¿Revolución ciudadana vs contrarrevolución?

Con estilo innato de cinismo y prepotencia el gobierno pretende hacernos creer que la contradicción fundamental, existente en el país, es el “avance de la revolución ciudadana” vs la contrarrevolución impulsada por las organizaciones sociales y sectores de izquierda que buscan desestabilizar el “régimen democrático de Rafael Correa”. En primer lugar, tal falacia cae por su propio peso cuando se hace evidente que la acepción y praxis de la revolución no encaja por ningún lado en la política extractivista y neodesarrollista, con tintes neoliberales, sostenedor del sistema capitalista de producción social que impulsa este gobierno. En segundo lugar, dicho mensaje repetitivo antes, durante y luego de la majestuosa, multitudinaria y victoriosa marcha por el agua, la vida, la tierra y la dignidad de los pueblos, que arribó a Quito el 22 de marzo, después de 15 días y más de 700 km de recorrido, busca mantener cautiva una base social, engañada e incentivada hacia la confrontación con las organizaciones sociales y partidos de izquierda en defensa de las migajas que brinda el accionar populista y clientelar correísta. 

Lo real es que todos testificamos que cuando la marcha avanzaba por las diversas parroquias y capitales de provincias, con las banderas rojas y la whipala indígena, recibían altas muestras de afecto, solidaridad y adhesión. La presencia impetuosa, a cada paso, de la CONAIE, ECUARRUNARI, del Frente Popular, UNE, FEUNASSC, FEUE, de la Asamblea de los Pueblos del Sur, entre otras, brindaba confianza y seguridad, imprimía un ambiente que rompía toda estela de temor. Era, sin lugar a dudas, entre otras cosas, un rechazo a la firma del contrato minero con la transnacional ECSA, realizada pocos días antes del inicio de esta jornada nacional, pero sobre todo era una adhesión consciente, voluntaria y más no obligada como la contramarcha verde fosforescente que jamás superó en número a los movimientos sociales, pese a que ellos sí tenían el poder institucional, salvoconductos y permisos para movilizarse.

En la otra orilla, ya el mismo día 22, la arenga presidencial, prepotente y arrogante como casi siempre, con mucha estridencia sostenía que la marcha por el agua tiene un carácter desestabilizador y esta avivada por golpistas y garroteros, que existe un acuerdo entre la izquierda y la derecha para derrocar al gobierno, que hay un propósito electoral y que el resultado de la movilización social es  un rotundo fracaso. Al final de la jornada, nada de lo dicho fue comprobado como verdad y el señor Correa sigue sentado en el solio presidencial.

Mientras tanto las organizaciones sociales levantaban una plataforma reivindicativa de 19 puntos, donde se contempla la oposición a la ampliación de la frontera petrolera, la defensa del ITT, el libre ingreso a la universidades, una auténtica reforma agraria, la derogatoria del decreto antiobrero 813 y el respeto a los derechos laborales, el rechazo a la firma de acuerdos de libre comercio, el rechazo y cese a la criminalización social, entre otros; mismos que fueron presentados en la Asamblea Nacional a la espera de prontas respuestas.

En síntesis es evidente que en esta confrontación política-social al gobierno no le fue bien. No surtió el efecto deseado los 11 principios Goebbelianos en la comunicación estatal. No le funcionó el insulto pertinaz contra una marcha social supuestamente golpista y más por el contrario le resultó como un boomerang  que ha provocado su debilitamiento. Evidentemente, la población, los diversos sectores, a lo largo y ancho del país, mostró su simpatía por las organizaciones sociales y de izquierda y respaldó, en los hechos, las propuestas políticas-reivindicativas de los marchantes y el derecho a la protesta y la resistencia… El señor Correa volvió a perder una batalla más y su imagen se sigue debilitando y deteriorando…La confrontación trabajadores y pueblos vs gobierno de derecha persistirá y agudizará la crisis política del Ecuador…

Por. Remo Cornejo Luque 

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