Radicales católicos se enfrentan a jóvenes del tripartito y les rompen una pancarta.

CLAUDIA SAFONT – 27/02/2005
BARCELONA

La manifestación convocada por las juventudes de ERC, ICV y PSC y la Asociación Universitaria Sin Vergüenza, contra lo que consideran una actitud homófoba de la Iglesia, y la contramanifestación organizada por los católicos del grupo E-cristians pudo acabar ayer en una batalla campal. Pero todo quedó en una guerra dialéctica, tras unos momentos de gran tensión. Las dos concentraciones reunieron a unas 300 personas en la plaza de la Catedral.

Las tensiones comenzaron cuando un grupo de jóvenes que acompañaban a los católicos de E-cristians se desmarcó de la manifestación pacífica de éstos y optó por bajar las escaleras hasta la explanada donde se encontraban las juventudes del tripartito para increpar verbalmente a los portadores de una pancarta anticlerical. El grupo central de Ecristians intentó en vano apaciguarlos. «Nos sentimos ofendidos cuando sólo estamos ejerciendo nuestro derecho a la libertad de expresión», afirmó un componente del grupo radical. El enfrentamiento lo solventaron policías de paisano que se encontraban en la plaza.

Antes de concluir la manifestación, alrededor de las seis de la tarde, las juventudes del tripartito anunciaron su voluntad de entregar al Arzobispado una copia de la Constitución junto con el lema de «Ninguna confesión tendrá carácter estatal». Un nutrido grupo de personas acompañaba a los jóvenes tripartitos por la calle del Bisbe, pero antes de llegar a la sede del Arzobispado se toparon de nuevo con el grupo radical, que les rompió la pancarta que llevaban, mientras los transeúntes observaban la escena con temor. «Han cogido la pancarta y la han roto, y no tenían por qué», afirmó luego Olga Gómez, de las juventudes socialistas de Catalunya.

A partir de ese momento se desató una nueva batalla dialéctica, pero sin más consecuencias gracias a la intervención de la Guardia Urbana, que evitó que las dos manifestaciones se juntaran. Aun así, numerosos testigos afirmaron que los guardias urbanos podrían haber evitado la rotura de la pancarta con un mayor grado de intervención.

Los primeros momentos de la concentración transcurrieron con normalidad. Bajo el lema «Ninguna confesión tendrá carácter estatal», las juventudes del tripartito convocadas en la plaza de la Catedral se quejaron, con música y micrófonos, de las declaraciones de la Iglesia contra los homosexuales. «Las declaraciones de la Iglesia no se correspoden con lo que piensan todos los cristianos. Reconocemos su derecho a expresar opiniones, pero siempre dentro del marco de la legalidad», afirmó Olga Gómez. Los jóvenes dijeron, además, que habían sido amenazados si convocaban la manifestación y anunciaron que emprenderán medidas legales.

Ante la catedral, cerrada ante el riesgo de posibles incidentes, los E-cristians gritaban «¡Dios te ama!» acompañados por panderetas, guitarras y la imagen de la Virgen. Ellos también reivindicaban su libertad de expresión para dar apoyo a la Iglesia y al Papa. 

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