Riders y repartidores a domicilio, en lucha por nuestros derechos

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Los riders y repartidores a domicilio, principalmente vinculados a la industria de la Hostelería, seguimos padeciendo abusos de diversa índole, siendo fundamentales entre nuestras carencias laborales, el riesgo ante contagio y la falta de medidas de protección ante la pandemia que padecemos, los salarios y condiciones laborales miserables y la vinculación con las empresas que siguen basándose en la figura del «falso autónomo» , vinculación fraudulenta que nos condena a la precariedad y nos hace padecer condiciones laborales impuestas y totalmente injustas.

– Ante todo, seguridad para nuestra salud.

Hace un mes que desde este mismo blog Reparto de comida a domicilio. Con todos los derechos.salíamos al paso de las medidas que podían adoptarse ante bajas por enfermedad, accidentes, etc que podíamos padecer los repartidores a domicilio. Lo cierto es que a mes de abril de 2020, tras el mes y medio de Estado de Alarma y con el evidente riesgo que padecemos en el desempeño de nuestras funciones, el sector adolece de una protección que no convierta nuestro trabajo en bailar sobre la cuerda floja sin red. La protección en el trabajo debe de adoptarse ya y en una doble vertiente: la primera sería la que la propia legislación de prevención de riesgos laborales determina y la segunda, aplicando medidas extraordinarias de protección respecto a la epidemia de COVID – 19 que estamos padeciendo.

Es por ello que hay que exigir de las empresas nuestra vinculación laboral a los convenios colectivos sectoriales correspondientes (mayoritariamente a los convenios de Hostelería, pero también del comercio, transporte, etc) y a la aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en nuestras empresas como trabajadores que somos . De esta manera pretendemos cambiar la realidad actual que tenemos riders y repartidores a domicilio ya que seguimos padeciendo abusos de diversa índole, estando fundamentales entre nuestras carencias laborales el riesgo ante contagio ante la pandemia que padecemos y la falta de medidas de protección de cualquier tipo; los salarios y condiciones laborales miserables y la vinculación con las empresa que siguen basándose en la figura del «falso autónomo» , vinculación fraudulenta que nos condena a la precariedad y nos hace padecer condiciones laborales impuestas por las empresas y que ha llevado a que muchos de nosotros tengamos que adquirir de su bolsillo las protecciones (una situación que también se amplia a muchos repartidores no autónomos).

La responsabilidad no sería sólo empresarial y hay que exigir del Gobierno y las administraciones públicas que, como debiera ser su obligación, modificara en ese sentidos unos decretos que no prohíben la entrega a domicilio de la misma manera que sí obliga al cierre de bares y restaurantes, lo que constituye un atentado contra la salud de los riders. El servicio que ofrecen empresas como Glover o Deliveroo no es “imprescindible” y, ante la situación de confinamiento general también debería paralizarse, con la posibilidad de disponer de unos ingresos decentes que nos permitan esperar con una seguridad la finalización de la situación extraordinaria que padecemos.

¡tenemoos derechos!

– Salarios regulados y condiciones laborales decentes. No al timo de la falsa «economía colaborativa».

La «economía colaborativa» engloba todas aquellas actividades que suponen un intercambio entre particulares de bienes y servicios a cambio de una compensación pactada entre ambos. En muchas ocasiones se trata de bienes o servicios que no estaban siendo completamente utilizados y gracias a la economía colaborativa una persona puede beneficiarse de ese bien o servicio, mientras la propietaria obtiene una ganancia. Por ello, al consumo de bienes y servicios de forma colaborativa entre particulares se le conoce como consumo colaborativo. Anteriormente, el consumo colaborativo se limitaba a nuestro ámbito geográfico y círculo más cercano. Sin embargo, gracias a Internet, es posible conectar con personas de todo el mundo con intereses comunes. La digitalización de la sociedad y la crisis económica, favoreció el desarrollo de nuevos modelos de negocio y nuevas formas de consumo.

Pero ni nuestro trabajo ni nuestras funciones son propios de la economía colaborativa, ya que nosotros y nosotras trabajamos para empresas que obtienen pingües beneficios y, es por ello, que nuestros salarios deberían estar regidos por los convenios de aplicación correspondientes y contemplarse entre nuestras retribuciones pluses cotizables por peligrosidad, etc. que nos permitan vivir dignamente. También es necesario acabar con las medidas y recortes salariales adoptadas unilateralmente por parte de las empresa como ya está ocurriendo y que están reduciendo a la mitad los ingresos que cobramos por cada reparto.

– Acabar con la figura de falsos autónomos y convertirnos en trabajadores/as por cuenta ajena.

La crisis del coronavirus ha evidenciado una problemática que lleva tiempo ocasionando conflicto entre repartidores y plataformas y que en la actualidad es el fondo de varios casos en los tribunales: el régimen de ‘falso autónomo’ al que estamos sometidos los riders.

Las empresas llevan años defendiendo que somos autónomos, pero esa vinculación a nosotros no nos favorece en absoluto en contra de lo que pueda parecer. Las empresas para las que trabajamos, que fijan e imponen nuestras percepciones económicas y condiciones laborales no asumen ni siquiera responsabilidad cuando tenemos accidentes y nos matamos.

Así, y como las empresas no  se hacen cargo de nada la empresa no pierde. El que paga siempre es el repartidor; el que no cobra si no hay pedidos, es el repartidor; el que se entrampa con la Seguridad Social es el repartidor.

Para acabar con esta indefensión, desde el SAT hemos buscado buscado ya en varias ocasiones el reconocimiento de la laboralidad ante los tribunales y otras instancias  y en el año 2019 obtuvimos en Granada un importantísimo éxito, con la resolución por parte de la Inspección de Trabajo que obliga a GLOVO a dar de alta en el régimen general de la Seguridad Social a todos los repartidores.

Es por ello que desde el Sindicato Andaluz  exijimos dejar de ser considerados autónomos, medida mediante la cual la empresa no sólo tendría que hacerse cargo de las prestaciones más básicas (despido, Seguridad Social) sino también de la seguridad de los trabajadores, en contextos más habituales o en situaciones como la epidemia actual.

Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT)

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