Reflexiones sobre la Huelga General del 14 de Noviembre

El miércoles día 14 de noviembre, todos los que luchamos para la defensa de los trabajadores, con total independencia de nuestro sexo, raza, religión o partido político, seamos sindicalistas o activistas sociales: del 15M, el 19J, el 25S, de la asociación de vecinos, de un grupo ecologista, de la casa Okupa de nuestra localidad, el grupo vegano , vegetariano, de defensa de los animales o la salud pública, de un grupo del huerto urbano, la pequeña cooperativa local, el grupo de pop rock, rock punki, post-punki, o simplemente punki, o heavy metal, metal trash, o trash metal, seamos de esa especie de tipos normales que paran desahucios, cuando la policía les deja, o seamos de los que todavía hoy, en pleno siglo XXI, leemos libros de Proudhon y Bakunin o Marx y Engels, o simplemente, de los que a pesar de las nuevas modas y las nuevas tecnologías, seguimos disfrutando ,de las películas de Buñuel y Einsestein, y las poesías de Mayakovski, Leon Felipe y Sastre, todos nosotros, que a nuestro estilo y forma nos hemos convertido en verdaderas personas originales de carne y hueso, para los que seguimos defendiendo que aun quedan cosas auténticas en la vida, la Huelga General , o mejor dicho, un paro general de 24 horas el mismo día 14 de noviembre, sincronizados junto a sindicatos de otros lugares de Europa, de forma coordinada y simultánea, la primera Huelga General Internacional del siglo XXI, y por supuesto, que no será la última, para todos nosotros, auténtica fauna ibérica desprotegida, sin ya casi derecho a la salud o el trabajo, o las pensiones, y que a pesar de todo somos esos bichos raros que todavía hablamos de Revolución Social, el 14 de noviembre debe ser un día muy especial, porque a pesar de todos los pesares, que no estemos de acuerdo con los sindicatos mayoritarios y partidos políticos de izquierda oficial, la verdad es que el 14 de noviembre es la segunda Huelga General en un mismo año, hecho que no ocurría en la historia del Estado español desde tiempos inmemoriales, y los estudiosos de la historia, los historiadores, deberían remontarse a los años treinta, cuando las huelgas eran verdaderas huelgas, y una huelga, más que una verbena lúdico-festivo ,o público-circense, como nos la intentan vender los partidos y sindicatos oficiales de la charanga y la pandereta, eran en realidad, por aquel entonces, y en toda regla, una verdadera Revolución Social.
 
La importancia de la Huelga General del 14 de noviembre reside en que, internacionalmente, será la primera Huelga Internacional del siglo XXI, y presumiblemente no la última, dadas las condiciones económicas de aumento de la pobreza que Alemania está dejando a los países del sur de Europa, y de cara a la política doméstica y sindical española, la Huelga General del 14 de Noviembre es la segunda Huelga General en un mismo año, después de la exitosa Huelga General del 29 de marzo, representando un hecho histórico desde hade décadas, no observable en la historia española desde los años treinta del siglo pasado.
De forma sintética es difícil explicar lo que esto puede suponer para el conjunto de la clase obrera, en la medida que existen diferentes perspectivas y opiniones, desde las opiniones más académicas de prestigiosos profesores de universidad que, desde posiciones postmodernas y academicistas, estiman que debido a la desindustrialización y postindustrialización, las políticas de externalización empresarial y deslocalización de capitales, el neocolonialismo empresarial y el neoimperialismo de las potencias emergentes, aparición nuevas metrópolis en el sudeste asiático, los sectores más obreros occidentales, antigua vanguardia proletaria, está en vías de extinción, dando paso a una sociedad postmoderna basada en el sector servicios, altamente precarizada y altamente tecnológica, pero sin verdadera conciencia social ni política, con bajo índice de afiliación sindical y escaso activismo político, salvo el nuevo ciberactivismo, que a la hora de la verdad, no cambia regímenes, si acaso los maquilla, como lo sucedido en Egipto, desamparo internacional de la clase obrera en parte inducido por el fin de las ideologías y el fin de la historia, tal como sostiene Fukuyama y los neocon estadounidenses, tras el colapso de la Unión Soviética, durante el mandato de George Bush padre, que dejando al movimiento proletario internacional sin referencia de clase , este amplio abanico de profesores de universidad, bien pagados por el mismo Estado, o por universidades privadas financiadas por holdings empresariales, la Huelga General hoy en día no tiene ningún sentido en los países avanzados, (sin explicar si por países más avanzados entendemos por ejemplo China, porque a día de hoy España más que avanzado vive en un estado semicolonial de esa nueva metrópoli emergente postnazi o neonazi, o simplemente nazi, que es la nueva Alemania unificada de Angela Merkel).
 
Y dentro de las opiniones más dispares habrá que contar siempre con la de aquellos ciudadanos normales y corrientes, hombres y mujeres de a bien, que sin necesidad de haber leído a Foucault ni Fukuyama, sostienen plácidamente que las huelgas no sirven para nada salvo para perder un día de nónima, eso si, luego votarán al que mejor les engañe.
 
Y por supuesto no podemos obviar las valoraciones de aquellos otros, que después de haber vendido su alma al diablo durante años, y haber permitido desde las tribunas del sindicalismo serio, suponemos que el sindicalismo bueno porque todo el mundo les vota en las elecciones sindicalesel sindicalismo que más mola a los trabajadores, después de haber dejado que la acción sindical perdiera todo su sentido tras la reforma laboral del 12 de febrero, la única forma de venderse, a sí mismos como artífices y reyes mayos de la paz social, es provocar al gobierno con Huelgas Generales, a fin que el gobierno , presuntamente temeroso de la agitación social que puedan desencadenar los sindicatos que el mismo gobierno paga , vuelva de nuevo al pacto social.
Sin embargo, de todas las valoraciones posibles, la que desde el sindicalismo de clase combativo nunca podemos obviar es la que muchos de nosotros hacemos, plenamente conscientes del juego mediático al cual la Huelga General del 14 de noviembre queda expuesta, defendemos que esta huelga hay que hacerla nuestra, y esto implica que debemos ganarla, porque mucho más allá de todo trueque sindical y político, defendemos un sindicalismo comprometido con los intereses de la clase obrera, que frente a la paz social reivindique la lucha de clases, para los que todavía creemos en la virtud ética de la Revolución Social, y que la utopía del reparto del trabajo y la riqueza es la única forma de resolver los problemas sociales, sí, los mismos que estimamos que las huelgas de de un día, no son enrealidad huelgas, son simples paros del que poco provecho se puede obtener, salvo que sean entendidas como preparación y propedéutica para la clase trabajadora, un arma que debemos engrasar, pulir y sacar brillo, para que a futuro sea verdaderamente efectiva, cuando las contradicciones sociales aumenten hasta el punto que la Huelga General sí sea una verdadera Huelga General, indefinida y revolucionaria, y si queremos que algún día el fantasma de la Revolución Social vuelva a lanzar sus hechizos y encantamientos a lo largo y ancho de la península, única esperanza para el pueblo trabajador, es imprescindible que a fin de allanar el camino emprendamos la labor pedagógica de impulsar los paros de 24 horas, a fin que la clase trabajadora vuelva a despertar del lánguido sueño de la socialdemocracia, que les promete que cuando ellos gobiernen volverán los trabajadores a ser clase media, más o menos al estilo de Syriza en Grecia, y frente a las políticas que defienden la Revolución pasiva o electoral, de un voto cada cuatro años, incentivar a los trabajadores a ejercer su derecho natural a la acción directa, y su máximo exponente, la Huelga Revolucionaria.
 
De momento, y de forma inmediata, la única valoración prudente que se puede hacer de la Huelga General del 14 de noviembre, es que sea un toque de atención a la Unión Europea que al menos frene o suavice su brutal política de austeridad en el sur de Europa, y para la política interior española un toque de atención al ejecutivo ante la amenaza que supone despertar la guadaña y la guillotina que dentro de sí lleva todavía en su sangre la clase obrera.
 
Lo que debemos aprender de la historia, es que no podemos seguir confiando en recetas fáciles, ni hacer depositarios de nuestros sueños a una clase política y sindical oficial bien pagada, la Transición lo que ha demostrado es que las organizaciones obreras que dependen de estructuras verticales y jerárquicas, en el momento en que hay una manzana podrida en el vértice superior de la pirámide, todo el canasto se pudre.
 
Ante los desafíos políticos y sindicales es imprescindible comprender que en la reciente historia española, el fracaso de los partidos y sindicatos de la izquierda parlamentaria a causa de las intrigas palaciegas de las cúspides, es lo que ha hecho de CGT para muchos ser la alternativa sindical, mediante potenciar las organizaciones horizontales y asamblearias, sin perder de vista que el problema en estas organizaciones puede venir por una falta de participación efectiva de todas las bases, que puede repercutir en un aumento del trabajo real sobre las espaldas de unos pocos, “los mismos de siempre”, o al menos hasta que los mismos de siempre se cansen, deleguen, dimitan o renuncien, y los movimientos supuestamente asamblearios y horizontales, que supuestamente rechazan tener un jefe por verdaderas convicciones políticas o filosóficas , en la práctica se deba a que, la ausencia de liderazgo político no se deba por convicción filosófica, sino por simple omisión de responsabilidades.
La Huelga General del 14 de noviembre hay que ganarla, y participar todos pintando pancartas, asistiendo a las asambleas, pegando carteles, repartiendo panfletos, hablando allí donde nos inviten, y no dejar que el trabajo de base recaiga en “los mismos de siempre” , repartir responsabilidades. Hablar sobre la oportunidad perdida de la huelga del 31 de octubre es perder el tiempo y está superado, de hecho no fue una oportunidad perdida, si bien en Madrid la ausencia de compañeros de viaje, del resto de sindicalismo de clase que sobre excusas ingenuas prefieren ir a las huelgas de los mayoritarios en lugar de a las nuestras , hicieron el 31 de octubre inviable, la ausencia de apoyos externos tampoco ayudo mucho a preparar y crear un clima de huelga en Madrid, en Barcelona el 31 de octubre sí hubo una huelga , y anteriormente la huelga indefinida de educación a principios de curso, que aunque desde el sindicato de CGT de enseñanza de Madrid fue bastante crítico indicando escasa participación, a título individual muchos afiliados se sintieron satisfechos, porque hacían lo que debían. En cualquier caso, el anarcosindicalismo no usa metodologías cuantitativistas, y además de los números también es importante el impacto cualitativo. De lo que ocurra el 14 de noviembre habrá que esperar a que llegue el día, y pase lo que pase, defenderemos igualmente las siglas de CGT , un sindicato combativo de clase, que no se vende, nuestra seña de identidad.
 
Secretaría de Acción Social CGT Transportes y Comunicación Madrid Castilla la Mancha
Rubén García
 
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