Reflexiones sobre la libertad

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La libertad es uno de esos conceptos sobre el que todo el mundo está de acuerdo. Es importante, es buena , constituye y forma parte de la base de los ideales políticos más sobresalientes, seguramente los  más importantes de todos. Pero la libertad es también el concepto en que el nadie se pone de acuerdo: ¿Cuánta deberíamos tener? ¿Es necesaria alguna limitación para que prospere? ¿Cómo puede evitarse que mi libertad en hacer algo entre el conflicto con la tuya para hacer algo distinto?

La discusión filosófica sobre la libertad se complica aún más por discrepancias sobre su verdadera naturaleza. Planea sobre ella que tal vez no sea nada: no solo ocurre que la palabra “libertad” atesora muchos matices, sino que además puede referirse a una gran  cantidad de conceptos distintos, aunque estén relacionados. Debemos agradecer al filósofo Isaiah Berlin porque en su reflexión hace  distinción entre libertad positiva y libertad negativa.

Ejemplo: Carmen está sentada al borde de su cama con una botella de cava. Nadie le obliga con una pistola en la cabeza, con un imperativo de autoridad sobre ella para que apure la botella hasta el fondo. No existe coerción ni impedimento alguno, tiene toda la libertad para actuar como le venga en gana. Carmen es alcohólica. Sabe perfectamente que beber le hace daño. Ya ha estado ingresada varias veces a causa de comas etílicos y pérdidas de consciencia por su adicción. Conoce los riesgos que corre que pueden llevarle a la muerte. Sabe que puede perder a sus amigos, a su familia, ha perdido ya su trabajo y está a punto de perder su dignidad… pero dice que no puede evitarlo. Sus manos temblorosas llevan la botella hasta sus labios.

Aquí están bajo nuestra consideración dos tipos de libertad. Solemos pensar en la libertad como la ausencia de restricciones o de coerción: somos libres en la medida en que existen obstáculos que nos impidan hacer todo aquello que queremos [es lo que Isaiah denomina “libertad negativa”. En este sentido Carmen es absolutamente libre; no se controla, se siente impulsada a beber aun a sabiendas del perjuicio que le ocasiona. No tiene control y su destino se le escapa de sus manos poco a poco, aunque en un descenso hacia el abismo cada vez más vertiginoso. En la medida en que su adicción puede con su voluntad no es libre. Lo que a Carmen le falta es lo Berlin llama “ libertad positiva” que la define como aquello que debe poseer un sujeto (autocontrol, autonomía, capacidad  para actuar de acuerdo con lo que socialmente se considera más adecuado]. Es evidente que en este sentido Carmen no es un sujeto libre. Somos libres porque nadie interfiere en nuestra capacidad de decisión, pero sí que se interfiere la libertad de la familia, de los amigos, del trabajo, etc. Nadie puede disfrutar de una libertad ilimitada sin interferir la de los demás, de modo que la vida en sociedad requiere algún tipo de limitación.

Conocemos la posición de los liberales americanos Bentham y Stuart Mill “ “Sobre la libertad” : la llamada teoría del perjuicio. Debe permitirse toda actuación que no cause perjuicio sobre los demás. Es decir: debemos definir un espacio de libertad absoluta sin que, ni autoridad ni interferencias externas, puedan impedirla; en este espacio no habrá cortapisas para satisfacer sus preferencias y sus inclinaciones y dentro de este ámbito deben situarse las llamadas libertades individuales en su expresión política como lo son : la de expresión, de asociación, de conciencia, etc.

La libertad positiva sería aquella constitutiva para alcanzar determinados fines como una forma de ejercer las potencialidades, lograr un determinado logro de autorrealización y autonomía. En un sentido político sería la liberación de la presión cultural y social que puedan impedir la autorrealización.”Al sujeto, sea un apersona o un grupo de personas, se le debería permitir hacer o ser lo que fuera capaz de hacer o ser, sin que interfieran otras personas.” Isaiah Berlin 1958. En Carmen existe un conflicto entre su conciencia más racional y su apetitos más bajos, el concepto de libertad positiva supone una división del “yo” en  partes elevadas y partes inferiores. La consecución de la libertad está determinada por el triunfo de la moralidad y racionalidad de los fines y de las acciones.

Volvamos a Carmen: entiende que lo más le conviene es supuestamente la más elevada. Si no es incapaz de alentar el predominio racional en sus acciones necesitará ayuda externa, ayuda de personas más prudentes y más capaces de saber cómo se debe actuar. Si en esto estamos de acuerdo, estamos considerando como legítimo impedir físicamente que Carmen se acerque a la botella de cava, al supermercado que las vende y a las tarjetas de crédito que pueden facilitar su compra. Y lo que vale para un individuo no vale  para el Estado: “Un reformador social no puede manipular a los hombres hacia metas que solo él ve. Es negarles su esencia humana, tratarlos como objetos desprovistos de voluntad propia y en consecuencia, degradarlos a la condición de esclavos” Isaiah Berlin.

“Cuantos crímenes se han cometido en nombre de la libertad…! La creencia de que existe un único horizonte deseable para la sociedad, un único remedio para sus males, es la coerción de la libertad de los ciudadanos. El pluralismo de los valores humanos fue la defensa que eligió Berlin.

No estaría de más que nuestros políticos que están en la mesa de negociación, Estado y Generalitat, lo tuvieran presente.

 

 

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