Rato es al PP lo que Villa al PSOE

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Rato es al PP lo que Villa al PSOE, en términos de corrupción por la cúspide, aunque las consecuencias temporarias de sus actuaciones y de los procesos para encubrirlos hayan sido diferentes. Pero “el sistema”, es decir el gobierno de facto de los banqueros, ha tenido el mismo efecto disuasorio, respecto a la llamada democracia, para colocar en los vértices de las pirámides gubernamentales a personajes dúctiles a sus dictados, como siguen teniendo el control absoluto para designar otros nombres y otras fórmulas electorales funcionales a ese control absoluto y sin fisuras.

La capacidad de rebelión democrática de nuestra gente, de las masas populares, es la que está en entredicho, antes y ahora, si como se anuncia van a seguir produciéndose votos en la misma o similar proporción para que los mismos o parecidos se sometan del mismo modo a las ganancias empresariales y banqueriles: un alto grado de masoquismo electoral para darle en las urnas el poder de seguir machacándonos a quienes con tanta fruición han robado derechos elementales, empobrecido a los pobres, y regalado fortunas a los ricachones, sin que haya existido ninguna trinchera judicial que ponga tope a tan descomunal desorden social, político y económico.

Si esa rebelión para rescatar la democracia no se produce en las calles sencillamente lo seguirán llamando democracia y no lo es, y únicamente quedará el consuelo literario de que algunas plumas lo tengan fácil, posteriormente, para reflejar en el futuro este grado de pillería, como en otros siglos han sabido interpretar y relatar nuestras escritoras y escritores ilustres. Pero esa literatura no arregla la vida de millones de personas despojadas de derechos con alevosía, aunque algunos personajes en las cúspides puedan aparecer como chivos expiatorios propicios: Unos Rajoys y Aguirres a los que se les caen todos sus colaboradores y sobreviven a los sobres y sobreprecios aportados por las corruptelas empresariales con malabarismos de circo electoral, muy parecido a lo que en otras latitudes unos Uribes Vélez, con similares malabares judiciales se mantienen sin ser encarcelados, pese a que todas sus designaciones en los gobiernos hayan ya caído, por malversaciones a la democracia y entramado criminal con el narcotráfico paramilitar.

La relación no es extemporánea, si estos mismos personajes, amigos entre sí por intereses similares, se permiten ser referentes de democracia, y establecer “redes” para defender valores democráticos en Latinoamérica o en Venezuela o en Cuba, con un descaro que asustaría a cualquier tribunal de ética, si existieran esos tribunales para sojuzgar a los tramposos y tramposas que reciben votos para continuar aumentando la desigualdad y gestionar chorros de millones de dinero público hacia las arcas de los avaros banqueros insaciables.

Esos banqueros, esos 40 empresarios que se hacen la foto con los presidentes sin ningún pudor para dejar establecida la pedagogía de la opresión, van a seguir teniendo la misma capacidad de someternos, de domeñar y corromper no solamente a gestores políticos o sindicales, sino a todas nosotras gentes en apariencia bienpensante, si todas las energías se entretienen y derivan en el circo electorero, mientras, cotidiana-mente, las necesidades vitales, las expectativas juveniles, las esperanzas elementales, siguen siendo bestialmente vapuleadas, y no surge, se re-inventa, se subleva y coloca en las plazas una razonable y cada vez más urgente levantada o alzamiento por la democracia efectiva y directa, si no se refuerzan y convergen las energías sociales que ponen a los bienes comunes y a lo público por encima de la soberbia, enfermiza e inagotable avaricia de los banqueros que nos destrozan la vida y el futuro.

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