Reflexión educativa

El profesorado, los estudiantes, los padres y las madres de estos, los partidos políticos y prácticamente todo el tejido social, reclaman una mejora sustancial del sistema educativo canario, porque los datos hablan por si solos y es innegable que este ha fracasado estrepitosamente.

Los unos reivindican una educación de mayor calidad, los otros que no se desmantele la educación pública, quien más quien menos que se ponga en marcha medidas destinadas a combatir el absentismo y el fracaso escolar; en definitiva, que se renueve y modifique el sistema público de enseñanza porque es paupérrimo, excluyente e irrefutablemente fracasó.

Son reivindicaciones que comparto, faltaría más, aparte de legítimas y justas son necesarias. Pero los mismos que alertan de las carencias y deficiencias del sistema educativo canario incurren en un error que a su vez es fruto del mismo modelo educativo acientífico y de la filosofía imperante, que no es otro que el de pretender resolver un problema integral, con una serie de reformas burocráticas y formales que a lo más que pueden aspirar es a mejorar cifras estadísticas.

Porque no se analizan las causas del fracaso del modelo educativo, tan sólo se perciben, y por consiguiente, se llega a la conclusión de que el planteamiento debe ser reformar el actual marco educativo sin transformarlo. Una transformación radical es lo que necesita nuestro sistema, no la aprobación de un conjunto de medidas que finalmente queden en papel mojado.

Pero resulta que actualmente es imposible por varias razones. Una de ellas, que es fundamental, es que los sistemas educativos no pueden aislarse de los sistemas políticos establecidos, y en Canarias concretamente, mientras seamos colonia de un país europeo dominado por el capitalismo monopolista de Estado tendremos que asumir y aceptar el modelo de educación afín a los intereses de la clase dominante española, y al mismo tiempo desarrollar nuestro marco educativo según los dictados que provengan de España que no son más que las directrices que se imponen desde la Unión Europea.

Ya ni siquiera es como hace décadas que prácticamente nuestra educación dependía de España, ahora es la oligarquía europea en su conjunto quien define y construye las bases educativas que deben regir los modelos educativos del viejo continente. Es el colonialismo en estado puro, la burguesía europea impone y un pueblo africano como el nuestro acata.

Entonces, todos los que reivindican una educación de calidad y obvian esta realidad están abocados al fracaso, porque no cabe la posibilidad de reformar el actual sistema más que superficialmente. Quienes quieren una educación digna, tienen que comprender que sólo una Canarias socialista puede ofrecerla porque este sistema preconiza la educación íntegra del ser humano, no como el régimen capitalista que divide a los estudiantes a razón de que clase social provengan y emplea la educación como herramienta alienante.

Canarias se merece una educación libre de las cadenas colonialistas que anulan nuestra conciencia nacional, nuestra identidad y dignidad como pueblo e independientemente de los mandatos europeos, desarrolle su propio sistema educativo.

Eduardo Doménech y José Regidor, rectores de la Universidad de la Laguna y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, respectivamente, ya han manifestado claramente su posición respecto al proceso de Bolonia igual que sus antecesores. Muchos profesores individualmente puede que deseen un verdadero cambio, pero en su conjunto sus pretensiones son pequeño-burguesas y no parece que vayan a ser el motor de la lucha por el cambio que merecemos. Por lo tanto somos los trabajadores quienes debemos luchar por la independencia y el socialismo para garantizar la instauración de un sistema educativo canario de calidad, todo lo demás son pretensiones y deseos que se diluyen irremediablemente.

Las opciones claramente son: continuar como hasta ahora de mal en peor o construir el primer sistema educativo canario tras un proceso de descolonización e independencia y con el socialismo gozar de la educación que merecemos.

(*) David Delgado es miembro del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)

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