Publicado en: 23 octubre, 2015

(Represión contra el SAT) Las caras del régimen andaluz: el juicio a las 18 de Jódar

Por Curro Moreno

Se puede decir que hablamos de régimen cuando se confunde la institución con el partido gobernante, cuando ambos son la misma cosa. Cuando para acceder al servicio que debe facilitar una institución pública se puede llegar también a través del cargo político. En Andalucía, tras la muerte del dictador Franco se ha consolidado un régimen […]

Se puede decir que hablamos de régimen cuando se confunde la institución con el partido gobernante, cuando ambos son la misma cosa. Cuando para acceder al servicio que debe facilitar una institución pública se puede llegar también a través del cargo político. En Andalucía, tras la muerte del dictador Franco se ha consolidado un régimen que tiene al PSOE como protagonista. Un partido que se ha convertido en institución y en empresa de colocación para estómagos agradecidos y látigo para quien no acata sus dictados.

En el medio rural, en nuestros pueblos, esto se vive con mayor crudeza, sobre todo en aquellos en los que históricamente el PSOE tuvo más dificultad para acceder al poder. Una vez que lo hacen, su política municipal (apoyada en instancias superiores –Diputaciones, Junta-), se basa en minar la organización y la unidad popular mediante la represión y creando la división a través de la compra de estómagos (cosa más o menos fácil en un panorama en que el paro, la pobreza se extienden como una lacra por toda Andalucía, y donde ya hay mecanismos creados para esta tarea como el requisito de las peonadas y el PER).

Uno de estos pueblos andaluces donde el PSOE ha puesto en marcha su manual de acción política es Jódar. Este pueblo de algo más de trece mil habitantes enclavado en la Comarca de Sierra Mágina (Jaén), concentra en sus calles y en sus gentes todas las claves fundamentales del régimen andaluz, pero también de la respuesta y la rebeldía frente a él.

Régimen económico

Jódar es un pueblo eminentemente jornalero. La abundancia de esparto y la industria derivada, hizo que hasta él se desplazara población de otras muchas comarcas andaluzas hasta los años 60-70, cuando el plástico empezó a sustituir como material a los utensilios fabricados con esparto. Este proceso aumentó la “jornalerización” del pueblo, unido al requerimiento de mano de obra de grandes fincas de las vecinas comarcas de La Loma o el Condado o de otras campañas andaluzas, castellano-manchegas, navarras o francesas.

Después del esparto, la mejor materia prima de Jódar eran sus jornaleros y jornaleras, que se exportaban a conveniencia de los terratenientes de uno u otro sitio como sigue sucediendo. La concentración de tierra en pocas manos conllevaba desposeer de esa misma tierra a muchas manos, que sin embargo eran fundamentales para el mantenimiento y recolección de esas tierras.

El Valle del Guadalquivir empieza a abrirse a los pies de Sierra Mágina y su rica vega necesitaba de mano de obra abundante para recolección no solo de aceituna si no de muchos más cultivos que cada vez son menos: cebolla, ajo, maíz, algodón, remolacha…

Tras la muerte del dictador, los jornaleros y jornaleras de Jódar como tantos otros pueblos en Andalucía, dijeron que ya era suficiente, que esas tierras florecían gracias a su trabajo y que por tanto, el pueblo debía ser su dueño. Se luchó y se consiguió parte de la finca el Chantre, se luchó la Peñuela, se luchó Cota 400,  se pusieron en marcha invernaderos con cultivos alternativos que se manufacturaban en el pueblo. Hubo victorias, pero la política de régimen del PSOE consiguió paralizar algunas y derribar otras.

Hoy en día Jódar también sigue siendo cara al descubierto del régimen económico andaluz 2.0, de los nuevos señoritos y terratenientes: los bancos. Fincas paralizadas, abandonadas tras caer en manos de entidades bancarias que han embargado a sus propietarios (agentes de la propiedad calculan que alrededor de un 30% de los latifundios andaluces hoy, están en manos de bancos). Caso de la Rueda y Casa Baja, luchadas durante los años 2013 y 2014 por el SAT, acarreando una fuerte represión.

Régimen socio-político y resistencia frente a él

La mecanización creciente del campo, la especulación bancaria con grandes fincas que no producen pero que si reciben subvenciones millonarias de la PAC, la caída de sectores como la construcción o los servicios, han hecho que se expulse a cada vez más trabajadores del campo, principalmente mujeres. Esto ha conllevado un aumento de la emigración temporera, sin embargo, estas campañas tampoco absorben a tanta población como paradas y parados hay en nuestros pueblos, trayendo consigo un aumento incesante del paro y la pobreza hasta llegar a las escalofriantes cifras del 70% de paro y el 45% de población bajo el umbral de la pobreza que tienen pueblos como Jódar.

¿Cómo entonces revalida y aumenta el PSOE su poder? La división de la izquierda combativa ayuda bastante, pero su política de miedo, de compra de voluntades y de hambres hace el resto. Las primeras acciones políticas del PSOE en Jódar fueron muy significativas: expulsión del SAT de su sede (el SOC y después el SAT son el catalizador del malestar y de las luchas desde hace 20 años en el pueblo), ordenanza municipal hecha a medida para no poder anunciar actos públicos (1500 euros de sanción) y reparto estratégico de puestos fijos de trabajo entre determinadas familias para comprar voluntades.

Sin embargo, Jódar ni se calló, ni se calla. Son muchas las luchas y propuestas habidas desde entonces, pero aquí vamos a hablar de una habida entre septiembre y octubre de 2012. Tras un verano intenso de marchas por toda Andalucía convocadas por el SAT y ante unas catastróficas campañas de vendimia y aceituna (20% de la del año anterior), se inició un encierro exigiendo al Ayuntamiento y al resto de administraciones un mínimo de 15 días de trabajo para quienes se habían quedado sin vendimia y se iban a quedar sin aceituna. 15 días también para poder completar los humillantes 35 jornales necesarios para cobrar el subsidio agrario.

Un mes de acciones pacíficas, cortes de carretera, asambleas y trabajo voluntario, barriendo calles y arreglando jardines, mostrando la necesidad y voluntad de todas estas personas para trabajar. Un mes de lucha que culminó con una huelga general local con un 90% de seguimiento (solo las dos superficies comerciales del pueblo no la respetaron). Mientras el Ayuntamiento se negaba a hablar con representantes del encierro y seguía hablando de normalidad en el pueblo ¿Qué clase de normalidad enferma y deshumanizada es aquella en la que un 70% de un pueblo cada vez más empobrecido no tiene acceso a un derecho fundamental como el trabajo? Es la normalidad del régimen.

En vez de atender las demandas de su pueblo, el Ayuntamiento hizo oídos sordos, entre ellos su teniente alcalde, que ante el bloqueo pacífico de la entrada al consistorio no tuvo otra manera de hacer las cosas que abrirse paso con la policía por delante, provocando los altercados que hoy, 21 de octubre, se juzgan en Jaén, a los que el Ayuntamiento se presenta como acusación particular y por los que piden 100 años de cárcel para 18 jornaleros y jornaleras y 76.000€ de multas.

El juicio celebrado ayer jueves no se juzgaron los 10 minutos de bloqueo del Ayuntamiento, ni una agresión, se juzgó lo que pasó en las calles de Jódar y en las cuatro paredes de la Casa de la Cultura de Jódar durante aquel mes de septiembre de 2012. Se juzga a un pueblo organizado, consciente, digno y altivo. Sabedor que solo la lucha traerá derechos y justicia. Es un juicio del régimen contra el pueblo andaluz.

La Andalucía de hoy está llena de pobreza, de paro, precariedad, emigración y juicios contra quienes luchan. La Andalucía Libre del mañana estará llena de espacios como lo fue la Casa de la Cultura de Jódar durante septiembre y octubre del año 2012.

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