Revertir la situación europea

Por Prudenci Vidal

Se ha escrito mucho, se ha debatido mucho sobre si los programas electorales de los partidos deberían registrarse ante notario para que pudieran pedirse responsabilidades acerca de sus proclamas mitineras que enardecen a sus fieles seguidores, pero que a los votantes que deciden su voto en razón a unos programas electorales reclaman la fidelidad a las propuestas y no a las siglas  a las que uno u otro proclaman devoción a ciegas.

Este es caso de las pensiones. Me alarma, y mucho, que a la salida del encuentro entre el presidente Sánchez y el Sr. Casado, éste dijera que estaba dispuesto a pactar las “cuestiones de estado” y entre ellas citó el enterrado Pacto de Toledo.

Muchos de los que vamos a votar el domingo día 26 debemos tener presentes muchos aspectos antes de decidir qué papeleta metemos en la urna en las votaciones para el Parlamento Europeo. Recientemente, el día 4 de abril, se efectuó una votación en el Parlamento Europeo, a propuesta de la Comisión, con el compromiso la obligatoriedad a todos los países miembros, sobre los Planes de Pensiones Paneuropeos: es decir, la forma de favorecer la implantación subvencionada fiscalmente de los planes de pensiones privados gestionados por los bancos, aseguradoras mutuas laborales y empresas. Conocemos el resultado de esas votaciones, pero conviene repasarlas: Votaron a favor el Partido Popular, Ciudadanos, PDeCAT, es decir la derecha española entera; se abstuvo el PSOE      (como si eso no fuera con ellos), o como si, con su abstención, pudieran presentarse a la ciudadanía como una imposición de la UE ante la que no pueden resistirse… Los votos en contra fueron de las confluencias de Podemos y de Esquerra Republicana.

Señalemos que, en boca del Sr. Sánchez, durante la campaña electoral, ofreció a los votantes (y esto no deja de ser un contrato…) introducir por ley el IPC y modificar la Constitución, la sagrada Constitución, para garantizar el sistema público de pensiones de reparto.

Los pensionistas sabemos que la causa principal del empobrecimiento de las pensiones radica en sistema laboral, de una parte, y de las reformas que efectuaron PSOE y PP en el sistema: ampliación de la edad de jubilación, más años de cálculo en la base reguladora, factor de sostenibilidad etc. Se proclamó a toque de trompeta que cuando el número de trabajadores empleados llegara a los 19 millones las pensiones serían autosuficientes… Pues bien, se ha sobrepasado la cifra con el actual crecimiento y no ha llegado la solución porque con los números y sus circunstancias se miente. Vamos a poner un ejemplo: tengo un trabajador que gana 1500€; lo despido y contrato a tres por 500€ en jornada reducida y con cotización subvencionada: el número de empleos crece en dos, pero la cotización baja por la disminución de la aportación de trabajadores y sobre todo de la empresa.

El empoderamiento de la clase trabajadora debe producirse con la defensa acérrima de las conquistas de los derechos laborales y del mantenimiento del sistema de protección social. La laxitud con que se afronta el desarrollo de estos derechos los palpamos cotidianamente: el número de accidentes laborales se incrementa porque se reducen las medidas de seguridad en el trabajo; aumentan los accidentes mortales; la precariedad tiene su soporte legal y se presiona para mantenerlo; se explota a los jóvenes con salarios de miseria y robándoles los derechos para el día de mañana.

Sabemos, conocemos, comprobamos, nos irritamos, pero debemos demostrarlo, como clase trabajadora y como pensionistas, en el ejercicio de nuestra civilidad votando en consecuencia a los partidos que desde siempre y en esta hora crítica, apoyan las reivindicaciones sociales. No podemos fiarnos de las proclamas enfervorecidas porque son ya demasiadas las traiciones, políticas y sindicales, a la clase trabajadora.

Llenemos las urnas el día 26 con la responsabilidad de llevar a la configuración del Parlamento Europeo a nuestro auténticos representantes, para que hagan una exhaustiva limpieza de neoliberales vendidos al capital, que, desde hace demasiado tiempo, gobierna la UE y se instauren, de verdad, unas políticas sociales igualitarias en derechos y obligaciones para todos los trabajadores de la Unión Europea. Si no somos capaces de revertir la situación actual en el Parlamento Europeo, el hilo de la espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas se deshilachará cada vez más. Después no habrá lamentaciones que valgan. O les hacemos frente con el poder que el voto nos confiere o acabarán la obra que empezaron y que no tiene otro objetivo que desposeer a la clase trabajadora de salarios dignos, de igualdad de oportunidades ante la vida, el ocaso de la protección social privatizándola a favor del capital y convertir el poder en derecho y manipular el derecho en favor del capital; y una vez conseguido esto, y están a punto de conseguirlo, el mundo, nuestro mundo, será más desigual, más injusto, más pobre y menos solidario.

El panorama actual visto desde nuestra perspectiva pinta negro, pero no cuentan con el grado de civilidad, de cohesión, de empoderamiento de los trabajadores que revertiremos esta triste y degradante situación, llenando las urnas de papeletas que proclamen a los partidos de auténtica izquierda como vencedores y a la vez reparadores de este desaguisado en que los neoliberales han convertido la UE. Votemos con el conocimiento del análisis realista y comprometido, y no con las vísceras de quien rompe la baraja porque comprueba que nunca gana, y siempre ganan los mismos.

Prudenci Vidal Marcos

Miembro de La Marea Pensionista

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