las economías asiáticas y africanas de su lado y, por definición, la economía de los Estados Unidos tiene que estar fuera. Pero que pasa con Europa? En el contexto de esta reordenación del comercio mundial, quedaría como el único gran aliado de los Estados Unidos. A pesar del esfuerzo, China no ha conseguido penetrar en el continente con la ruta de la seda, a la cual sólo se ha unido Serbia, entusiásticamente, y Grecia, con reticencias. Y que pasaría, si Rusia entrara en juego, con su capacidad reconocida de interferir en los asuntos europeos?

Es evidente que, si fuera así, las cosas cambiaron mucho. Rusia conserva una influencia muy notable en unas cuántas áreas de Europa. Hay estados del centro y de los Balcanes que, a pesar de formar parte de la Unión Europea, miran hacia Moscú y, atendido el desencanto creciente con Bruselas, todavía más. Países como Hungría, Eslovaquia, Bulgaria o Chipre han cultivado intensamente las relaciones con Rusia y se han opuesto de manera más o menos tímida a mantenerles las sanciones a raíz de la invasión de Crimea. Ahora, la formación del nuevo gobierno italiano puede acelerar la dinámica a favor del Kremlin, puesto que, en el pacto de gobierno, la cuarta economía de la UE se manifiesta contraria a mantener estas sanciones que la Unión Europea tendrá que volver a aprobar, en un voto por unanimidad, en septiembre. Si Italia lo impide, más incluso si lo hace con más países apoyando, el baile podría empezar, porque Rusia podría lanzar su proyecto de criptomoneda en una Europa dividida y debilitada.

El sorpresivo giro ruso

El giro de Rusia respecto de las criptomonedas ha sido espectacular. En pocos meses, ha pasado de prohibirlas a ponerlas en el centro de la estrategia económica. Putin parece haber entendido de repente algo.

La maniobra coincide también con China, dado que Rusia va acumulando toneladas de oro, tantas que en el mes de marzo superó las de Pekín. A final del año pasado, según las cifras oficiales de Gold World Council, la China tenía 1.842 toneladas de oro y Rusia 1.838. Son unas cantidades que están muy lejos de las 8.000 que guardan los Estados Unidos, pero también de las de prácticamente cualquier otro estado. Francia todavía los supera con más de 2.000 toneladas, pero el Reino Unido, por ejemplo, tiene sólo 310. El estado español, 218. Catar, 12; el Brasil, 33; el Japón, 262 y Suiza, 1.040.

Hay un detalle, a pesar de todo, que no ha pasado desapercibido. Las reservas de oro de los Estados Unidos y de la inmensa mayoría de los estados no han cambiado nada los últimos diez años. No han comprado ni un gramo más, mientras que Rusia y China han más que doblado la cantidad. De hecho, Rusia ha hecho una progresión como nadie, porque al final de la URSS tenían solamente 290 toneladas, una cifra que Putin ha multiplicado unas cuántas veces desde su llegada al poder.

La maniobra, como es lógico, ha llamado la atención de los economistas y los políticos, que durante mucho tiempos habían opinado que tenía que ver con la voluntad de independencia financiera del estado ruso o con la necesidad de resistir mejor las sanciones internacionales. Hasta el año pasado, Rusia prohibía el uso de las criptomonedas y esto no permitía imaginar que preparaba un paso audaz como el de China. Pero de la noche por la mañana todo cambió.

Repentinamente, Vladímir Putin el verano pasado anunció el apoyo a las tecnologías blockchain y a las criptomonedas. Y este mismo enero el parlamento ruso ya estudió una legislación muy favorable en estas actividades. No solamente eso, sino que ya han puesto en marcha en Siberia la instalación más grande del mundo para crear bitcoins y crecen los rumores sobre una gran operación en este terreno del Kremlin, en paralelo o en coordinación con China y con la posibilidad de crear una criptomoneda basada en el patrón oro.

Si las informaciones se confirman del todo y si Rusia y la China, los dos juntos o por separado, ponen en funcionamiento esta nueva divisa apoyada en las reservas de oro y lo consiguen convertir, gracias a la facilidad de distribución que permiten las nuevas tecnologías, en la moneda de intercambio comercial entre un grupo grande de países, la mayoría de expertos consideran que el dólar se devaluará rápidamente frente al oro y que en muy poco tiempo se podría configurar nuevamente el comercio global en su totalidad, con un impacto muy negativo sobre las economías de los Estados Unidos y de Europa.

 

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