República Dominicana. De lumpen capitalistas genocidas a filántropos

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Una parte importante de la cúpula empresarial de la República Dominicana -en estrecha alianza con la partidocracia corrompida, oficialista y opositora- procede como lumpen burguesía, operando criminalmente en materia de seguridad industrial-laboral y normas de protección de la sanidad ambiental y seguridad de la ciudadanía que habita y circula en el entorno de sus empresas.

Una culpabilidad de alto rango en ese tipo de inconducta es muy propia de las corporaciones de la rama de los combustibles y productos elaborados con sustancias inflamables.

En días recientes, un caso específico dentro del sistema de corrupción empresarias-gubernamental vigente en el país, ha puesto al desnudo esta grave situación, en la que para colmo, determinadas prácticas industriales y comerciales de corte genocida pretenden ser encubiertas con irresponsables gestos de “filantropía” oficial y privada.

La explosión en POLYPLAS, gran empresa de fabricación de embases platicos (Villas Agrícolas, Capital dominicana), devela la responsabilidad compartida del poderoso GRUPO DIEZ-CABRAL (componente de la gran burguesía tradicional dominicana) y PROPAGAS, empresa envasadora y distribuidora de combustibles, propiedad del magnate de Arturo Santana (destacado por su pertenencia a la denominada “mafia de los combustibles”), junto a la de varios gobiernos, incluido el actual que preside Danilo Medino, con sus respectivos Ministerios de Industria, Medio Ambiente y Trabajo.

Los culpables de muchas muertes -unas admitidas y otras escondidas- numerosos trabajadores quemados, mutilados, casas, escuelas, negocios e infra-estructuras destruidas y afectadas, proclaman ahora a los cuatro vientos, amplificadas sus voces por un poder mediático que responde a sus designios, que “están destinando cuantiosos recursos para “ayudar” a las víctimas de la explosión”.

En ese trágico contexto, ambos grupos empresariales se desgarran las vestiduras compitiendo por los cargos de las pérdidas materiales y las compensaciones de las compañías de seguro, al tiempo de exhibir la pretensión de disfrazarse filántropos ante el dolor de sus víctimas.

Su propia voracidad –impune dentro de un capitalismo situado al margen de toda legalidad y de toda norma de convivencia- los traiciona, desvirtuando de paso sus simulaciones.

* Evasión de culpas, Indolencia y teatro.

Antes de de anunciar su propio “plan de ayuda” a las víctimas de sus peligrosas operaciones empresariales al margen de toda regulación y normas de seguridad, aceitadas con sobornos y complicidades delictivas altamente rentables, cada una de las partes fue capaz de asumir por separado una pose teatral que los presenta adoloridos y lagrimosos. ¡Lágrimas propias de cocodrilos propensos a morder, desgarrar y llorar a la vez las tragedias de sus víctimas!

El primero en hacerlo fue el gobierno de turno, que tutela un Estado que ha permitido que se violen todas las leyes y reglas de seguridad empresarial y protección al pueblo trabajador y a la sociedad.

Campante, sin remordimientos, el Presidente Medina y sus íntimos colaboradores se presentaron compungidos y generosos, usando los fondos de los contribuyentes para cubrir compensaciones que les corresponde asumir a los dos consorcios privados que generaron la tragedia.

La palabra “ayuda” prolifera a granel por medios de comunicación escritos, radiales y televisivos, colmando además agentes manipulables de las redes sociales manipuladas. Casi nadie la rebate.

Las farsas y los sainetes no se quedan en la esfera de un poder público sobornado por dos grandes grupos económicos, uno de larga data y otro de reciente formación. Va más allá…

En el sector privado los grandes victimarios se disfrazan también de “Santa” y “Reyes Magos”.

El Grupo Diez-Cabral, perteneciente a una de las 18 o veinte familias oligárquicas que históricamente nos han saqueado y sobre-explotado sin contén, al tiempo de tratar esconder sus prácticas empresariales criminales y culpar solo al dueño de PROPAGAS, no ha tardado en anunciar en altavoz un gran fondo de “ayuda” a sus víctimas, a ser canalizada a través de una de las iglesias de la zona. Su dramática “bondad” pasa así a ser vigilada por la misma virgencita y el propio Jesucristo.

Arturo Santana hace lo propio con alta dosis de insolencia, exhibiendo su grado de General del ejército sin batalla.

Igual que el Gobierno, integrante de la asociación estatal-privada delictiva que ha creado esta alarmante inseguridad en empresas, barrios, caminos y carreteras…que concretamente permitió la permanencia de un complejo industrial de alto riesgo en una gran barriada humilde de la Capital (Villas Agrícolas), que sus componentes se hicieron cómplices del irrespeto a todas las regulaciones establecidas y convirtieron su dinámica empresarial en una encerrona al borde de la explosión…ambos consorcios, con estilos diferentes, al tiempo que intentan bloquear las verdades que los inculpan , se presentan como adalides de la solidaridad humana.

El coro de falsedades, aunque abruma, no convence; y la verdad es que este hecho trágico ha evidenciado de mala manera otra vertiente macabra del sistema de corrupción, sobre-explotación e impunidad imperante en la República Dominicana.

Las máscaras de los tutumpotes del CONSEJO NACIONAL DE LA EMPRESA PRIVADA-CONEP se están cayendo al piso y qué bueno que así sea, aunque hay que lamentar que el costo en dolor sea tan alto.

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