Rechazo activo A LAS LEGISLATIVAS DE JUNIO

POR EL RECHAZO ACTIVO A LA FARSA ELECTORAL

EL SANTUCHISMO ANTE LAS ELECCIONES DEL 28 DE JUNIO
FORTALECER LA CONDUCTA DE LUCHA POR EL PODER


Por Mariano Arreche

El Gobierno de Cristina Kirchner, luego de la aprobación de la reforma del código electoral en el Senado, oficializó el adelantamiento de las elecciones para el próximo 28 de junio.
Como expresó claramente nuestro Comandante Mario Roberto Santucho en Poder Burgués – Poder Revolucionario: “El parlamentarismo es una forma enmascarada de dictadura burguesa. Se basa en la organización de partidos políticos y en el sufragio universal. Aparentemente todo el pueblo elige sus gobernantes. Pero en realidad no es así, porque como todos sabemos las candidaturas son determinadas por el poder del dinero.
Como decía Lenin: «Decidir una vez cada tantos años que miembro de las clases dominantes han de reprimir y aplastar al pueblo a través del parlamento; tal es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués». Este carácter fraudulento, engañoso, de toda elección y todo parlamento no quita que la clase obrera deba ingeniarse para dar pasos de avance revolucionario en determinados procesos electorales, no quita que la clase obrera deba ingeniarse para intentar utilizar el parlamento con fines revolucionarios.
Una política revolucionaria debe saber utilizar todo tipo de armas, incluso aquellas que han sido creadas y son usadas con ventaja por la burguesía como el parlamentarismo, para avanzar en la movilización de masas, para introducir la crisis, la división y la desorientación en las filas enemigas.
Pero un grave error sería creer que a través de elecciones es posible encontrar algún tipo de soluciones a los problemas de fondo de la clase obrera, del pueblo y de nuestra patria. La burguesía pro-imperialista argentina desgraciadamente ha conseguido varias veces despertar esperanzas en nuestro pueblo sobre la posibilidad de producir importantes cambios mediante un proceso electoral.” (Poder Burgués – Poder Revolucionario, 1974)

En este escenario, corresponde a los revolucionarios orientar e intervenir con la forma y la táctica más adecuada para enfrentar la nueva farsa electoral que se avecina. Se trata de intervenir en el proceso eleccionario con claros objetivos: avanzar en la lucha del pueblo por sus derechos populares, intensificar la lucha reivindicativa y política, generar conciencia y difundir con fuerza el proyecto político revolucionario integral. En el terreno del capitalismo debemos desarrollar una fuerte, tenaz y clara lucha política e ideológica; lo que no podemos hacer es pretender ponernos al margen del problema de toda intervención en los sufragios. La lucha en el plano electoral, ya sea por la participación, el rechazo o el boicot, es obligatoria y central en la situación actual.

Ante la nueva maniobra del kirchnerismo, los claros indicios de la fuerte crisis que se avecina y el crecimiento de las luchas del pueblo por sus derechos más apremiantes, es preciso utilizar con fuerza el frente electoral, mediante el rechazo activo, para romper el consenso que se plantea establecer y el intento de poner con toda crueldad la crisis de los empresarios y monopolios sobre las espaldas de todos los argentinos y argentinas. En la contingencia electoral actual se forja un verdadero frente de batalla contra el intento de las clases dominantes por dar causes institucionales al crecimiento de la bronca del pueblo ante las políticas del oficialismo y la falsa oposición. Debemos buscar encauzar la indignación, descontento y pérdida de confianza que se expresa en millones de compatriotas hacia una creciente articulación de la protesta popular, organización del pueblo y rechazo activo a las legislativas de junio.

No hay espacios para banalidades ni “antielectoralismos” que conducen a marchar rezagados del movimiento popular. Al terreno electoral no podemos abordarlo con frases vacías o ampulosas que giran entre el reformismo y el izquierdismo, generando una “veneración supersticiosa” del problema de las elecciones, la democracia burguesa y el Estado. Si no abordamos científicamente el problema electoral no daremos respuesta real a esta contingencia, y entregaremos en bandeja a la dirección del oportunismo de derecha e izquierda un frente que se presenta como central en el escenario actual, principalmente a los que buscan generar nuevas esperanzas sobre la posibilidad de resolver las graves problemáticas de las masas populares a través de las elecciones. Resulta sumamente sencillo condenar el oportunismo parlamentario con frases “izquierdistas”, “moralistas”, etc. Pero justamente se trata de superar ese “revolucionarismo” pequeño burgués dando respuesta real a este problema tan complejo, generando un verdadero rechazo como parte táctica de un planteo de resistencia activa y articulación de la protesta popular ante los ataques del capitalismo.
Asimismo, mediante la campaña de rechazo activo tenemos que generar canales de difusión de las propuestas del Santuchismo ante el actual escenario político, generando intervención, compromiso, acción, y no apatía e inactividad. Por ello, el conjunto de la militancia perretista intervendrá en la contingencia electoral mediante el despliegue de las más variadas y creativas formas y métodos de lucha y resistencia, convocando a las amplias mayorías populares a intervenir en las elecciones con la impugnación del voto, por el voto bronca, difundiendo la plataforma de lucha por una Vida Digna y la Salvación Nacional del Santuchismo.

Las elecciones serán una trinchera más para aportar a la actividad político social de las masas populares en la búsqueda de la conquista de sus más apremiantes aspiraciones democráticas ante la asfixia capitalista y la incapacidad del sistema de resolver los problemas principales del pueblo trabajador. ¿Esto significa confundir tareas democráticas con tareas político revolucionarias? Categóricamente no. Ello significa no dar ni una sola concesión política a los oportunistas de derecha y de izquierda. Como bien sabemos los marxistas leninistas la incorporación de las masas populares a los quehaceres revolucionarios no se resuelve con recetas pre establecidas, ni tampoco con el mero hecho de acentuar los objetivos finales como una placa de bronce. En todo caso, será la acción consecuente, la práctica y la conducta las que indicarán hasta dónde cada quién enfrentará y combatirá a los empresarios y monopolios, y sus representaciones políticas.
En las condiciones actuales, ante los problemas más graves de la clase trabajadora y el pueblo pobre (trabajo, salud, educación, vivienda, alimentación, etc.), que son aspiraciones a resolver concretas-reales, el vuelco de los máximos esfuerzos por sus conquistas permite y permitirá el crecimiento de la capacidad de acción popular y el potencial de las fuerzas revolucionarias y el santuchismo. Sin estas premisas, no bastará sólo con la propaganda y la agitación, que de por sí, solas, son insuficientes.

La acumulación de la propia experiencia del pueblo en la lucha por sus derechos más urgentes es una de las principales escuelas para aprender el camino estratégico hacia la conquista del poder político. Como también los métodos y medios para alcanzarlo. No alcanza sólo con prácticas librescas o “convicciones inyectadas desde afuera”. No se trata de implementar recetas o fórmulas.
Por ello desde el Santuchismo consideramos el desarrollo de la línea de Protesta Popular un factor central de acumulación de experiencias y aporte al acrecentamiento de la capacidad de acción y movilización. El rechazo electoral será parte central de esta orientación y accionar. La izquierda revolucionaria se debe levantar, abandonar la marginalidad, intervenir en política, fortalecer la lucha del pueblo trabajador, abrir aguas entre los que luchan y los que lloran, consolidar proyecto político revolucionario y fortalecer la conducta de lucha por el poder.

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