Rosa Luxemburg la película

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Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Sí existe una película que nos puede ayudar a conocer la vida y la obra de  Rosa Luxemburg  es sin duda la de la intrépida Margarethe von Trotta (RFA, 1985). Se trata del mayor medio didáctico más asequible existente sobre la extraordinaria vida de Rosa la Roja, de la que este año debe ser crucial: un centenario para que hablemos de ella todos los días. Por la parte que me toca acabó de entregar a El Viejo Topo “Cartas de amor y revolución” que esperamos salga este mismo mes. En el texto hay un apartado sobre la película de la actriz y directora Margarethe von Trotta (Berlín, 1942)…Este “biopic” sobre Rosa solamente nos llegó a través de un pase en TV2 1/ a altas horas de la noche, obviamente en versión original subtitulada en castellano, y nunca más se supo.

En unas lejanas declaraciones, Margarethe von Trotta, comentó que esta Rosa respondía a una intensa obsesión con ella en una época (los sesenta-setenta), en la nueva izquierda alemana quería recuperarse de la postración causada por el binomio socialdemocracia-socialismo real. La película pues era una exigencia política realizada con ciertos medios, con buenos momentos como los que enfrentan a una Rosa pletórica al veterano Babel que le viene a recriminar su impaciencia cuando en realidad, el problema era otro. La película tuvo una cierta resonancia en la RFA (en la RDA no se estrenó), y se paseó por algunos países de la Europa capitalista, pero en ningún país del Este; el socialismo real, como la socialdemocracia, solo permitía que se la utilizara para algunas calle o plaza, para alguna cooperativa).

El empeño le costó sus fatigas y no pocos desafíos, sin embargo, gracias a sus colegas del “nuevo cine alemán”, consiguió llevar el proyecto a la gran pantalla con cierta dignidad, y tratar libremente la vida de la activista a la pantalla. “Con este filme tenemos un poco más de ella”, indicó a la prensa. Margarethe Von Trotta, contaba en dicha entrevista que vivía por entonces en París, se aficionó al cine y sintió curiosidad por los directores de la “Nouvelle Vague”. Después llegaría a sus ojos el retrato de la mujer asesinada en Berlín la noche del 15 de enero de 1919, un aniversario que está cundiendo mucho más que tiempo atrás. Explica que su primer encuentro con Rosa fue en Alemania en 1968-1969, cuando las protestas estudiantiles en la calle. Rosa era la “única mujer que aparecía en los pósters de los revolucionarios, junto a Marx, Lenin y Ho Chi Minh era ella, y yo quedé fascinada por esa imagen fotográfica, así que empecé a leer sus cosas y pronto vi que además de activista política tenía una vida íntima muy intensa e interesante”.

Una vida que daba para una serie entera como aquel “Berlín Alexanderplatz” que dirigió Fassbinder. Pero con todo se trata de una buena introducción sobre la que tendremos que volver.

En el desarrollo del proyecto von Trotta dedicó tres años de su vida para escribir el guión, y preparar la trama sobre la vida de la gran revolucionaria. Lo hizo con el firme empeño de contribuir a revitalizar la figura de Rosa Luxemburgo, considerando su importancia histórica es innegable. Hay dos versiones sobre la personalidad de la revolucionaria, una cruel y otra débil. “Yo creo que la auténtica Rosa está en el medio de ambas”, declaró en la ocasión. Von Trotta explica que ni una sola imagen ni una sola palabra de la película, se presentan de forma gratuita. Todo estaba controlado e históricamente justificado. Le dio mucha importancia a la correspondencia privada, una de las partes más subyugantes de su obra. Declaró: “He leído unas 2.000 cartas escritas por ella, que me han sido muy útiles. Sus discursos políticos en la película contienen párrafos textuales de sus escritos. Es una lástima que los subtítulos pierdan lo poético y sensitivo de su lenguaje político. Yo fui la primera sorprendida por sus palabras”.
Margarethe Von Trotta, viajó a Polonia, país de origen de la ideóloga, en busca de una actriz polaca que hablase alemán capaz de representar para el cine a su compatriota. La directora regresó de Polonia con las manos vacías, decepcionada y con la impresión de que “Rosa es un nombre que pertenece a Occidente; no es muy querida en su país”. La responsabilidad de encamar a la activista recayó entonces en la actriz Bárbara Sukowa, protagonista de Las hermanas alemanas y de Lola, y ganadora de un premio en Cannes a la mejor actriz. Von Trotta apuntaba que “físicamente no se parece a Rosa, pero tiene carácter y poder de convencimiento”.

La directora, que demostró gozar de muy buen sentido del humor durante la presentación londinense del filme, consideraba que la autora de Reforma o revolución, fue “la primera víctima del fascismo que años más tarde se convertiría en el partido de Hitler”. Trotta aborda toda la complejidad de la vida de Rosa Luxemburgo tomando como base dos vertientes: su vida privada y su carrera política. El resultado es una cinta de dos horas de duración, que su autora califica de “retrato íntimo y provocativo”. “Aunque tiene un final trágico, así es la historia”, pero añade: “Rosa fue una persona optimista, sus creencias, sus sentimientos y sus puntos de vista mantienen la ilusión de un mundo”.

Posdata. La película me la pidió Miguel Romero “Moro” que la encontró en malas condiciones por lo que fue a la versión original alemana, y –milagrosamente según su propia expresión- consiguió subtitular; Miguel era un entusiasta de la película. Esta última es la encuentra a disposición de lectores y lectoras en youtube, una proyección para revisar en más de una ocasión que puede servir para una buena sección de fórum, aunque sea viendo el metraje en casa y asistir al debate después.

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