Repulsa ante un nuevo asesinato de un luchador anarquista en Chile

El compañero chileno mapuche Juan Cruz Magna, joven anarquista de 28 años, llevaba varios meses solidarizándose activamente junto a su compañera con la lucha emprendida por los comuneros de la zona autónoma de Temucuicui. En la madrugada del pasado martes día 16, un tiro en la nuca acabó con su vida sin que la “justicia” haya hecho nada hasta el momento para esclarecer el crimen y buscar a las personas culpables. Como siempre que se trata de un anarquista, la prensa burguesa ha llegado a decir incluso que la muerte es el resultado de una simple pelea o de una “fiesta”.

En los últimos tiempos la Comunidad Autónoma mapuche de Temucuicui, ha sido recurrentemente atacada por otros mapuches provistos de armas de fuego. La última vez que se supo de Juan, este, tras participar la semana anterior en una manifestación en el centro de Santiago para apoyar a sus hermanos y hermanas, se dirigía a Temucuicui debido a que su pareja había sido golpeada junto a otras mujeres de la comunidad (entre ellas la esposa del preso político Jaime Huenchullán) y había recibido amenazas de muerte por parte de MIJAIL CARBONE QUEIPUL.

El Estado y sus fuerzas represivas, a pesar de los brutales allanamientos (que el año pasado eran mensuales), el amedrentamiento constante, la cárcel y la delación, no habían conseguido frenar el proceso de recuperación de tierras llevado adelante dignamente por las y los comuneros de la Comunidad Autónoma de Temucuicui, por ello han cambiado de estrategia y utilizan a mapuches comprados para luchar contra sus propio pueblo y hacer el trabajo sucio. El capitalismo contempla tranquilamente desde sus privilegios, como una fracción del pueblo mapuche, asesina a la otra a cambio de una compensación económica.

JUAN CATRILLANCA, MIJAIL CARBONE QUEIPUL y el resto de mercenarios de la «Comunidad» Ignacio Queipul, fueron los títeres de los intereses de la maderera CONADI, el Estado Chileno y los grandes latifundistas en una de las zonas más candentes del conflicto Mapuche. Las amenazas de muerte, las palizas, los ataques armados… se vienen sucediendo durante toda la semana, mientras la policía aparta la vista y cuando actúa lo hace a favor de los agresores. No es difícil deducir quien presionó el gatillo que asesinó a nuestro compañero. La situación en Temucuicui se ha hecho insostenible, por lo que nuestra solidaridad activa es hoy más necesaria que nunca.

Ayer 17 de diciembre, el periódico burgués “El Mercurio” denunciaba que tres compañeros asistentes al entierro de Cruz fueron detenidos por portar en sus mochilas cócteles Molotov. Una vez más la imagen del anarquista portador de bombas se convierte en un icono propagandístico del capitalismo. Primero hay que matar a quien lucha por la libertad y la justicia, pero después hay que demonizar esa lucha para quitarle cualquier valor. Esto es una constante en la guerra que mantiene el capitalismo contra quienes defendemos una sociedad diferente, valgan los ejemplos de los últimos acontecimientos en Grecia y España.

Los anarquistas del mundo no daremos tregua al capitalismo, sabemos que el camino es largo y difícil, por eso cada paso lo damos en pos de nuestra revolución, no sucumbiremos ante las lecciones que quiere darnos el sistema, y ante cada agresión nuestra respuesta será más contundente, porque nuestra conciencia está íntimamente ligada a la libertad.

SI NOS TOCAN A UNO NOS TOCAN A TODOS

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