Rompiendo la hegemonía unipolar

Rompiendo la hegemonía unipolar

Carlos Angulo Rivas*

Esta semana culminó en Brasilia, capital de Brasil,  la cumbre de los presidentes de UNASUR con los líderes de las potencias emergentes que conforman el BRICS.  Todos los presidentes sudamericanos saludaron  la creación del Banco de Desarrollo de este bloque económico en la perspectiva de fortalecer una alternativa frente a la hegemonía ejercida por Estados Unidos y la Unión Europea a través de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC).  Como se conoce el BRICS lo integran las economías emergentes y las siglas corresponden a las iniciales de los países asociados: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

La creación de este banco con la finalidad de financiar inversiones industriales,  grandes proyectos de  infraestructura y requerimientos financieros de los países en desarrollo, constituye un multimillonario acuerdo de juntar capitales para poner un alto a los abusos perpetrados por los organismos internacionales tradicionales. Se hace notorio que los países de economías emergentes se cansaron de esperar un cambio de política en las instituciones financieras internacionales, y en consecuencia dieron un paso decisivo para cambiar el orden económico imperante, reivindicando la importancia de su nuevo rol en la economía mundial.

La constitución del Banco de Desarrollo del BRICS con una aportación inicial de 50 mil millones de dólares (36 mil millones de euros) al capital institucional; 100 mil millones de dólares como capacidad de préstamos, así como un fondo de reservas de otros 100 mil millones de dólares para socorrer a los países del grupo en caso de posibles crisis de liquidez, persigue fundamentalmente una demostración  de fortaleza, pues casi  200 mil millones de dólares serán utilizados en las transacciones financieras y comerciales.

“La nueva institución bancaria internacional con su capital y reservas ha sido recibida como una gran noticia en toda la región de Sudamérica, hemos propuesto por ello una alianza de trabajo del Banco del Sur y el Banco del BRICS» señaló el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Por su parte el presidente boliviano, Evo Morales, afirmó al finalizar la reunión: «Lo que hacían el BM y el FMI es chantajear a los gobiernos (…) el nuevo banco de desarrollo estoy seguro de que en el futuro acabará con las políticas de neoliberalismo y nuevo colonialismo». Habida cuenta de estas declaraciones la mandataria argentina, Cristina Fernández, defendió la posibilidad de un «reordenamiento global financiero que incluya las necesidades de crecimiento, producción, y no de destrucción del empleo, el abandono de las sociedades que nos ha tocado vivir durante tantas décadas a los americanos del sur».

Los dignatarios de UNASUR abordaron también el tema del crecimiento inclusivo y de la equidad, que a criterio de ellos debía ser esencial en la cumbre del BRICS, al respecto la presidenta chilena, Michelle Bachelet, llamó a trabajar para «derrotar la desigualdad, a fin de lograr un desarrollo inclusivo y sostenible”. Asimismo, Argentina se convirtió en una de los intérpretes de la cumbre al recibir el apoyo de los asistentes por el riesgo de “default” que enfrenta ahora por la decisión de un juez norteamericano a favor de los fondos especulativos llamados “buitres”. «El lío que tiene Argentina en este momento por el fallo de una Corte de Estados Unidos es un hecho que ha suscitado una gran reacción internacional en todo el mundo (…) es una situación irracional, insólita, y aquí todos los países expresamos nuestro apoyo a Argentina, exigiendo una solución práctica», sostuvo el presidente colombiano, Juan Manuel Santos. La situación presente debido a la reestructuración de la deuda argentina «no es un tema solo de Argentina, puede afectar a todos los países», acotó Santos.

Es bastante importante que las mayores economías emergentes del mundo, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, BRICS, hayan promovido este primer paso de independencia en relación a los centros de poder económico mundial hegemonizado por Estados Unidos y Europa. Este proyecto autónomo si bien no rompe con el sistema de la globalización y el neoliberalismo, cuando menos establece una competencia alternativa del flujo financiero capitalista, hoy entrampado por la crisis económica mundial y el fracaso del llamado consenso de Washington.

Aunque la creación del Banco de Desarrollo del BRICS plantea en lo fundamental objetivos comerciales, económicos y financieros, no se puede ocultar el desafío que representa para quebrar el predominio de Estados Unidos y Europa en cuanto al manejo de los mercados y de las finanzas en el mundo globalizado. En este sentido la iniciativa, aparte de elevar la credibilidad del grupo de países emergentes, significa un reto estratégico y político con miras a equilibrar, sin mayores cambios, el nuevo orden económico mundial unipolar (Bush-Obama) hasta convertirlo en multipolar.

Dado este primer paso en la cumbre de Brasil, en alianza con UNASUR, es evidente que la marcha del proyecto necesita ser vigorizada con la acción de los principales protagonistas Rusia-China. Fracasada la propuesta del FMI hecha en el año 2010, debido a la oposición de Estados Unidos, para una reforma de sus cuotas dando mayor peso a los países emergentes, sobre todo a China, el camino del BRICS quedó despejado.

El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y el famoso economista Jeffrey Sachs, sostienen que el gasto en infraestructuras en estos países emergentes deberá aumentar desde los 800 mil millones de dólares actuales a, al menos, dos mil millones en los próximos diez años, “de lo contrario, será imposible lograr una reducción de la pobreza a largo plazo y un crecimiento inclusivo” defiende en sus análisis. Es importante destacar también que los integrantes del grupo BRICS tratarán de rescatar su soberanía con una infraestructura económica y financiera autónoma, la misma que permitirá reducir o eliminar el uso exclusivo de la divisa norteamericana, el minusválido dólar, usando en el intercambio las monedas propias de los países asociados reduciendo de esta manera los costos cambiarios.  

De acuerdo a la dinámica observada en Brasil queda claro que este país actuará como una especie de bisagra entre el BRICS y los procesos de integración latinoamericana, cuyos estandartes visibles son UNASUR, MERCOSUR, ALBA y CELAC. La creación del Banco de Desarrollo BRICS y el fortalecimiento de ese bloque internacional nos brindarán la posibilidad de establecer reglas de juego más equitativas y solidarias en la dirección de un mundo más saludable y llevadero.

*Poeta y escritor peruano

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