Retazos de la memoria (IV) ¿Qué diría, finalmente, D. Santiago Carrillo?

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Por Herminio

“Si la crispación política desapareciera y se entrase en un debate político normal, que permitiera el funcionamiento del sistema parlamentario […] ya sería una situación bastante positiva.

Porque, de nuevo, la situación de España puede que sea la misma, o lo será, si no es ya: “estado de crispación entre izquierdas derechas”, aunque yo no me lo crea o que de ella sólo piense que más bien es cambalache, regateo, chalaneo, trapicheo, o guirigay, simplemente; fruto en sazón de las peloteras idas, llamadas parlamentarias; que son, al fin, el producto de calenturas de burgueses, pequeños, pero indispuestos consigo mismos, en tanto que  se confunden en sensibilidades varias; ridícula pantomima de cara a la galería a la cual, con renovada insistencia, los políticos de turno persisten en la intención de engañar, sin propósito de enmienda y ausencia de seriedad, una vez y otra vez más, en periódica alternancia.

De momento, y aunque todo sea posible, como anuncia cada día el cotilleo mediático, a raíz del 11-M pasado, ningún partido político ha conseguido asentarse como una opción de gobierno con una entidad real de su propia identidad. Por la izquierda, ni el PSOÉ llegó a mucho, ni Podemos pudo más. Y así están… Codiciosos de poder, sobre todo, en la espera exacerbada por lo que pueda surgir de la preñez catalana, mas sin despreciar las suertes que les lleguen de otras manos menos significativas. Mientras tanto las derechas, que, por cierto, ni sumándolas llegaron a la mitad concertada del arco parlamentario, tendrán que aguantar crispadas a que les llegue su hora de volver a las andadas.

Por mi parte, aunque visitando Kaos, cada día, como es preceptivo en mi, para aligerar empachos de tanta patraña al uso, y también para evitarme tan grotesca realidad, evidentemente absurda –la de la imagen chulesca del macho alfa en funciones, amparado en sus ministras– di en darme a la lectura más o menos liviana, pero tuve mala suerte: Cayó en mis manos Carrillo, D. Santiago, con “La Crispación en España”, la cual llegó hasta mí relatada desde la Guerra Civil hasta nuestros días. Entré en ella y ya no pude librarme de seguir, erre que erre, hasta llegar al final. Y lo alcancé. Y así lo reproduzco ahora mismo. ¿Quizás fuera de contexto? Podría ser, pero, incluso desde el punto de vista del autor citado encaja, perfectamente, aunque el autor se haya ido a otro mundo más decente, donde no halle crispación. Que descanse, pues, en paz nuestro viejo camarada, ya que esto es lo que diría:

Si la  crispación política desapareciera y se entrase en un debate político normal, que permitiera el funcionamiento del sistema parlamentario […] ya sería una situación bastante positiva.

Ahora bien, pensar que el PP puede ser un partido de centro democrático y reformista como se aproximó bastante a ser la UCD, es una quimera.

A España, a la democracia, le bastaría con que el PP llegará a ser un partido de la derecha democrática.

Y cuando nos encontramos ante una crisis económica (y política) que va a tener serias repercusiones, la piedra de toque va a estar (está) en que si el  PP arrima el hombro a la acción para afrontarla, unido al conjunto de los españoles.

Está claro que por entonces D. Santiago Carrillo no chocheaba. Era sobre el año 2004. Otro cuento es que tiempo había que ya cojeaba de la pata izquierda.

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