Rato, el FMI y el “milagro español”

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Por Roberto Laxe

Un nuevo asunto de corrupción afecta a un alto cargo del PP; pero no hablamos de un concejal cualquiera, ni tan siquiera del presidente de una Comunidad Autónoma. No. Hablamos de Rodrigo Rato, el que fuera “súper” ministro de Economía con el gobierno Aznar, el que privatizo Telefónica para entrar en la UE, cuyas consecuencias de externalización ahora se ven con las huelgas en las Instaladoras, Atento, etc.; el que en el 2003 afirmó, “no hay burbuja”, y que “si los españoles compran pisos es porque pueden”; los créditos impagables que asumieron millones de trabajadores y trabajadoras a costa de horas extra, era que «podían» endeudarse.

 

Hablamos del que fuera considerado “el mejor ministro de economía de la democracia” por todos los políticos y empresarios como Botín o su jefe Aznar. Tan buena consideración tenían todos, incluido ZP, que éste puso a la diplomacia española a trabajar para que fuera nombrado presidente del FMI, donde estuvo 3 años. Tan brillante era el “amigo” Rato, que ni siguiera vio la crisis que estalló en el 2007 con las subprime, alabó la fortaleza de la economía islandesa, la que quebró, y del sistema financiero yanqui, ese que se llevó por delante al Lehmann Brothers. Sí, este era el autor del “milagro español” al que desde el PP quieren volver en una versión corregida y aumentada.

 

Pero paso lo que paso, el «milagro» explotó, ¿entonces donde estaba el fallo?. Donde fallaron las cosas, para que todo el edificio «milagroso» se cayera dejando un estado con millones de pisos vacíos, con millones de parados y un aumento desaforado de las desigualdades.

 

Que Rato era un lince para sus negocios, eso seguro; lo demuestra su forma de vida y sus millones ahora “descubiertos”. Pero la economía falló estuviera Rato o no, era un gestor de un sistema que confía ciegamente en que el mercado se “autocorrige”, se “autolimpia”, y que los bancos son el corazón de ese sistema. Eso si, un gestor que siempre salía ganando, perdiera quien perdiera.

 

Rato es una metáfora perfecta del político burgués actual; como el mercado se “autocorrige”, para que hacer nada, nos limitamos a tomar medidas para que facilitarles su trabajo, y nosotros a cobrar pingues comisiones por no hacer nada. El drama social que provocan esas “autocorrecciones” en forma de despidos, reformas laborales, deshaucios o privatizaciones, ni les interesan ni les importan. “Ande yo caliente y ríase la gente!” decía el poeta del Siglo de Oro.

 

Rato es responsable de haberse enriquecido con la miseria de la gente, con dinero publico y beneficiarse de la amnistía fiscal de su colega Montoro (¡ya esta bien de eufemismos!, los amnistiaron, no hicieron una «regulación fiscal»); es victima, si se puede utilizar esta palabra, de la crisis de un partido que es uno de los puntales del régimen del 78 y su imagen detenido es una victoria colateral del periodo abierto el 15M. Profundizar en esa crisis es la gran tarea que tenemos por delante.

 

Sin lugar a dudas Rato tiene que ir a la cárcel, pero esa no es la solución. Llegó a lo más alto de la economía mundial, el FMI, y su caída, como el procesamiento de sus antecesor en el cargo del FMI, Strauss-Khan y su sucesora, Cristine Lagarde, también procesada por malversación de fondos es el símbolo de la crisis de una institución, el FMI que solo puede hacer una cosa, desparecer. En sus 70 largos años de existencia ha provocado miseria en los países que ha “tocado”; y ahora sus tres últimos presidentes son unos delincuentes… El FMI solo sirvió para enriquecer a banqueros y a los gestores que éstos pusieron al frente, Rato, Strauss-Khan y Lagarde. Rompamos con el FMI, verdadero “fondo de reptiles”.

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