Publicado en: 12 noviembre, 2018

Raya Dunayevskaya, filósofa y militante revolucionaria

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Raia Rae Spiegel, más conocida como Raya Dunayevskaya, no es apenas conocida entre nosotros. El ya lejano centenario de su nacimiento (1910-1987), pasó desapercibido, y sus obras son poco recordadas. No obstante, su biografía es apasionante

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Raia Rae Spiegel, más conocida como Raya Dunayevskaya, no es apenas conocida entre nosotros. El ya lejano centenario de su nacimiento (1910-1987), pasó desapercibido, y sus obras son poco recordadas. No obstante, su biografía es apasionante.

Sin embargo, aparte de una vasta obra de análisis político y filosófico de altura, Rae Spiegel fue toda su vida una militante. Nacida en la frontera rusa con Rumania, sus padres emigraron a los estados unidos a principios de los años veinte, y a finales de la misma década ya era una brava militante en las filas obreras. A principios de los años treinta era conocida en el movimiento trotskista del país como “Freddy Forrest”. Cumplió funciones de secretaria con Trotsky cuando este se instaló en Coyoacán. Sobre esta época ha publicado unos “recuerdos” que incluimos al final de esta breve introducción. Raya vivió muy intensamente la crisis del trotskismo norteamericano cuando tiene lugar la ocupación rusa de Finlandia, y el paso siguiente, el pacto germano-soviético. Buena parte del sector disidente evolucionará en los años siguientes hacia la derecha, en un proceso en el que la “democracia” es revalorizada frente a las monstruosidades del estalinismo que trata de cabalgar el tigre de una guerra mundial que marcará un antes y un después en el curso del siglo. Pero hay otro que se mantiene en sus criterios marxistas, pero que, a diferencia de Trotsky y del trotskismo que sigue creyendo que hay que defender la URSS (aunque sea la de Stalin) frente al imperialismo, piensa que el régimen soviético se ha convertido en un “capitalismo de Estado”.

Durante largo tiempo, su militancia es paralela a la de C.R L. James, el inmortal autor de Los jacobinos negros, igualmente procedente del trotskismo.

El marxismo seguirá vivo en el cuadro de análisis de Raya Dunayevskaya, si bien sus se decanta por un prisma que llamará marxista-humanista. Será desde esta óptica que escribirá su extensa obra en la que Rosa Luxemburgo y la cuestión del Tercer Mundo, ocuparán un lugar privilegiado. Sería lamentable que esta obra no fuese difundida, de momento, los lectores podrán encontrar un fondo de artículos en el “Marxist Internet Archive”. Entre ellos hay huellas de sus vestigios trotskianos. Trotsky además ocupa todo un capítulo de la recopilación sobre Filosofía y Revolución de Hegel a Sartre y de Marx a Mao (que editó Siglo XXI de la mano de José Aricó de 1977).

En dicho capítulo, titulado León Trotsky como teórico, Raya comienza diciendo: “La verdad siempre es concreta, y lo es sobre todo en el de la metodología, que se convierte en el ámbito de la coherencia interna de la filosofía y la revolución. A causa de la aureola heroica del ex comisario de guerra, las privaciones del exilio que Stalin infligió a Trotsky poco después de la muerte de Lenin y las calumnias que se volcaron sobre él hasta el día de su muerte a manos de un asesino de la NKVD, gran parte de lo que se ha escrito acerca de Trotsky tiene cierto sabor de subjetividad, y también se atribuye subjetividad al propio Trotsky. Nada más lejos de la verdad.1 Los análisis de Trotsky tienen fundamentos objetivos. Si Trotsky insistió en su adhesión a Rusia, no fue por subjetivismo, ni porque fuera “el hombre de octubre” (como lo llamaban afectuosamente sus partidarios). Si erró en su análisis del carácter de clase de la Unión Soviética, y continuó levantando la bandera de su defensa incluso después del pacto Hitler-Stalin, fue por razones que a su juicio tenían validez objetiva. En el momento mismo en que el pico del asesino de la NKVD le perforaba el cráneo, Trotsky continuaba afirmando que Rusia e» “un estado obrero, aunque degenerado” (1977; 138).

Y añade en una nota: Una experiencia personal puede contribuir a demostrar la falta de subjetividad de Trotsky. En la culminación de los procesos fraguados contra él, la prensa burguesa publicó “rumores” en el sentido de que Stalin nunca había sido revolucionario, y en cambio había sido si provocador zarista que simplemente buscaba vengarse. “¡Pero Stalin fue un revolucionario!”, explicó Trotsky. Insistió en agregar una posdata al artículo del día que refutaba las acusaciones estalinistas; y dictó lo siguiente: “En la prensa se han difundido noticias en el sentido de que habría sido un agente provocador durante la época zarista, y de que ahora se está vengando de sus antiguos enemigos. No atribuyo la más mínima seriedad a estos rumores. Desde su juventud Stalin fue revolucionario. Así lo atestiguan todos los hechos de su vida. Recomponer su biografía ex post facto implica caricaturizar al actual Stalin, que pasó de revolucionan» a dirigente de la burocracia reaccionaria.”

Recuerdos de León Trotsky (*)

Debido a la heroicidad de las ex comisario de guerra rusos, los rigores del exilio, cuando Stalin ganó la lucha por el poder, y la tragedia del asesinato de Trotsky a manos de un asesino de la GPU, mucho de lo que se ha escrito acerca años más tarde, Trotsky tiene una subjetiva el aire sobre él. Sus últimos años parece que han dado un día de campo con los enfoques psicológicos, incluso por parte de los analistas políticos. Recientemente, una novela se ha publicado – y un televisor de “especial” basada en ella – que atribuye a Trotsky un cambio en el panorama político que supuestamente no estaba dispuesto a admitir. Sólo las personas que no tienen pensamientos propios que pueden interpretar erróneamente los pensamientos de otros.

León Trotsky, en ningún momento que el factor subjetivo entrar en cualquiera de sus análisis de situaciones objetivas. Todo lo contrario.

Recuerdo un incidente durante los Juicios de Moscú, cuando “el Estado Mayor de la Revolución” fue asesinado por Stalin, y el propio Trotsky fue acusado de los crímenes más atroces. La burocracia rusa tenía el poder del Estado – y la Lubianka, [1] el dinero, la brutalidad, el total desprecio por la historia y, sobre todo, el tiempo – toda una década – en la que para fabricar la mayor estructura- en toda la historia.

La prensa mexicana se mantiene abiertas dos columnas del espacio de Trotsky para responder a las acusaciones formuladas en su contra en los Juicios de Moscú en 1937-38. Sólo tenía un par de horas en el que escribir sus respuestas – y que sólo por el hecho de que el Presidente Cárdenas intervino en su favor y pidió a la prensa para informar a Trotsky de los cargos, ya que se produjo en el teletipo. Trotsky nunca supo lo que las acusaciones serían, ni lo fue el año en el que fue acusado de haber hecho tal o cual crimen. Por otra parte, los ensayos debían llegar en un momento de mayor dolor personal de la familia de Trotsky, por el largo brazo de la GPU había tendido la mano para matar al único hijo vivo de Trotsky, León Sedov. Fue un predeterminado, hazaña insidiosamente prevista de un intrigante maestro, calculado para dar el golpe de Trotsky que esperaban que le haga capaz de responder a la acusación formulada contra él, que sabía que iba a venir en dos cortas semanas.
De hecho, la muerte de León Sedov infligido la herida más profunda, y en un punto más vulnerable. Lev Davidovich Trotsky y Natalia Ivanovna se encerraron en su habitación y se ve a nadie. Durante toda una semana que no salía de su habitación, y sólo una persona se le permitió en – el que les trajo el correo, y la comida de la que participaron poco.
Fueron días tristes para el personal de secretaría general. No vimos ni LD o Natalia. No sabíamos cómo les fue, y temía las consecuencias de la tragedia de ellos. Nos mudamos máquinas de escribir, el teléfono, e incluso los timbres de la caseta de vigilancia, de sonido de su habitación. Su parte de la casa quedó en silencio sepulcral. Había un aire opresivo, como si toda la cadena montañosa de México se presiona hacia abajo sobre esta casa.
El golpe fue más duro, no sólo por León Sedov, que había sido su único hijo restante de vida, sino también porque él había sido el más cercano colaborador de Trotsky, literarios y políticos. Cuando Trotsky fue internado en Noruega, amordazado, no se les permite responder a las acusaciones formuladas contra él en los primeros procesos de Moscú (agosto de 1936), Sedov había escrito “Le Livre Rouge”, que, por brillante exposición de los falsificadores de Moscú, un duro golpe irreparable a la el prestigio de la GPU.
En los oscuros días después de la trágica noticia ha llegado hasta nosotros, cuando Lev Davidovich y Natalia Ivanovna se encerró en su habitación, él escribió la historia de la breve vida de su hijo. Fue la primera vez desde el día antes de la revolución que Trotsky había escrito a mano.

En el octavo día, León Trotsky salió de su habitación. Yo estaba petrificado ante la visión de él. La ordenada, meticulosa León Trotsky no se había afeitado durante una semana. Su cara estaba llena profundamente. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Sin pronunciar una palabra, me entregó el manuscrito, León Sedov, hijo, amigo, luchador, que contenía algunos de los textos más conmovedores de Trotsky. “Le dije a Natalia de la muerte de nuestro hijo”, se lee un pasaje “, en el mismo mes de febrero en el que, hace 32 años, ella me trajo a la cárcel la noticia de su nacimiento. Así terminó para nosotros el día de febrero 16, el día más negro en nuestra vida personal…. Junto con nuestro chico ha muerto todo lo que seguía siendo joven dentro de nosotros….”

Pero ni siquiera este gran dolor no ardor tenue de Trotsky para la causa revolucionaria. El folleto fue dedicado “a la juventud proletaria.” Si la GPU había contado con este golpe que le deshabilitar, que contó con el hombre equivocado.

A la mañana siguiente, los periódicos llevaban el anuncio de la Tercera Juicios de Moscú (marzo de 1938). Trotsky trabajó hasta altas horas de la noche. Un día se levantó a las 7 horas y escribió hasta la medianoche. Al día siguiente se levantó a las 8 horas y trabajó directamente a través de las 3 horas del día siguiente. El último día de la semana no iba a dormir hasta las cinco de la mañana. Se dirigió a sí mismo mucho más que todos sus colaboradores.
“El viejo”, como le llamábamos cariñosamente, escribió un promedio de 2.000 palabras por día. Él dio declaraciones a la NANA, la UP, AP, la agencia Havas [Agence France-Presse], Francia, el London Daily Express, y los periódicos mexicanos. Sus declaraciones fueron emitidas también en los idiomas ruso y alemán. El material fue dictado en ruso. Mientras que transcriben el dictado, los demás secretarios revisados cada fecha, nombre y lugar mencionados en los juicios. Trotsky exigió un trabajo minucioso, la investigación objetiva, los acusadores no pudieron entrar en el acusado.

Sin embargo, tan acostumbrados a este subjetivismo era revolucionaria que se indignó profundamente cuando la prensa diaria impresa “rumores” de que Stalin había, en ningún momento, ha sido un revolucionario, pero siempre había sido “agente del zar” y ahora “vengarse. ” Cuando le llevé los periódicos que lleva a esta explicación de la purga de sangre como resultado de los procesos de Moscú, Trotsky exclamó: “¡Pero Stalin era un revolucionario!”
“Espere un momento”, le gritó a mí como yo estaba saliendo de la habitación, “Vamos a añadir una posdata al artículo de hoy.” Esto es lo que dicta:”La noticia ha sido ampliamente difundido por la prensa, en el sentido de que Stalin supuestamente era un agente provocador durante el zarismo, y que es ahora se venga de sus enemigos de edad. Pongo ninguna confianza en este chisme. Desde su juventud fue Stalin un revolucionario. Todos los datos sobre su testimonio de vida a esto. Para reconstruir su biografía ex post facto significa imitar a la burocracia reaccionaria presente”.

Una vez más, cuando la John Dewey comisión de investigación sobre las acusaciones formuladas contra León Trotsky había traído en el veredicto: inocente, y una conferencia de prensa fue llamado, Trotsky se preguntó: “¿No conclusiones pesimistas en cuanto a flujo de socialismo desde los Juicios de Moscú y el veredicto de la Comisión?” Trotsky respondió:
“No, yo no veo ningún fundamento para el pesimismo Es necesario tomar la historia como lo es la humanidad se mueve hacia adelante al igual que algunos peregrinos:… Dos pasos adelante, un paso atrás durante el tiempo del movimiento hacia atrás, todo parece perdido para escépticos y pesimistas. Pero esto es un error de visión histórica. Nada se pierde. La humanidad ha desarrollado a partir de los simios a la KOMINTERN. Se avanzará desde la KOMINTERN al socialismo real. El juicio de la Comisión demuestra una vez más que la idea es correcta más fuerte que la fuerza policial más poderosos. En esta convicción se encuentra la base inconmovible de optimismo revolucionario. “

Lamentablemente, el optimismo, no más de subjetivismo, está en la raíz de las actitudes políticas. Es la teoría – la premisa filosófica de ella – lo cual es decisivo. Debido a su teoría – que Rusia seguía siendo un estado obrero, “aunque degenerado”, y debe ser “defendida”, cuando la Segunda Guerra Mundial estalló poco después del pacto Hitler-Stalin llegó a la conclusión – que me pareció estar en desacuerdo con ambas la realidad del capitalismo de estado en Rusia y su perversión total del humanismo del marxismo como una teoría de la liberación, que rompió con Trotsky. Mi ruptura con la política de Trotsky, de ninguna manera ha cambiado mi actitud hacia él como uno de los más grandes revolucionarios de nuestra época, quien, con Lenin, dirigió la Gran Revolución de Octubre. Él sigue siendo “el hombre de octubre”.

 

Notas
1) La construcción de Lubianka en Moscú contenía una prisión y la sede de la GPU, que actuó como policía secreta de Stalin y más tarde fue conocido como la KGB.

(*) Este artículo de Raya fue escrito en 1965 durante su visita a Japón como un artículo especial para el Asahi Shimbun, que se publicó el 15 de diciembre de 1965, bajo el título “Recuerdos de Trotsky” (ver Raya Dunayevskaya Collection, # 9876).

 

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