República Dominicana: Corrupción, maldita corrupción

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, viene dando lecciones morales y èticas en el ejercicio de la administración públicas. No » coge corte » con aquellos que cometen actos indebidos, indecorosos y corruptos. Son varios funcionarios (as) y empleados(as) que han sido juzgados y condenados por malas prácticas en su gestió

Entres los juzgados y condenados, existen actos y corruptos del gobierno pasado del presidente Lula da’ Silva.

En cualquier gobierno, sea de derecha o izquierda, y en aquellos que se llaman progresistas y democráticos. Se cometen actos indelicados, bellaquerías contra los fondos públicos. El afán por enriquecerse no tienes límites, rompen cualquier barreras administrativas y de formación personal, políticos e ideológicos.
 
Solo la voluntad del primer mandatario, aplicación firme y decidida de las leyes vigentes y la eliminación de la impunidad y silencio cómplice, pueden prevenir y detener èsta afrenta que atenta contra las buenas costumbres y el buen vivir.
El permitir la exhibición de tantas riquezas mal habida impunemente, irrita los ojos de nuestros pueblos y mantiene en alto el descontento ante tantas inmoralidades sin sanciones algunas.
En la República Dominicana, esto no tiene nombre. La corrupción quiere ahogar los nobles sentimientos de los hombres y mujeres que añoramos un mejor país de cara al presente y futuro. Los corruptos llegan al gobierno » en chancletas y salen con jipetas » CARAJO.
 
Con el mayor descaro y desfachatez posible, te exhiben sus indelicadezas sin que la acción pública actúe en consecuencia.
 
Es cierto, el pueblo está » jarto de la maldita corrupción «. Contaminar este precioso momento para adecentar el ejercicio de la vida política por envidiosos, derrotados e incompetentes que quieren imponer sus bajos instintos, es imperdonable. No han podido ganar el corazón del pueblo y quieren confundir un interesante tránsito con intereses personales y mezquinos.
La Contraloría General de la República, Cámara de Cuentas y cualquier firmas autorizadas de Auditorías, pueden evaluar el accionar de los funcionarios y empleados de la administración pública. Apegados a las leyes vigentes, principios administrativos y contables. Una foma de proteger el bien público de los actos indebidos y corruptos.
 
 
Con sobradas razones el presidente de la República, licenciado Danilo Medina Sánchez, ha denominado su gobierno como Ético y Moral. Para dar lecciones de como se gobierna alejados de actos indebidos, no obstantes contar con germenes que lo quieren dañar todo.
Un gobierno Ético y Moral para aplicar la Ley sin privilegios, no permitir vagabunderías de nadie y no dejar un solo acto indebido sin sanciones algunas.
 
La acción pública debe de actuar, no deben esperar al presidente de la República. El funcionario público que tiene que ver con la aplicación de las leyes tiene que imponer su autoridad constitucional. Los bienes del pueblos son sagrados; hay que protegerlos y recuperarlos donde se encuentren indebidamente.
 
 
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