Respuesta al editorial de Aula Magna del 9 de marzo

El editorial del Aula Magna, del lunes 9 de marzo de 2009, nos obliga a dar una respuesta que no está basada en nuestros argumentos concretos contra el ‘Plan Bolonia’, ya sobradamente expuestos en otros foros. Creemos que un discurso deliberadamente vacío como el expuesto en dicho editorial busca más confundir a la opinión pública que abrir un debate sobre la universidad. Merece una réplica de otra índole, que exponemos a continuación:

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Se acusa al movimiento asociativo estudiantil de estar huérfano de ideas-fuerza, mientras se enarbola el ambiguo estandarte del progreso.

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Se niega la existencia del ‘Plan Bolonia’ y se habla de un largo proceso. Bien, con más razón nos levantamos, como último eslabón de una cadena de resistencia, que cuenta con antecedentes como la oposición a la LOU.

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Se nos piden alternativas y matices; pero la ministra no acude a los debates y las autoridades universitarias se olvidan de la palabra ¿referen…dum?

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Claro, en vistas del deplorable estado del movimiento estudiantil, se atreven a darnos consejos: “por ejemplo, luchad por dotar a las universidades de independencia moral y científica frente a cualquier poder político, económico e ideológico”. Pero cuando denunciamos la introducción de la lógica empresarial como dinámica rectora de la universidad, o cuando insistimos en que no basta una universidad pública, sino que ésta debe ser crítica y adaptarse a la realidad social, desvirtúan mediante comisiones de expertos -sofistas, en otros tiempos- esa misma “realidad”.

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Ya basta. No hay ningún “se”, no sólo son “ellos” y “nosotros”. Hay todo un espacio intermedio por conquistar, todo un discurso por desenmascarar. Empecemos por identificarlo: está presente de manera consciente en personas, en grupos sociales cuya estrecha lógica del beneficio económico convence a quienes, de manera inconsciente, interiorizamos sus imposiciones. Llamemos a las cosas por su nombre. Hasta que llegue ese momento, toda discusión quedará subordinada a la desenfrenada carrera que, a lomos del capitalismo, nos conduce directos al vacío, a la nada.

Fdo.: Asamblea de estudiantes anti-Bolonia de la UCA.

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