Respuesta a un estudiante anónimo y Cía

Tenía pendiente responder a las inquietudes de un estudiante (¿?) anónimo (¿?) y Cía, según “Carta Abierta a Noel Manzanares Blanco” en www.kaosenlared.net, publicada el 10 de marzo último con la respetuosa inscripción de “Antes de nominar le ruego que me explique”. Otros compromisos me condujeron a relegar el asunto. Quizás a esta altura, él conozca un poco más mi modo de pensar. Por tanto, me limito a significar los aspectos que considero cardinales entre la retahíla de sus preguntas. Ante todo, vuelvo a sugerir consultar “Del sistema electoral cubano. Preguntas y respuestas” en www.granma.cubaweb.cu, y recomiendo “El Poder Popular en Preguntas y Respuestas” de Jorge Lezcano Pérez, Ediciones Poder Popular, un pequeño libro que se puede encontrar en las sedes de las Asambleas Municipales de ese órgano de Gobierno en Cuba. No obstante, para comprender bien el tema de marras, es imprescindible el estudio de la Constitución y de la Ley Electoral de la República de Cuba que se hallan en www.cubaminrex.cu.&nbsp

Dice él: “[…] Si yo joven cubano revolucionario y socialista discrepo de determinadas políticas nacionales, estoy en contra del rosario de absurdas prohibiciones que nos agobian o simplemente considero que algo se esta [sic] haciendo mal fuera de mi comunidad a quien [sic] debo dirigirme en este caso ¿Al delegado? Entonces ¿A quien [sic —cuidado con la ortografía] nomina el pueblo? pues a un representante de base con una función importante pero con jurisdicción limitada y que ninguna representatividad tiene ante los problemas de índole nacional” —en esto él entra en contradicción con su propia afirmación en el párrafo siguiente en el que expresa: “Según conozco el 50 % de la asamblea nacional esta formada por estos mismos delegados nominados en la base”.

Luego hace preguntas como estas:

¿Quien escoge compañero Noel de entre los miles de delegados de circunscripción a los candidatos a diputados a la asamblea nacional? ¿El pueblo? ¿De que manera? ¿Quien es el que los escoge dentro de las organizaciones de masas? ¿Qué legitimidad tiene un diputado del que sus electores no recuerdan ni el nombre? [Sic].

Puntualiza: “[…] la única conclusión clara que sacamos de la conformación de la asamblea nacional del Poder Popular es que ahí el pueblo no nomina ni elige a duras penas ratifica una diputación ya escogida y pre fijada por otros” [sic].

Aprecio en la lectura de la carta un poco de discordancia en el orden, tal vez propio del ímpetu de la juventud. Por ello, me resulta difícil seguir una secuencia a tono con la exposición del estudiante (¿?) anónimo (¿?).

Deseo manifestar que en la Constitución de la República de Cuba, en el Capítulo VII DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS FUNDAMENTALES, aparece “ARTICULO 63. Todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades y a recibir la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a la ley”. Además, puede dirigirse directamente a su Delegado (a), plantearle su opinión y éste está en el deber de tramitarla y ofrecerle la respuesta. Igualmente, puede enviar correspondencia —un ejemplo— a “CARTAS A LA DIRECCIÓN” del periódico Granma,&nbsp sección destinada al intercambio con sus lectores de manera semanal (www.granma.cubaweb.cu).

Aclaro que en la Ley Electoral de Cuba, se lee:

“TITULO IV DE LAS COMISIONES DE CANDIDATURAS

“Capítulo I Disposiciones Generales

“ARTICULO 67. Para elaborar y presentar los proyectos de candidaturas de Delegados a las Asambleas Provinciales y de Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y para cubrir los cargos que eligen éstas y las Asambleas Municipales del Poder Popular se crean las Comisiones de Candidaturas Nacional, Provinciales y Municipales.

“ARTICULO 68. Las Comisiones de Candidaturas se integran por representantes de la Central de Trabajadores de Cuba, de los Comités de Defensa de la Revolución, de la Federación de Mujeres Cubanas, de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, de la Federación Estudiantil Universitaria y de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, designados por las direcciones nacionales, provinciales y municipales respectivas, a solicitud de las Comisiones Electorales Nacional, Provinciales y Municipales”.

Estas Comisiones analizan los méritos revolucionarios y capacidades de un considerable listado de compañeras y compañeros presentados por las organizaciones de Trabajadores, Mujeres, Agricultores Pequeños y Estudiantes de las enseñanzas media y superior, a partir de lo cual se elabora la candidatura que tiene en cuenta la representatividad laboral, estudiantil, étnica, de sexo y edades —incluyendo hasta el 50 por ciento de Delegados (as) de Circunscripción.

Precisamente, son los Delegados (as) de Circunscripción —en conjunto, conforman la Asamblea Municipal del Poder Popular— los que examinan el proyecto de candidatura, lo enriquecen y nominan a posibles Delegados (as) Provinciales y Diputados (as) a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Y es el pueblo, con su voto secreto y directo, el que elige a sus representantes en todos los niveles.

Sencillamente, es una pena interpretar y reducir la legitimidad a si los electores recuerdan o no el nombre del Diputado (a) electo. En rigor, el pueblo legitima a sus Diputados (as) en tanto que sabe que ellos (as) no disfrutan de privilegios personales ni beneficios económicos; que durante el tiempo que emplean en el desempeño efectivo de sus funciones, perciben el mismo salario o sueldo de sus centros de trabajo y mantienen el vínculo con éste; que se les puede revocar su mandato en cualquier momento, ante la infracción de la ley; y que tienen el derecho de hacer preguntas al Consejo de Estado, al Consejo de Ministros o a los miembros de uno y otro, y a que éstas les sean respondidas en el curso de la misma sesión o en la próxima —consta en la Constitución de Cuba.

Asimismo, en nuestra Constitución se lee:

“ARTICULO 84. Los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular tienen el deber de desarrollar sus labores en beneficio de los intereses del pueblo, mantener contacto con sus electores, oír sus planteamientos, sugerencias y críticas, y explicarles la política del Estado. Asimismo, rendirán cuenta del cumplimiento de sus funciones, según lo establecido en la ley”.

Quiero subrayar que el Delegado (a) de Circunscripción es muchísimo más que un tramitador de quejas y sugerencias de sus electores: entre otros aspectos, es un elemento activo en el momento de adoptarse las principales decisiones gubernamentales que se acuerden en su Municipio; fiscaliza la dinámica del Consejo de la Administración de su territorio, en qué medida se cumple con los planes aprobados; y valora la gestión de Delegados (as) y Diputados (as) electos por su territorio. Por demás, está en la obligación de informar periódicamente sobre el comportamiento de su razón de ser a quienes lo eligieron, tanto en sus Despachos programados como en las Asambleas de Rendición de Cuentas.

A modo de epílogo, acentúo tres ideas:

1.- El sistema de educación y la prensa en Cuba pueden y deben enfatizar más en las cualidades de nuestro modelo socio-económico e ideo-político.

2.- Delegados (as) en todos los niveles de actuación y Diputados (as) pueden y deben perfeccionar aún más sus desempeños, al tiempo que revelan cómo son expresión concreta del latir del pueblo.

3.- Dirigentes y dirigidos puede y deben hacer más y mejor la labor que realizan, a partir de la máxima martiana según la cual si cada quien hace su parte del deber, la obra es invencible.

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