Recuerdo de noviembre

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Por Mikel Arizaleta

Estos días, que en la prensa alemana se habla mucho y se loa con orgullo y fuerza la figura del viejo canciller alemán hamburgués recientemente fallecido, Helmut Schmidt, y en la española se comenta la “descabellada” proclamación de la República catalana y el intento repetido del Sr. Mas por hacerse con el gobierno de la misma, he recordado un episodio político de cloaca de gobierno, ocurrido siendo Helmut Schmidt canciller en activo en Alemania y Antonio Cubillo un luchador por la independencia del pueblo canario.

El abogado Antonio Cubillo se exilia en 1960 primero a París y más tarde, en 1963, a Argel. En 1964 funda el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), organización de la que se convierte en su máximo dirigente. Crea también la bandera tricolor con siete estrellas verdes como bandera de la lucha por la independencia y el socialismo para Canarias. El MPAIAC opta estratégicamente por una línea africanista, recurriendo a la exaltación de los antiguos aborígenes de Canarias. Con ello llegó a conseguir el apoyo de un Comité de Liberación ad hoc de la extinta Organización de la Unidad Africana dirigido por Argelia, que en una reunión secreta declaró a las islas como geográficamente «africanas» en 1968.

En 1976 el MPAIAC crea las Fuerzas Armadas Guanches (FAG) y lleva a cabo una serie de acciones armadas. El 23 de febrero de 1978, las FAG colocan en la Universidad de La Laguna un artefacto explosivo. Durante el intento de desactivación fallece un agente de los TEDAX. El artefacto estaba compuesto por una caja de zapatos, envuelta en plástico y depositada sobre una ventana, conteniendo en su interior 2 kilos de material explosivo y un sistema de activación por temporizador mecánico.

En abril de 1978 Cubillo será víctima de un intento de asesinato que se le imputará a las fuerzas policiales españolas y a su entonces ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, demostrado posteriormente en 1990. El 5 de abril de 1978 fue acuchillado por dos mercenarios españoles en su casa de la avenida de Pekín, en Argel. Sobrevive y de resultas de la agresión padeció lesiones irreversibles en la médula espinal que le obligaron a usar siempre muletas para caminar, aunque eso le suponía un enorme esfuerzo físico. Él siempre mantuvo que detrás de su intento de asesinato estaba el gobierno español. Los ejecutores materiales fueron Juan Antonio Alfonso y José Luis Cortés, ambos condenados a 20 años.

Cuenta don Antonio Cubillo lo ocurrido aquel día: “Yo llegué allí y vi a dos hombres vestidos de negro y dije ‘bonsoir’ (buenas tardes, en francés). Me contestaron con el mismo saludo, me di la vuelta y me atacaron: primero por delante, me abrieron la barriga, y después, al caerme, me dieron una puñalada en la espina dorsal y por eso estoy en una silla de ruedas. Caí por la escalera y la orden que tenían era de que me cortaran el cuello y me quitaran la cartera y los documentos, para que pareciera obra de rateros. Entonces apareció un vecino nuestro, monsieur Okbi, que mide dos metros, y ellos salieron corriendo. Él llamó por radio inmediatamente y vino la ambulancia. Me salvé porque había un partido de fútbol y no había tráfico… Llegué con un litro y medio de sangre. Tengo el grupo A negativo y como casi todos los bereberes son O negativo, que es un tipo universal, me hicieron las transfusiones. Además, había un cura que era suizo, el padre Blanc, que me dio dos litros de sangre, después le dieron dos bocadillos y le sacaron otro medio litro… Tengo sangre de cura”.

Para don Antonio Cubillo era claro: el encargo de los dos ejecutores provenía de Espinosa y de Martín Villa. En 1986 don Antonio Cubillo presentó en Santa Cruz de Tenerife una denuncia contra José Luis Espinosa, inductor del atentado, por su relación con la policía española, de la que Cubillo sospechaba como responsable del suceso, implicando al entonces ministro de Interior, Rodolfo Martín Villa. En julio de 1987 fue procesado por un presunto delito de calumnias contra el ex ministro de Interior, del que fue absuelto en febrero de 1990.

En julio de 1990 la Audiencia Nacional condenó a José Luis Espinosa Pardo, confidente del supercomisario Roberto Conesa, a 20 años de reclusión como organizador del asesinato del independentista canario. La sentencia declaró probado que “personas pertenecientes a los servicios policiales españoles” fueron quienes decidieron la desaparición de Cubillo. Estas personas, según los magistrados, “actuaron desde las mesas de sus despachos y ejercían cierto dominio” sobre Espinosa. Es decir, el atentado fue urdido desde las cloacas del Estado.

En 2003 la Audiencia Nacional condenó al Ministerio del Interior a pagar una indemnización de 150.000 euros a Antonio Cubillo por el atentado que éste sufrió en 1978.

En una entrevista le preguntó el periodista José Luis González: “¿Por qué cree usted que quisieron matarle?”

Y su respuesta: “En febrero de 1978, en Trípoli, se decidió que iría a presentar el caso de Canarias ante las Naciones Unidas. Yo había presentado un memorándum que entregué en Argelia al Comité de Descolonización de la ONU. De las Naciones Unidas vinieron a hablar conmigo a Argel y me dijeron que tenía que conseguir el apoyo del grupo africano de los países independientes para abrir el proceso. Eso haría que se exigiera a España un calendario de descolonización. Yo tenía que salir de Roma el 10 de abril con el presidente de la OUA (Organización de Estados Africanos). Allí me hubieran esperado los servicios secretos alemanes para ametrallarme si el 5 no me hubiesen acuchillado.

-¿Los servicios secretos alemanes estaban implicados, como afirma el periodista Melchor Miralles?

-Gobernaban los conservadores en Alemania (canciller Helmut Schmidt, vicecanciller  Hans-Dietrich Genscher, coalición de socialista y liberales) y mirando papeles antiguos sobre un espía llamado Werner Mauss encontraron un telegrama de un agente suyo, un yugoeslavo, que decía: ‘El atentado será el día 5’, con todos mis datos. El Parlamento alemán me citó a declarar. Mauss era el representante de la Agencia TUI y volaba cada semana a Canarias. Tenían intereses turísticos aquí y por eso enviaron al yugoeslavo para infiltrarse en el Mpaiac.

Don Antonio Cubillo falleció en la madrugada del 10 de diciembre de 2012, a los 82 años, en su casa de Santa Cruz de Tenerife.

En este noviembre, que hay en Cataluña reivindicación de independencia y república, y el gobierno del estado español y su rey ponen en marcha los aparatos del estado para impedirlo, conviene tener en cuenta ciertos hechos del pasado. Un día, no tan lejano, las cloacas del estado español intentaron asesinar al independentista canario don Antonio Cubillo, salvándose de milagro. Y desde hace años en Euskal Herria recordamos y gritamos a los oídos del estado español y de su rey que un 20 de noviembre dos independentistas vascos, el médico Santi Brouard (1984) y el parlamentario  Josu Muguruza (1989) fueron asesinados a balazos por sus aparatos de mafia y cloaca.

Mikel Arizaleta