Iglesias tiende la mano a Sánchez, ignora a Rivera y debate con Rajoy (recopilación de prensa)

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Iglesias tiende la mano a Sánchez, ignora a Rivera y debate con Rajoy

El candidato de Unidos Podemos ejerce de líder de la oposición frente al presidente en funciones en un debate ‘a cuatro’ donde el centro de PSOE y Ciudadanos se desdibuja

«Aunque ganemos las elecciones, no creo que tengamos mayoría absoluta». Esta frase de Pablo Iglesias dirigida a los periodistas después del debate a cuatro resume la estrategia del candidato de Unidos Podemos durante las dos horas de emisión televisiva que ha durado su primer encuentro en un plató con Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez(PSOE) y Albert Rivera (Ciudadanos)

Iglesias quiso mostrar desde el principio que su rival es Rajoy y su potencial aliado, Sánchez. A Rivera lo ignoró literalmente calificándolo de «copia» del PP y evitando contestar a sus críticas dirigiéndose al «original» Rajoy, sin mirar al candidato de Ciudadanos en momento alguno del debate, salvo cuando rechazó la acusación de financiación ilegal de Podemos por parte de Venezuela que le hizo el presidente del partido naranja. «Hasta cinco veces ha dicho el Tribunal Supremo que esas acusaciones son falsas», replicó Iglesias a Rivera en prácticamente la única ocasión en la que se dirigió a él.

También Pedro Sánchez quedó desdibujado en el debate a cuatro por la estrategia de Iglesias y de Rajoy, centrado en hacer frente a las críticas de todos los candidatos. Aunque el caso del líder socialista fue distinto al de Rivera, pues Iglesias evitó el cuerpo a cuerpocon Sánchez y le tendió la mano constantemente para conformar un «Gobierno progresista», donde el líder de Podemos aseguró que «volvería a proponer» al socialista presidente si gana el PSOE. Iglesias ignoró prácticamente las constantes referencias del secretario general del PSOE a su pacto con Ciudadanos que Podemos no apoyó tras consultar a sus bases.

«Los amigos del señor Rajoy»

Iglesias desplegó una estrategia de guante blanco, donde pese a las durísimas críticas que lanzó a Rajoy por sus políticas económicas («Cuando se suspende, no sirve poner de excusa que el examen era muy dificil» (…) «Los datos hay que darlos con los ciudadanos dentro, no fuera»), le mostró su «respeto personal».

Pese a la suavidad en las formas, el candidato de Unidos Podemos se mostró más contundente en el apartado de Regeneración democrática, donde el debate alcanzó el único pico de tensión de las dos horas de duración. Iglesias recordó el coste para los ciudadanos de los casos Púnica (250 millones) o EREs (142 millones), los 53 expolíticos de PP y PSOE que están en consejos de Administración o las 33 de 35 empresas del Ibex del mismo nombre que operan en paraísos fiscales.

Iglesias cerró su intervención pidiendo a los votantes que no caigan en la trampa de la estrategia del «miedo» que desplegarán aquéllos que no quieren el cambio; aquéllos que «no quieren a su patria» y se llevan el dinero a paraísos fiscales, «los amigos del señor Rajoy».

http://www.publico.es/politica/iglesias-tiende-mano-sanchez-ignora.html


La rivalidad entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias da aire a Rajoy en el debate

 

Pedro Sánchez: «Le pido a los ciudadanos que no tropiecen dos veces con la misma piedra de los que piden el voto para el cambio y acaban bloqueando el cambio»

Pablo Iglesias: «Sr. Sánchez se equivoca usted de adversario»

La pelea por el mismo sector del electorado ha enfrentado a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante el debate a cuatro. El candidato socialista ha rechazado cada una de las llamadas al acuerdo realizadas por el líder de Podemos, en un claro intento por recuperar a aquellos votantes que un día fueron del PSOE y ahora están más cerca de Unidos Podemos. Frente a esa pelea, Rajoy ha solventado el trámite sin grandes heridas y cumpliendo su plan previsto de vender experiencia de gestión y justificar sus recortes con el argumento de que «gobernar no es fácil».

Mientras Iglesias deslizaba uno tras otro constantes guiños al PSOE, Sánchez respondía escéptico y arisco por momentos. «Le pido a los ciudadanos que no tropiecen dos veces en la misma piedra de aquellos que piden el voto para el cambio y acaban bloqueando el cambio», dijo el del PSOE en clara alusión al fracaso de las negociaciones con Podemos que provocaron la repetición de elecciones.

«El adversario es Rajoy, Pedro… es Rajoy», respondía Pablo Iglesias al borde del susurro. El tono del líder morado con su contrincante socialista ha sido estudiadadamente suave para no asustar a ningún elector de los que hace años elegían sin dudarlo las papeletas con el puño y la rosa.

Sánchez se agarró al mantra consistente en acusar al de Podemos de haber matado el «gobierno de progreso» buscado por Ferraz tras las elecciones del 20D. A cada reproche, y siempre que el reparto de turno se lo permitía, Pablo Iglesias repetía la misma respuesta: «Sr. Sánchez, se equivoca de adversario».

Iglesias fue el único de los cuatro que ha dicho con claridad con quien pactaría: «Haremos la misma propuesta. Un pacto de gobierno de coalición con el PSOE». El de Podemos cree que el presidente resultante de ese acuerdo debería ser «el que tenga más votos», despejando así parte de la discusión sobre si la unidad de medida para esa decisión son los votos o los escaños.

Rajoy respira

Mariano Rajoy sale del debate sin cicatrices. Su equipo le había preparado para una pelea de tres contra uno, pero los enfrentamientos entre Sánchez e Iglesias le han convertido, por momentos, en un simple espectador con asiento de primera fila.

Los momentos más incómodos para el candidato conservador han circulado de nuevo en torno al bloque sobre corrupción. Rajoy ha vuelto a escuchar los reproches en torno a Bárcenas y los SMS que ambos se cruzaron cuando ya se sabía lo del dinero en Suiza.

Sin embargo, también en este punto, el protagonismo fue para la pugna entre Sánchez e Iglesias. El candidato de Unidos Podemos enumeró escándalos como los ERES de Andalucía o la Operación Púnica. Iglesias buscó la suavidad al decir que «hay nombres que me duelen más», justo antes de citar a Felipe González en su listado de protagonistas de las puertas giratorias.

Frente a Iglesias, Sánchez volvía a marcar distancias con reproches: «Me sorprende que en ese listado no haya metido ni a Juan Carlos Monedero ni la beca de Errejón». El del PSOE golpeaba a Rajoy pero su mente puesta en Iglesias: «Usted sigue ahí gracias al apoyo inestimable del Sr Iglesias».

Durante este bloque apareció Rivera para atacar a Rajoy por la decisión de permitir el aforamiento de Rita Barberá, impidiendo cualquier acción judicial contra ella hasta después de las generales. «Yo no le voy a llamar indecente, no le voy a insultar», aseguró el candidato de Ciudadanos que pidió a Rajoy una reflexión sobre su futuro sin demasiadas consecuencias: «No le he dicho que dimita. Le he dicho que reflexione».

Rivera, fuego a dos bandas

El candidato de Ciudadanos ha repartido sus fuerzas para atacar por turnos a Rajoy y a Pablo Iglesias. Al presidente en funciones le ha afeado que proponga ahora cosas que no ha querido apoyar con su mayoría absoluta, mientras que al de Podemos le ha advertido: «El modelo griego no lo queremos en España».

Rivera acusa a Iglesias de pedir que España salga del euro, lo que ha provocado la airada respuesta del de Podemos que ha negado la veracidad de las afirmaciones de su contrincante.

Ninguno de los protagonistas ha llevado al debate ni una sola propuesta nueva, han sorteado los bloques con vaguedades y hasta en varias ocasiones los moderadores les han recordado que olvidaban abordar temas como la violencia machista.

Solo unos meses después de las últimas elecciones la contienda se ha centrado en la definición de los bandos. PSOE y Ciudadanos han respetado su pacto de no agresión. Iglesias y Sánchez han marcado las reglas de una pelea que caduca el 27 de junio. Rajoy, una vez más, se ha reservado ese papel de ganador, al que siempre le sobrevuela el adjetivo de solitario.

http://www.eldiario.es/politica/Pedro-Sanchez-Iglesias-Mariano-Rajoy_0_526697330.html


Rajoy se acomoda a la defensiva ante el desencuentro entre Sánchez e Iglesias

Al único debate entre los cuatro candidatos le ha faltado, la mayor parte del tiempo, agilidad. Excepto el presidente en funciones, todos han comenzado con el compromiso de que no se repetirán elecciones.

El único debate a cuatro entre los principales candidatos a la presidencia del Gobierno ha arrancado perezoso, sin sorpresas y sólo ha salido de su encorsetamiento en breves ocasiones, sobre todo en el bloque sobre corrupción. Cada uno ha jugado su papel: Mariano Rajoy, el de gobernante con experiencia que ofrece realismo; Pedro Sánchez, el de progresista que no ha logrado formar gobierno por culpa de Podemos; Albert Rivera, el del portador del cambio alejado del extremismo; y Pablo Iglesias el de socialdemócrata abandonado por un PSOE escorado a la derecha.

Al debate organizado por la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, presentado por tres periodistas de diferentes cadenas, le ha faltado, la mayor parte del tiempo, agilidad. Excepto Rajoy, todos han comenzado con el compromiso de que no se repetirán elecciones. El presidente del Gobierno en funciones, fiel a su estilo, no ha entrado en grandes polémicas y se ha limitado a sacar pecho de su gestión en tiempos “muy duros”. “Hablar está muy bien. Luego dar trigo es más complicado”, ha espetado. Eso sí, ha prometido la creación de dos millones de puestos de trabajo, aunque sin dar detalles de cómo pretende hacerlo.

Albert Rivera ha tendido algunos puentes con Rajoy, al que por otra parte ha criticado varios puntos de su acción de gobierno. “Creo que las cosas se pueden hacer mejor”, ha asegurado, pero también ha concedido que no está “a favor de derogarlo todo”. Con quien sí se ha mostrado muy agresivo el líder de Ciudadanos, sobre todo en la segunda mitad del encuentro, ha sido con Iglesias, a quien ha acusado de querer subir impuestos a la clase media, de no tener un modelo alternativo a “derogar cosas” y de aceptar dinero de Venezuela.

Además, el líder de Ciudadanos ha utilizado la deuda bancaria de IU para imputársela a Unidos Podemos, pese a que ésta ha quedado fuera de la coalición: “Devuelva el dinero que deben usted e IU a los bancos”, ha pedido. Rivera se ha apoyado en recortes de prensa y tuits para criticar a Podemos, a quienes ha acusado de generar “bandos” y “división entre españoles”.

Por su parte, Pedro Sánchez ha criticado la temporalidad y la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, entre otros efectos de las políticas de Rajoy. Ha insistido en la necesidad de lograr la cohesión social y se ha comprometido a derogar el copago farmacéutico y a invertir hasta el 7% del PIB en sanidad en los próximos ocho años. Pero en la idea que más ha insistido el socialista ha sido en que la formación de gobierno no fue posible tras el 20-D porque Pablo Iglesias lo impidió.

De hecho, la ha repetido constantemente a lo largo del debate y ha respondido a las invitaciones al entendimiento por parte del líder de Podemos: “Agradezco la mano tendida del señor Iglesias”, ha aducido, pero ha pedido “que suelte antes la mano del señor Rajoy”. Para Sánchez, ambos políticos “votaron juntos contra un gobierno progresista”. En este punto ha ahondado en la pretensión de Rivera de dibujar a un Iglesias “intransigente” y situado en los “extremos”.

El candidato de Unidos Podemos aseguró en varias ocasiones a Sánchez que “se equivoca de adversario” y ha puesto como ejemplo de entendimiento a los “ayuntamientos del cambio”, donde PSOE y Podemos han llegado a un pacto de gobierno. “Después del 26-J va a tener usted que elegir, si gobierna con nosotros o gobierna con el PP. Estaría bien que le dijera a sus electores con quién va a formar un gobierno, si con nosotros o con el PP”, le ha emplazado. Iglesias ha hablado de temporalidad, precariedad, de la necesidad de subir impuestos a “los de arriba”, ha prometido subir el salario mínimo y ha acusado a Albert Rivera de decir “perogrulladas” y “generalidades”.

También ha destacado que las medidas que propone su partido, más allá de la justicia, persiguen la “eficiencia”. “Hemos conseguido que Madrid y Barcelona suban en el ranking de ciudades atractivas para la inversión”, ha señalado Iglesias. Y ha vuelto a producirse algún momento de cierta tensión con respecto al tema de Cataluña y el de las puertas giratorias, sobre todo entre Sánchez e Iglesias. “El derecho que de verdad defienden en Podemos es la autodeterminación de Galicia, el País Vasco y Cataluña”, ha criticado Sánchez. Este último punto ha sido uno de los principales escollos para la falta de acuerdo entre las dos formaciones a la hora de formar gobierno. Y promete seguir siéndolo.

 

Rajoy se acomoda a la defensiva ante el desencuentro entre Sánchez e Iglesias

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