Reconstruir la propia historia

Por Iñaki Urdanibia

Una recomendable novela que de ficción no tiene nada…real como la vida misma.

Por Iñaki Urdanibia

       No en pocas ocasiones se da en el terreno de la literatura el método de arrancar la narración recurriendo a un manuscrito encontrado, unas cartas recibidas inopinadamente o algo por el estilo. En esta ocasión la cosa no es ningún truco con el que desarrollar la narración de una historia o de una encadenación de ellas.

Casi podría decirse que en este caso no se da el cumplimiento de que existo luego soy, sino que más bien parece cumplirse lo que terciaba el otro al respecto de que soy donde no me pienso. Dory Sontheimer( Barcelona, 1946) verifica su vredadera historia, la genealogía de ella, en su « Las siete cajas » ( Circe, 2014) a través de unos materiales, las siete cajas con que titula su obra.

La autora nació en Barcelona y fue educada en los tiempos oscuros del nacional-catolicismo, mas las cosas no son lo que parecen y…sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas, ay dios. Su madre Rosa, que en los últimos años de su vida había olvidado el castellano, y que se despertaba a las noches gritando sobresaltada : «¡que viene la Gestapo!» , no captaba la hija el motivo de tales pesadillas que las atribuía a los delirios propios de la enfermedad. Rosa falleció , tras una larga enfermedad, ella, Dory, descubre encima de un armario de la que había sido su habitación las siete cajas que van a dar un giro radical a su biografía habitual; fue como cambiar de piel, de árbol genealógico, de todo. Sus padres entregaban en dichas cajas numeradas lo oculto de su vida y la de los suyos, que treinta de entre ellos la dejaron en manos de los carniceros nacionalsocialistas. «Mis padres dejaron aquellas cajas numeradas y dentro, los documentos ordenados cronológicamente. Detrás de cada foto, mi padre había escrito el lugar, la fecha y los nombres de mis familiares. Él escribía a máquina y acompañaba cada carta recibida con una copia de su contestación. Querían que yo conociera su historia, que resolviese ese puzle humano. Pero no lo hicieron en vida por miedo».Sumergida en los materiales hallados, va de sorpresa en sorpresa, comprobando por medio de las fotografías, cartas y otros documentos la verdadera historia de sus antepasados que bien podría ser el de otros muchos cuya vida les ha sido ocultada, silenciada, evitada.

Doce años dedicó al estudio de los materiales hallados, y como una avezada detective, sumergida en la sorpresa y en la estupefacción, va reconstruyendo imbuida por un sentido de deber de memoria lo que realmente fue la vida de su familia, y que ahora-tras el hallazgo- trata de recomponer para satisfacer su curiosidad y su genealogía real.

La curiosidad y su afán de atar los desconocidos hilos de lo que hasta entonces le había permanecido ignorado le condujo- incluso tras haber acabado la escritura de su libro- a viajar por los distantes lugares por los que sus antecesores, como absolutos errantes, habían viajado huyendo de la peste parda, al tiempo que tratando de ocultar las trazas de una problemática pertenencia. El viaje le llevará a Alemania, a Israel, a EEEUU, a Cánada y a la República checa. A la vez que recupera los avatares de sus errante familia irá descubriendo las andanzas fugitivas de otras muchas familias que corrieron la misma suerte ( mejor sería decir, desgracia) y que hubieron de travestirse en distintas apariencias para evitar la persecución a la que estaban sometidas. Recupera amigos, y parientes hasta entonces desconocidos, y no cesa de visitar los lugares del crimen.

Este fue el caso, uno entre otros, de los padres de Dory Sontheimer, que tras haber hallado refugio en la Ciudad Condal, allá se conocieron, Rosl y Kurt en su empeño por iniciar una vida nueva, negando su origen, aprender una nueva lengua hasta hacerla parecer como suya, nuevos nombres ( Rosa y Conrado) y nueva creencias religiosas( catolicismo), nuevos oficios, con el fin de pasar inadvertidos. El resto de la familia desperdigada, un abuelo, el paterno, en Cuba , su esposa, los otros abuelos, los maternos, pasto de las llamas de Auschwitz . Eduard Heilbruner y Lina Levi fueron deportados en octubre de 1940 desde la zona de la Selva Negra a la Francia del mariscal Pétain, allá probó la mujer las bondades del clima bearnés, en el campo de Gurs…de allá fueron transportados al cementerio nombrado. Los cónsules franquistas negándose en redondo, una y otra vez, de atender las peticiones que reiteradamente se les hicieron por parte de los padres de Dory, con el fin de mediasen en pro de los perseguidos y/ o detenidos…era la política del régimen fascista hispano, compañero del germano.

Es de justicia señalar que además del esfuerzo investigador realizado, este es plasmado negro sobre blanco de un modo francamente logrado, tanto por la medida dosificación de los sucesivos descubrimientos que abren nuevas vías a su conocimiento, como por la forma literaria de la narración que alcanza al alma lectora por su estilo y sensibilidad, contagiando la emoción de los descubrimientos y de los encuentros de quienes no se habían llegado a conocer, debido a sus clandestinas vidas, de errancia, de exilio, de fuga. No desaprovechó la mujer las lecciones de narrativa que bebió de un manual que sus hijos le regalaron, y quedan plasmadas en este libro que –según cuenta- tendrá continuación ya que los materiales heredados dan para mucho.

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