Rosa Luxemburgo a 100 años de su asesinato

Por Jörn Schütrumpf - Fundación Rosa Luxemburg 

No necesitamos mártires políticos para legitimar nuestra actuación política. Sí deseamos, empero, conmemorar a una mujer que nos exhortó repetidas veces a no traicionarnos acomodándonos.

El mito de la sublevación espartaquista
Jörn Schütrumpf
El 19 de marzo de 1919, la Asamblea Constituyente Prusiana elegida tras la Revolución de Noviembre instituyó la Comisión de Investigación para Determinar las Causas y Progresión de la Agitación en Berlín y otras Zonas de Prusia en el Año 1919. En los meses siguientes, los 21 miembros de la Comisión entrevistaron a docenas de testigos mientras se abrían camino a través de montañas de documentos. Para julio de 1919 había quedado sentado que los comunistas no habían provocado, y mucho menos dirigido, las revueltas de enero. Antes bien, los llamados Delegados [sindicales] Revolucionarios y la sección de Berlín del Partido Socialdemócrata Independiente (USPD) fueron en lo esencial los responsables de ambas cosas.Los Delegados Revolucionarios eran en su mayor parte sindicalistas que habían estado tramando desde 1916 el derrocamiento ilegal de la monarquía en los arsenales de Berlín, y el 9 de noviembre de 1918 sacaron a las masas a la calle. La mayoría de los Delegados Revolucionarios era miembro del USPD, pero deseaba conservar su autonomía respecto a la dirección del partido. Con el desencadenamiento de la revolución, se convirtieron en contendientes por el poder en Berlín.Los comunistas simplemente se vieron envueltos en los levantamientos, una conclusión que no podía satisfacer a ninguno de los miembros de la Comisión. Un veredicto público sobre lo que de veras había sucedido en enero de 1919 habría hecho mucho más difícil justificar por qué se había prohibido el Partido Comunista y se había puesto fuera de la ley a sus miembros desde marzo de 1919.

A pesar de todos sus floreos retóricos, el Comité de Investigación no pudo evitar la siguiente conclusión (aunque evitaran incorporarla a las llamadas Recomendaciones):

“El domingo que siguió a estos acontecimientos los Delegados Revolucionarios y sus hombres de confianza se reunieron de nuevo […] y decidieron convocar a una huelga general con el propósito de librar un ataque frontal contra el gobierno. En esto parece haber sido decisivo la implicación de [Heinrich] Dorrenbach [1888–1919] en la decisión de la division Volksmarine y la mayoría de las tropas regulares de la guarnición de  Berlín para respaldar esta acción, y en el hecho de que se les uniera gente de Spandau y Frankfurt. […] Es verdad que tanto los independientes como los comunistas  desempeñaron un papel destacado en la acción, y también que tanto los independientes como los comunistas advirtieron en contra de ello. Así, por ejemplo, Rosa Luxemburg parece haber desaprobado el plan por completo, y el Comité Central del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania declara explícitamente en su anuncio posterior que no mostraba su solidaridad con el proyecto dirigido por la sección de Berlín de Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania y la Liga Espartaco junto a los Delegados Revolucionarios, de los cuales a su vez más de 60 pertenecían al Partido Socialdemócrata Independiente y poco más de diez al Partido Comunista de Alemania. Es verdad que los dirigentes intelectuales del movimiento eran Karl Liebknecht, Georg Ledebour, Emil Eichhorn, y Dorrenbach. Esto no quiere decir que llevaran mucho tiempo planeando esta acción para el 5 de enero en concreto, o que fueran los únicos el 4 o 5 de enero que más gustosamente apremiaran al asalto. Dicho esto, fueron estos hombres los que creyeron que los diputados del pueblo de la mayoría socialista ocupaban ilegalmente sus oficinas y que era necesario con violencia”.

El Informe de la Comisión de Investigación está fechado el 8 de febrero de 1921, en mitad del receso parlamentario de Prusia: la Asamblea Constituyente se había disuelto el 14 de enero de 1921 tras concluir su labor, y el Parlamento Prusiano fue elegido de acuerdo con la nueva ley el 20 de febrero de 1921. La inmunidad de los nuevos parlamentarios quedó suspendida hasta entonces, permitiendo que les diera caza la policía.

No  se hizo entrega a nadie del informe sino que se imprimió palabra por palabra en su totalidad en el volumen 15 de la Recopilación de Materiales Impresos de la Asamblea Constituyente de Prusia en algún momento de 1921. Como solía suceder con estas recopilaciones, sus contenidos no llevaban el complemento de datos bibliográficos. Así pues, los intentos de investigar sobre la Comisión de Investigación sin ayuda de soportes bibliográfico han sido en vano.

Los historiadores se han topado con este material impreso en los últimos casi cien años, pero a día de hoy ninguno los ha valorado seriamente. Aunque historiadores de importancia, como Heinrich August Winkler, han desechado la leyenda del Levantamiento Espartaquista bajo la dirección de la “sangrienta Rosa” desde 1984, se sigue difundiendo activamente esta leyenda.

 

Fuente: Rosa Luxemburg Stiftung, 3 de enero de 2019

 


 

Homenaje a Rosa Luxemburg: Presentación de las actividades de su centenarioFundación Rosa Luxemburg

Si los oficiales alemanes no se hubieran armado de todo su coraje para asesinarla la noche del 15 de enero de 1919, acaso Rosa Luxemburg sería hoy un nombre conocido sólo por los historiadores. En realidad, el siglo XX en su conjunto podría haberse revelado bastante distinto.

Por el contrario, sin embargo, sus antiguos camaradas blandieron el nombre de Rosa Luxemburg como una suerte de escudo político, conmemorando sólo su muerte. Su actividad y pensamiento políticos no solo quedaron marginados en este proceso, sino que fueron a menudo objeto de denuncia.

Esta “tradición” no es nuestra. No necesitamos mártires políticos para legitimar nuestra actuación política. Sí deseamos, empero, conmemorar a una mujer que nos exhortó repetidas veces a no traicionarnos acomodándonos. Nada más arrojado y peligroso que el precepto que Rosa Luxemburg alabó reiteradamente, pero de acuerdo con el cual vivió ella misma: “pregonar bien alto lo que está sucediendo”.

 

Fuente: Rosa Luxemburg Stiftung, enero de 2019

 


 

 

historiador del movimiento sindical alemán, es en la actualidad director de investigación de la vida y obra de Rosa Luxemburg en la fundación alemana que lleva su nombre. Su libro Rosa Luxemburg: Der Preis der Freiheit [Rosa Luxemburg o el precio de la libertad] apareció en alemán en 2006 y en versión inglesa en 2008.
La Fundación Rosa Luxemburg (Rosa Luxemburg Stiftung) se creó en 1990 en Berlín como Asociación para el Análisis Social y la Educación Política. Además de sus muchas actividades de intervención política, social e intelectual, patrocina la edición de las obras completas de Marx y Engels en la editorial Karl Dietz.
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