Raoul Vaneigem contra la tiranía del cielo ( I )

Publicidad

«El poder del espíritu, del cielo, del dueño y del Estado comienza desde que el cuerpo, obedeciendo a los imperativos económicos, renuncia al disfrute de sí y al disfrute del mundo[…] donde reina el espíritu, reina el exilio de sí . Pues es la abstracción esencial, la barbarie original que arranca su parte viviente a cada individuo y la metamorfosea en una máquina cuya función es producir para subsistir».

Y el hombre creó a los Dioses ( uso la mayúscula para referirme a esas entelequias, siguiendo la norma del pensador y activista belga)…tal podría ser el denominador común que se puede hallar en las afirmaciones, entre otros, de Critias, Montaigne o de manera más centrada de Feuerbach que venía a decir que el empobrecimiento de los humanos supone el engorde de ese ser al que se da el nombre de Dios …« la religión es la escisión del hombre consigo mismo: sitúa frente a él a Dios como su opuesto […] Dios es el ser infinito, el hombre el ser finito; Dios es perfecto, el hombre imperfecto; Dios eterno, el hombre temporal; Dios todopoderoso, el hombre impotente; Dios santo, el hombre pecador. Dios y el hombre son extremos: Dios es lo absolutamente positivo, la suma de todas las realidades, el hombre es lo absolutamente negativo, la suma de todas las nulidades »; y así dando a Dios lo que es de los hombres, éstos se limitan , castran sus capacidades , renunciando al más acá en beneficio de un supuesto más allá.

Raoul Vaneigem ( Lessines, Bélgica, 1934) , miembro de la Internacional Situacionista entre 1961 y 1970, y autor de uno de los libros clave del movimiento: Tratado de saber vivir para uso de las jóvenes generaciones, obra publicada en 1967 a la par que La sociedad del espectáculo de Guy Debord, es un ser que apuesta por la vida, por las energías y fuerzas que la representan, proponiendo la libertad, no solamente como horizonte, sino en la existencia presente ya que nada es sagrado y todo puede decirse ( título de una de sus obras: La Découverte, 2003), y apostando en pos de la abolición de la sociedad mercantil y en favor de una sociedad viva ( Payot, 2002), alzando el estandarte de la alegría de vivir , identificando esa voluntad de vivir con la existencia en un apasionante laberinto que es la vida. Eros versus Thanatos y una lucha permanente en favor de los deseos y en contra de los límites que son impuestos por diferentes instancias y organizaciones, acordes con los modos de producción basados en la explotación y en la opresión.

Entre esos frentes de lucha, el que le lleva a enfrentarse con las supercherías religiosas ocupa un papel de importancia en su quehacer. Su formación académica se deja ver en sus trabajos medievalistas y el dominio de las herejías, vena que inició con su Le mouvement du libre-esprit ( Ramsay, 1986), en la que analizaba la falacia de una Edad Media absolutamente cristiana, dando cabida a las voces discordantes y vitalistas que en tal época habían florecido, obra que tuvo continuidad en un par de ensayos centrados en el cristianismo ( controversias , 1992, y resistencia, 1993 ), un librito sobre las herejías y unos años más tarde el libro que sirve de trampolín a estas líneas: « De l´inhumanité de la religion » ( Denoël, abril de 2000). La obra es en cierto modo, como él mismo señala, una respuesta a las críticas recibidas por parte de algunos amigos que le echaban en cara que prestase tanta atención a un asunto que no era digno de tal.

La obra deja expuesta con claridad meridiana la importancia de hurgar en el nacimiento de la religión, fenómeno relacionado con la explotación de la tierra y de los humanos, y la posterior evolución del régimen de explotación en distintas fases y con diferentes caretas: el mercantilismo, el consumismo, etc., partiendo del hecho de que « en tanto que la economía de explotación se perpetúe, los dioses no cesarán de perecer para renacer bajo otra forma».

Retrocede Vaneigem a los tiempos del neolítico buscando apoyo en algunos antropólogos innovadores, como Marshall Sahlins, y muestra como el paso del carácter recolector/ cazador a la aparición de la agricultura intensiva, verdadera revolución que supuso el alejamiento de la osmosis que anteriormente se daba entre la especie humana y la naturaleza, se abría paso a la explotación y al surgimiento de una serie de teorías celestiales, con sus funcionarios y clérigos, que sujetaban la tierra y a los humanos al imperio celestial, en la que reinaban criaturas fantásticas como Dioses, Diosas, Espíritus; para alcanzar el más allá glorioso era necesario limitar y someterse a privaciones en el más acá; el plano de la inmanencia quedaba sometido a la trascendencia , y al Edén prometido; tales condiciones de explotación de la agricultura supusieron cambios en lo que hace al establecimiento de jerarquías, de diferencias entre un arriba y un abajo . Los cultos, la extorsión , el pillaje, los sacrificios, los mandatos, y otros rostros de la pulsión de muerte pasaron a sofocar las pulsiones de vida, con los consiguientes privilegios para del espíritu sobre el cuerpo…el cielo dominante frente a la tierra dominada, en una marcha que consagra el orden social, basado en la diferencias, bajo la panoplia del bien común…Los curas o clérigos de diverso pelaje dando fuerza divina de ley al gregarismo, prometiendo la salvación ligada a la obediencia; la salvación supone la castración de los deseos, de la creatividad, en aras de los poderes celestiales ( decía Robespierre que « si ellos invocan el cielo es para usurpar la tierra»). La voluntad de poder versus la voluntad de vivir .

Toma el autor la expresión del poeta Jacques Prévert, que hablaba de intactos de Dios, si bien tal expresión podría quedar más en el terreno del horizonte o de los buenos deseos ( o reducida al ámbito personal), ya que todos los siglos de oscurantismo, embrutecimiento y supercherías han dejado su poso, hasta en seres que se declaran ateos pero que en sus firmes e inflexibles ideologías y promesas no hacen sino replicar los mecanismos de la ideología religiosa [ en su texto autobiográfico sui generis, Le Chevalier, la Dame, le Diable et la mort. Le Cherche Midi, 2003, se lee: « no creer en nada me autoriza a pensar que nada acaba ya que el amor es eterno y la vida siempre recomienza»]; no quedan ausentes las referencias a los resabios misóginos que priman en los mitos y creencias ( del poema de Gilgamesh o Eva, a Pandora, y una lista larga que no hace sino salvar a la mujer únicamente en lo que hace su carácter reproductivo de esclavos…), no queda exento de su mirada el judaísmo con respecto al que hace ciertas apresuradas mezcolanza en las que las diferencias entre orígenes geográficos, culturales y religiosos no quedan netamente diferenciados o lo quedan de manera confusa ( por poner algún ejemplo, de entre los que trae a colación, que aclare lo que digo: ¿ los miembros del Bund, sección del partido bolchevique, eran judíos, pero en qué sentido? Al no serlo en el sentido religioso, o siendo descendientes de familiares que sí eran creyentes de YHWH, tal vez lo fuesen por sus supuestos orígenes, anclados en tiempos remotos, de sus antepasados, ya que muchos de ellos llevaban siglos fuera de Judea, lo mismo que podría decirse por los anarquistas londinenses o neoyorkinos; no es el mismo caso que el de Spinoza cuya familia era de tal confesión profesando él mismo la fe judaica, o de Karl Marx cuyo padre sí que profesaba tal religión hasta que hubo de renunciar, convirtiéndose a la iglesia evangélica, para ejercer la abogacía. Del mismo modo que la comparación que establece entre el cristianismo y el judaísmo sobre sus respectivos nombres, no es de recibo: ya que la primera toma su nombre de su supuesto ideólogo, mientras que la segunda, la fe mosaica, lo tomó de una zona geográfica de Palestina [ cfr.: pp. 86 a 91] Sobre esta tema es especialmente recomendable un libro de Shlomo Sand: Comment le peuple juif fut inventé: de la Bible au sionisme. Creo que hay traducción al castellano ) ; extiende el objetivo a otras religiones como el islam, o el pío budismo del que cita alguna perla de las de toma pan y unta, y es que « por diferentes que se quieran, las religiones tienen todas en común el miedo, el desprecio, el odio de esta vida humana y terrestre, que no es otra cosa que el deseo de gozar, sin reservas y en el acto, beneficios que nuestro genio tiene el privilegio de engendrar» ( aspecto al que por cierto dedicaba unas luminosas paginas en su L´Ère des créateurs. Éditions Complexe, 2002). Ciertas aclaraciones sobre la constitución de la mitología evangélica y eclesial son convincentes hasta los topes, abarcando en tales aspectos también al judaísmo y al islam.

Repasa las diferentes máscaras divinas ( de la conquista que necesitaba guerreros, curas, dueños y esclavos; de la explotación, de la depredación, del sacrificio, de los cambios y la culpabilidad…) y nos conduce por las interrelación de lo económico y lo ideológico y sus imposiciones domesticadoras, señalando que la única manera de sacudirse de la tiranía del imperio celeste y de sus ideas muertas, se halla en « renovar los lazos entre las pulsiones del cuerpo y la inteligencia sensible que las afina, restableciendo la comunicación entre la conciencia y el horizonte de la única radicalidad de que « la aspiración a la felicidad del mayor número al gozo , a la creatividad» , teniendo en cuenta que « ser feliz se enuncia en singular y se conjuga en plural».

Concluiré diciendo que si André Malraux, erigiéndose en profeta, decía que el siglo XXI sería religioso o no sería, a lo que podría matizarse la previsión diciendo que en caso de que de que ésta afirmación se cumpliera la humanidad estaría más lejos de su realización plena, independiente de fantasmas y de seres imposibles que coartan su libertad y su autonomía; tampoco parece excesivamente realista dar por buenas las optimistas previsiones, sobre las condiciones de la superación de la esfera religiosa, vaciándose de su sustancia, en el momento de expansión extrema de la economía mundial , que mantiene Raoul Vaneigem. Hablaba Antonio Gramsci del pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, en el caso del autor, se da en el optimismo en ambos ámbitos, ya que une este debilitamiento de la presencia religiosa de la que habla, se dará si y solo si se da « el fin de una economía que reduce al hombre al trabajo y le arranca al verdadero destino de crearse recreando el mundo»; así pues, dos en uno…con una determinación que hace que lo uno acompañará a lo otro ¡ que los Dioses te oigan! . En este tema, digo en el de las creencias y demás, me parece que las cosas son más complicadas y lo digo ya que la propia presencia del lenguaje y el simbolismo como elementos constitutivos y esenciales de lo humano, conducen a preguntarse si es posible la existencia de ese ser llamado humano sin rituales, sin mitos, sin creencias , que desbordan la relación del lenguaje con lo meramente empírico y material, como muestran , en los albores de su nacimiento, ciertas pinturas del paleolítico que iban más allá de la mera representación de animales y humanos, como son ciertas formas geométricas, puntos, etc., como símbolos de algo abstracto ( ¿o todo ello no es sino muestra de una mera alienación mental?); cierto es también que Vaniegem señala que « esas cuestiones nombradas merecerían un análisis más profundo que no tiene cabida en esta obra [ admitiendo que ] si son señaladas es para mostrar que el fin de la religión y del pensamiento separado de los vivientes verá nacer nuevas formas de inteligencia y de expresión de sí y del mundo»….mas esa es otra cuestión, queda postergada, en la lucha por desvelar la lógica profunda y nefasta del fenómeno religioso, tarea que el belga lleva a cabo con sagacidad e indudable tino, con un centro de gravedad anclado en lo económico…« en esta obra –dice Michel Onfray , en su tomo 11 de su Contre-histoire de la philosophie, L´ autre pensée 68, Grasset, 2008– festeja de manera irónica los 2000 mil años de cristianismo en Europa echando por tierra las modalidades de creación de las religiones…», palabras que se pueden dar por buenas siempre que se añadan otros aspectos esenciales que quedan tratados en la obra, y que han quedado reseñados y siempre también que se amplíe el marco geográfico más allá del Viejo Continente.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More