Respuesta en la calle al presidente del BBVA que respalda la reforma laboral

Gara

que las entidades financieras logren enormes beneficios económicos y sueldos «mientras la crisis afecta a miles de personas» y, a la vez, «se explota y esquilma a los pueblos para hacer negocio».

El presidente de BBVA, Francisco González, señaló ayer que las reformas emprendidas por el Gobierno español del PP son «valientes» y añadió que «eran impensables antes». Llamó a colaborar con las mismas. Si la mayoría de los accionistas apoyó las palabras del presidente del banco multinacional, en la calle, LAB, Adicae y la plataforma contra el BBVA le recordaron que es fácil aconsejar a los demás de que se ajusten el cinturón y que se apoyen los recortes «si se tiene una nómina de 4,9 millones anuales y su pensión garantizada de por vida», como explicó Marijo Romero, responsable de LAB en Bizkaia.

Ante la Junta general de Accionistas, que se celebró en el Palacio Euskalduna de Bilbo, Francisco González remarcó que «todos tenemos que colaborar y perseverar en el duro camino de ajustes y reformas profundas. Si no lo hacemos, Europa fracasará y España dará un gran salto atrás». Situó en 2013 el inicio de la crisis, aunque como todos los analistas señalan en estos momentos será muy débil, lo que impedirá un crecimiento del empleo. Y pidió al Gobierno español que siga trabajando para «corregir las profundas debilidades estructurales del país».

Jubilación a los 75 años

En el encuentro entre los accionistas, aprobaron retrasar hasta los 75 años la edad de jubilación de sus consejeros, lo que permitirá el presidente de la entidad, Francisco González, que cuenta actualmente con 67 años, permanecer en el cargo hasta marzo de 2020.

Durante su intervención, el presidente de BBVA explicó que la ampliación de la edad de jubilación obedece al deseo del consejo de «dar continuidad a una labor que en los últimos años ha sido muy dura». Algunos accionistas le acusaron de «perpetuarse en el cargo» cuando llevan realizando más de 5.000 prejubilaciones del personal del banco. Explicó que está apoyado por un estudio detallado de los consejos de administración de varias empresas en los países mas avanzados del mundo. BBVA cada vez que realiza un cambio lo apoya en un estudio que «paga muy bien» y, por lo tanto, como le reprocharon algunos accionistas, «dirá lo que el presidente quiere que diga».

El peor beneficio

González presentó ante los accionistas el peor beneficio económico de los últimos tres años, de los 5.260 millones en 2009 a 4.015 millones, un 12,8% menos que un año antes. Sin embargo logró el apoyo de una gran parte de los accionistas, aunque algunos le criticaron, cuando señaló que «BBVA mostró el año pasado su capacidad para generar capital de forma recurrente y terminó el ejercicio con un ratio del 10,3%, dentro de los parámetros requeridos por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés), incluso tras la compra de Unnim».

En base a esos recursos positivos, adelantó que la retribución por dividendo llegará al 0,42 euros por acción, lo que supone, según González, «una excelente rentabilidad para el accionista». Para este año, pagarán dividendo «en efectivo y en opciones en acciones», según añadió el máximo responsable del banco que tiene su origen en la capital vizcaina.

Un tema controvertido fue la adquisición de la entidad catalana Unnim. Sobre la misma dijo que «espera un buen resultado y una mejor posición del banco en Cataluña».

El presidente de BBVA manifestó que reducirá en 1.300 empleos la plantilla conjunta, pero se comprometió a realizarlo por vía de fórmulas no traumáticas para recortar el 20% de la plantilla en la red conjunta de BBVA y Unnim. Tras conocerse que esta entidad bancaria se adjudicó en subasta la catalana Unnim, el banco anunció que cerraría el 30% de la red de sucursales conjuntas, lo que equivale a unas 314 oficinas y eliminaría el 20% de los empleos, unos 1.300.

Rechazo en la calle

Si dentro del Euskalduna, Francisco González obtuvo el apoyo mayoritario, salvo distintas críticas de algunos accionistas, en la calle el rechazo a la gestión de BBVA fue directo. La Plataforma anti BBVA realizó otra acción sorpresa al derramar pintura roja. «Queremos denunciar -dijeron los empapados de pintura roja- la falta de escrúpulos del banco en sus prácticas financieras. BBVA es un caso particular en el entramado financiero mundial que sufrimos y que funciona sin ningúna ética».

Denunciaron que el año pasado cerraron con 4.015 millones de beneficio «mientras la mayoría de los ciudadanos estamos inmersos en la crisis, provocada por la especulación de los bancos, como BBVA y sufrimos una oleada de desahucios y la desviación de fondos públicos».

Unos metros más allá se concentraron delegados sindicales de LAB. Marijo Romero, responsable de Bizkaia, destacó que «son unos sinvergüenzas y ladrones. El presidente, Francisco González, y el consejero delegado Angel Cano, más trece cargos ejecutivos, se han embolsado 123 millones de euros, y más de 3 millones de acciones desde 2008, cuando comenzó la crisis económica. Atesoran más de 156 millones de euros en fondos de pensiones». Para la responsable sindical, «esto ocurre en medio de una crisis profunda, provocada por el descontrol de la crisis financiera, mientras la banca sigue repartiéndose suculentos dividendos y adjudicando sueldazos inmorales a estos gestores «pata negra negra».

También la asociación Adicae se concentró para denunciar «el producto tóxico de participaciones preferentes de deuda subordinada» que ha provocado que más de 7.000 familias vascas y un millón de españolas «hayan caído en esas garras y que no han podido recuperar su dinero. Han tenido que convertirse en inversores en acciones de BBVA perdiendo muchos de sus ahorros, mientras ellos se forran», según explicó Lucía Fernández, coordinadora de Adicae.

También la plataforma BBVA sin armas denunció la intervención de ese banco en «la industria de matar, lo que es inmoral e injusto».

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