Revolución y Contrarrevolución en Indoamerica

Caución urgente para Bolivia

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…Claro que en Bolivia hubo un levantamiento popular, uno marcadamente elitista, racista y neoclolonial. Claro que este movimiento estuvo abiertamente articulado con una serie de golpes de mano de estilo fascista, que afectaron sensiblemente a la estructura de comando del gobierno masista. Claro que este doble movimiento contaría con la complicidad policial y con la anuencia militar. Claro que con esta venia castrense se termina por configurar un claro escenario de golpe de Estado. Pero sobre los hechos sociales no se realizan lamentaciones, se procura comprenderlos y hacerlos comprender. Y el articulo que sigue es un intento de aporte en tal sentido.

 

Crear uno, dos, tres el Alto

1] El álgido momento latinoamericano (del abya yala o la patria grande), nos demuestra que (aquí) no se puede asumir la política, sino en clave de guerra civil (velada o abierta). “La política es la guerra continuada por otros medios” (Chile), “la guerra es la política continuada por otros medios” (Colombia).

2] Demuestra, asimismo, que término medio, “la sociedad política” –lo Estatal lato sensu-, se encuentra supeditada a las dinámicas propias de “la sociedad civil”. Que la hegemonía ético-política dentro de esa sociedad civil, es la verdadera fortaleza de los poderes sociales imperantes. Que el poder socio-económico es condición sine que non para conquistar y sostener esa supremacía ético-política, y que, por fin, las fuerzas armadas son el principal poder del Estado –del Estado, stricto sensu.

3] Demuestra, por otra parte, que las relaciones internacionales son determinantes en la configuración de esos “paralelogramos de fuerza” que conforman la situación histórico-política de los países. Y “que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantico así. Nada”.

4] Los actuales sucesos en Bolivia nos demuestran, de igual modo, que si a la fórmula de García Linera de un Lenin + Gramsci (derrotar a tu enemigo + conquistarlo en parte para tu causa), no se le suma algo de Trotsky (liquidar las bases sociales, las bases de sustentación económico-política de tu enemigo), muy probablemente, tus posibles victorias parciales terminen por demostrarse como victorias pírricas.

5] Demuestran, por caso, también, una pasmosa actualidad de eso que se ha llamado la “matriz colonial del poder” (racista-clasista-patriarcal-heteronormado). La bandera boliviana contra la whipala, “Dios” contra la pachamama, la biblia sobre la constitución; la neoinquisición contra el pachacutec.

6] Más allá de los errores y defectos del evismo-masismo (un cierto enquistamiento y castizamiento estatalista, el empecinarse en forzar su reelección, no ampararse en la movilización de las fuerzas sociales, confiarse al ministerio de las colonias norteamericanas, etc.), hay que reconocer que, a diferencia de nuestra “izquierda progre”, de su cretinismo parlamentario, su cándida magnanimidad y su pusilanimidad institucional, las derechas, con total y absoluto descaro, recurren impúdica e inescrupulosamente a fórmulas políticas conspirativo-insurreccionales, extraparlamentarias y contrainstitucionales.

7] Las derechas han sabido asumir la cifra de la política como beligerancia social, franca y abierta, para, toda vez que han conseguido triunfar, criminalizar esa misma manifestación beligerante de los antagonismos sociales, sustituyendo y subsumiendo a la política en la policía.

8] Las gobernanzas de derecha, por regla, suponen e implican un encuadramiento (más o menos difuso, más o menos evidente), de toda la vida civil, en la lógica securitaria de la policía-política.

9] Para las izquierdas latinoamericanas, resulta urgente y necesario superar el trauma setentista, el trauma de las dictaduras militares y sus terrorismos de Estado, para reasumir, con frialdad, serenidad y responsabilidad, que las transformaciones sociales no pueden prescindir de una buena dosis de violencia política. Violencia que, por lo demás, no solamente tiene un carácter constitutivo e inherente a cualquiera de los ordenamientos liberal-republicanos que se pretende superar, sino que, asimismo, las derechas la ejercen sin ningún tapujo, de la manera más impúdica y cruel, es decir, como violencia fascista.

10] Más todavía, a nuestras izquierdas les resulta urgente y necesario reasumir la necesidad histórica de no solamente tomar las riendas del Estado, sino, también, de construir nuevas formas de un poder político antiestatal. Formas francas, decididas y abiertamente revolucionarias, como genuinamente decoloniales. Y la legítima resistencia social y política frente a este nuevo golpe de Estado, acaso se nos revele como una nueva chanche para este derrotero. “No pasarán”, tal es la consigna. Mutar la resistencia popular en contraofensiva revolucionaria, tal la tarea. Junto al Mas, contra el Mas. Con el Evo, más allá del Evo.

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