Resulta que el ciclista hacía trampas

Proyectarse en el héroe, en el padre, en el líder. O intentar acabar con él, sino en carne y hueso al menos metafórica, es decir, realmente. Resulta que el ciclista hacía trampas. Los que hacen trampas son los que se proyectan en él, los que se sirven de él para engatusarnos, nosotros usando monstruos para sentirnos mejor.

  Y el padre ¿quién es? Hitler, claro, o para precisar: los nazis, los fascistas. Ley de Godwin: a medida que se prolonga la discusión online la probabilidad de que se les acabe mentando tiende a 1. ¿Es mejor padre el que desaparece o el que se queda para ser sacrificado? Dos clubs náuticos en pueblos vecinos, en uno el presidente es un hijo de puta, todo el club unido contra él, hermanado contra él. En el otro el presidente es una buena persona, todos están de acuerdo en ello, lo malo son los socios que no paran de buscar maraña. Hay incluso grupos que se hacen la puñeta unos a otros. Cuando hablamos de lo nuestro en la cena decimos que los del otro club están mejor, y no nos cuesta nada ser amables.

  Al buen padre, al mejor Dios ¿quién los conoce? Aquellos particulares hijos que eran los místicos ya nos advirtieron de que había una diferencia entre adorar practicando la presencia y adorar venerando. Lo primero te conduce a una unión dinámica con lo que adoras; la veneración te mantiene separado de ello. Al mejor padre, al mejor Dios hay que interiorizarlo. Si existieran dioses, ¿cómo soportaría yo el no serlo? dice el hombre. En el culto al héroe, al semidiós, a Messi, Armstrong, a los genios en general no cuesta reconocer una supervivencia de la veneración a los dioses y a los príncipes. Jünger que vivió durante todo el siglo XX llamó a aquel tiempo que también fue el de algunos de nosotros “Era de los Titanes”.

   Veo una vez más la presentación de un nuevo device de la marca de la manzana, la alegría de sus nuevos poseedores, l’objet-petit-à de Lacan satisfaciendo la líbido objetal de tanto pequeño narciso recuerda que los nuevos tiempos están llegando ya a la mitología, ahora que la velocidad ha aumentado queda mucho más claro cómo nuestra veneración por lo que ya ha sido hecho, por bello y válido que sea, nos petrifica.

  La capacidad de veneración es un carácter discriminador, que traza fronteras en la naturaleza humana. Frente a cualquier grandeza se despierta en algunos individuos un sentido de reconocimiento, de disponibilidad a recibir y agradecimiento por lo recibido. Quien no posee esta naturaleza rechaza instintivamente todo lo grande, lo aleja de sí, intenta averiguar sus puntos débiles. Los rompepelotas somos así.

  ¿Qué es lo que ha seducido tu alma hasta ahora? ¿Qué es lo que la ha seducido y la ha hecho feliz a la vez?  Haz que ante tus ojos desfile la serie de objetos que tu veneras, y tal vez te revelen una ley fundamental de tu ser. Compara estos objetos entre si, y ve como forman la escalera que te ha servido hasta el presente, para trepar hasta ti mismo; porque tu verdadera esencia no está oculta en tu profundidad, sino que está a una altura inconmensurable.   

  Ir de catastrofista, tener sólo ojos para lo malo es hacerse el viejo, es tan ridículo a mi edad como hacerse el joven. Pero con tanto iMierda ante los ojos, pegado a las orejas o introducido ya en ellas, para lo de la esencia uno se queda sin tiempo, sin perspectiva, la diferencia del negarse a obedecer y aprender por orgullo o el hacerlo por vanidad desaparece. El vanidoso tiene un corazón venerador que no busca tanto distinguirse como sentirse distinguido, razón por la que no desdeña ningún medio de engañarse y embaucarse a sí mismo. No es la opinión de los otros,  lo que le tiene a corazón, sino la opinión que de su opinión se hace. Con las redes uno pesca lo que quiere.

  La pregunta que vuelve es siempre la misma ¿Cómo librarnos de nuestra siniestra manía de venerar? La mejor respuesta suele ser una nueva pregunta: ¿Cuando suprimimos nuestras veneraciones, nos suprimimos a nosotros mismos? El último término sería el nihilismo; pero el primero, ¿no sería igualmente el nihilismo? Es decir: si no tienes un buen padre ¡Hazte con uno! Y llegado el momento: acaba con él. Al maestro: puñalada.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS