Rechazamos la presencia en Colombia del criminal de guerra “Perro rabioso”

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James Mattis, apodado «Perro Rabioso», Secretario de “Defensa” (Guerra) de EEUU realiza una gira por Brasil, Argentina, Chile y Colombia, con el fin de reforzar la dominación militar imperialista y coordinar la Guerra de agresión contra Venezuela, planeada en el Comando Sur de EEUU.


En México, Exministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, se reunió con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Jimm Mattis. Foto: Exministro de Defensa.Mattis fue el jefe del Mando Central, encargado de las operaciones de terror y agresión de EEUU en Oriente Medio, durante el mandato de Obama.

Una de sus frases más famosas surgió durante la invasión estadounidense a Iraq en 2003: «Vengo en paz. No traje artillería. Pero con lágrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, los mataré a todos», frase citada en el libro “Fiasco” del periodista Thomas Ricks del Washington Post.

Otra de sus frases que pone en evidencia su respeto al Derecho a la Vida fue:

«La primera vez que haces reventar a alguien no es un evento insignificante. Dicho esto, hay algunos estúpidos en el mundo que simplemente necesitan ser tiroteados».

En Irak aconsejaba a los marines: “Sé cortés, sé profesional, pero ten un plan para matar a todos los que conozcas”.

Mattis fue el comandante del Comando Central de EEUU durante la invasión de Irak y comandante en la Guerra de agresión a Afganistán.

Es un criminal de guerra, que Trump ha calificado como “lo mejor” y “lo más parecido que tenemos al general George Patton”.

Dahr Jamail (*), reportero del sitio digital Truthout, ha denunciado que Mattis, ha demostrado un insensible desprecio por la vida humana, particularmente la de los civiles, como quedó evidenciado en Irak, donde fue responsable de cometer, o colaborar, como cómplice, numerosos crímenes de guerra.

Entre ellos, en noviembre de 2005 los marines cometieron en Irak una masacre de 24 civiles. La matanza de hombres desarmados, mujeres, niños y ancianos, baleados múltiples veces a quemarropa, fue una venganza por un ataque con explosivos en la carretera contra un convoy de infantes de Marina. Los crímenes fueron extremadamente bien documentados y la atrocidad atrajo la atención internacional.

Sin embargo, cuando llegó el momento de enjuiciar a los soldados por la masacre de Haditha, Mattis era el oficial superior, y anuló todos los cargos imputados contra los infantes de marina responsables de matar civiles, a pesar de que las fotografías tomadas por los soldados mismos, y un video filmado por una estudiante iraquí de periodismo inmediatamente después de la masacre proporcionaron evidencia de que los asesinatos fueron metódicos, y sin evidencia de resistencia.

Mattis jugó un papel determinante durante las dos veces en que Faluya fue sitiada en 2004 por tropas de los EEUU.

“Durante el sitio de abril de 2004, más de 700 civiles fueron asesinados por militares de EEUU, según dijeron los médicos iraquíes de la ciudad que entrevisté a raíz del ataque” señaló Jamail y agregó:

“Mientras que reportaba desde la ciudad de Faluya durante el sitio, personalmente presencié como los francotiradores bajo el mando de Mattis disparaban contra mujeres, niños, ancianos y ambulancias. Naturalmente, todos esos actos son crímenes de guerra”.

“Durante el sitio de noviembre de Faluya a fines de ese mismo año, que también le di cobertura (periodística) de primera mano, más de 5.000 civiles iraquíes fueron asesinados. Una vez terminado el sitio, la mayoría fueron enterrados en fosas comunes”.

“En aquella ocasión yo fui el primero en publicar la noticia sobre el uso de fósforo blanco por parte de los militares de EEUU”.

El fósforo blanco es un arma incendiaria similar al napalm ya que tiene la capacidad para quemar la carne hasta llegar al hueso. El uso de fósforo blanco violó las leyes internacionales, ya que se lanzó en la ciudad cuando el Pentágono mismo había admitido que allí se encontraban todavía al menos 50.000 civiles.

Actualmente continúan las consecuencias de otro crimen de guerra, por el uso y la contaminación de uranio empobrecido, con muertes durante los partos y defectos de nacimiento a un ritmo astronómico, creando una situación tan extrema que algunos médicos iraquíes la describen como un verdadero genocidio.

En Faluya cientos de familias quedaron atrapadas en sus hogares, aterrorizados por los francotiradores de EEUU que disparaban desde los tejados y desde los techos de las mezquitas contra los civiles.

Aquellos que no habían sido impactados por las bombas de aviones de guerra eran baleados por francotiradores estadounidenses.

Maki, un conductor de ambulancia “se sentó conmigo mientras compartimos cigarrillos en una pequeña oficina en la parte trasera de la clínica” y dijo: “Toda mi vida, creí en la democracia estadounidense”, “por 47 años, yo había aceptado la ilusión que Europa y los Estados Unidos eran buenos para el mundo, los portadores de la democracia y la libertad. Ahora veo que me tardó 47 años despertar ante la horrible verdad. Ellos no están aquí para traer algo como la democracia o la libertad”.

“Ahora veo que todo han sido mentiras. A los americanos les importa un comino la democracia o los Derechos Humanos. Ellos son peor que incluso Saddam”. Le pregunté si podía citarlo por su nombre y señaló: “Qué me van a hacer que no hayan hecho ya aquí”.

Es claro que el nombramiento de Mattis como «Secretario de la defensa», siendo un criminal de guerra no enjuiciado todavía, es otro atroz acto contra la justicia y el Derecho internacional.

Después de lo que hizo en Irak, cualquiera puede imaginar lo que podrían hacer las tropas de EEUU en Venezuela o cualquier otra parte del mundo.

Mattis ha manifestado que busca colaboración militar en materia de «seguridad”, (el termino preferido por Álvaro Uribe) y cooperación en las áreas técnicas, científicas, político-militar y de «defensa», para lo cual se reúne con integrantes del Gobierno del Presidente Iván Duque.

(*) Dahr Jamail, es un reportero del sitio digital Truthout, es el autor de La voluntad de resistir: soldados que se rehusan pelear en Irak y Afganistán (Haymarket Books, 2009), y Más allá de la zona verde: despachos de un periodista independiente en el Iraq ocupado (Libros de Haymarket, 2007). En los últimos años Jamail reportó desde Irak durante más de un año, así como del Líbano, Siria, Jordania y Turquía. Ha sido ganador entre otros premios del galardón Martha Gellhorn Award por el periodismo de investigación. (Derechos de autor, Truthout).

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