Repercusiones de la huelga general

En un momento en el que el independentismo vasco sufre particularmente una constante represión, la izquierda abertzale demostró que sigue contando con el respaldo de un importante sector del pueblo. Con más de 40.000 movilizados en la huelga general, según las cifras del diario Gara, y un sin fin de manifestaciones y actos de apoyo quedó patente que la escalada represiva no rompe el apoyo popular que tiene la izquierda independentista.

Aunque el seguimiento de los paros fue desigual, hay que tener en cuenta que sólo LAB llamaba a la movilización de entre los sindicatos vascos. El resto de fuerzas políticas y sindicales, o miraban para otro lado, o directamente se dedicaban a boicotear la jornada de huelga.

El delegado del gobierno en la CAV, Paulino Luesma, llegó a calificar la huelga general como ilegal. Para el departamento de justicia del gobierno vasco la huelga no existió porque no habían recibido comunicación oficial de su convocatoria.

Por su parte, desde el gobierno de Navarra, en voz de su presidente, la huelga “forma parte de una estrategia de violencia por violencia”.

Desde los medios de comunicación oficiales no se cansaron de insinuar que la huelga había resultado un fracaso. Es curioso que los mismos medios calificaran de éxito las movilizaciones institucionales impulsadas por el gobierno de Lakua, pocas semanas antes, en contra del denominado “caso Atutxa” cuando sólo pudieron sacar a la calle a 14.000 personas. Parece que para ellos los conceptos de éxito o fracaso son consustanciales a quien convoque las movilizaciones.

En definitiva, la jornada de huelga general supone que hay capacidad en este pueblo para hacer frente a la política represiva del Estado español. La izquierda abertzale ha recibido un espaldarazo popular y de ellos dependerá como lo administren. Para Tasio Erkizia, la izquierda abertzale no pide “la independencia y el socialismo para mañana”, sino una salida democrática al conflicto que padece Euskal Herria.

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