Quo vadis, Europa ? ( I ) : la amenaza post-fascista

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Por Iñaki Urdanibia

Desde hace un tiempo en el Viejo Continente parece que crecen, a ojos vista, las posturas xenófobas, aporofóbicas ( rechazo de los pobres), y las loas a la identidad, bien delimitada, que deja fuera de tal a los inmigrantes ( dejándoles también o ahogados en sus intentos por alcanzar tierra , hacinados en infames campos de retención o de inhabitables chabolas, cuando no son devueltos a sus países de origen), excluyendo igualmente a los hijos de tales orígenes aunque hayan nacido en el suelo patrio ( de las diferentes nacionalidades con estado que componen el conglomerado europeo). Para confirmar ese proyecto, llamado Unión Europea, estos días, no es la primera vez, se habla de una Europa de dos velocidades ( sin reparar que la avería es de la mismísima caja de cambios), velocidades que responden a los ejes marcados por los cuatro puntos cardinales ( norte / sur, oeste / este) quedando los polos nombrados en segundo lugar en la velocidad de tartana…

¡ toma unidad ¡ ¡ toma proyecto basado en la solidaridad y los principios ilustrados!

Estas tendencias excluyentes y marginadoras defendidas por las organizaciones y partidos de derecha extrema, son compartidas, con diferentes abalorios y pías jaculatorias que disimulan la crudeza, por los gobernantes de los diferentes países que incluyen en sus programas y sus decisiones políticas un cúmulo de leyes que imponen el autoritarismo, la austeridad, la exclusión y las diferencias flagrantes, como si trataran de frenar la oleada de los recalcitrantes adoptando muchas de sus postulados programáticos.

En las cruzadas que se organizan con el fin de frenar las tendencias ultras de las que hablo, se diaboliza a dichos grupos recurriendo de manera indiscriminada al calificativo de “fascistas”, como si utilizando tal epíteto se dejaran claras las cosas y se dejase fuera de combate a los criticados; al asimilarlas a las pasadas experiencias de nefasto recuerdo; el caso del estado francés es paradigmático…con tal de que no triunfe el FN, se ha de votar a cualquiera, como sucedió en otros momentos electorales, creo recordar que hace una treintena de años con réplica casi idéntica en 2002, en los que se votaba en la segunda vuelta a Chirac para frenar a la bicha de los Le Pen.

Leía hace no mucho, en algún texto de Michel Onfray, y también en alguna intervención televisiva, las pegas que ponía al uso –a su modo de ver – indebido de algunos epítetos con respecto al partido de la hija de Le Pen padre, que no hacían justicia a la ideología del FN…Tales declaraciones le valieron todo tipo de insultos, a la vez que se le calificaba como defensor de tal frente derechoso. No cabe duda de que en cierto sentido no le faltaba razón: pues si tratan de poner fin a la République se ha de demostrar que es así y se les ha de dejar fuera de la ley, en caso contrario , se habrían de perfilar con mayor precisión las definiciones y posturas; y es que es cierto que el partido de Marianne Le Pen ha cambiado de discurso, algunos hablan de que ha modernizado sus formas ( ¿un mero acto de travestismo guiado por el afán de engañar?).

Pues bien, en un libro de entrevistas con Régis Meyran, « Les nouveaux visages du fascisme» ( Éditions Textuel, 2017), Enzo Traverso que es de los que no da puntada sin hilo ( https://kaosenlared.net/la-memoria-de-los-vencidos/ ), se zambulle en los temas sugeridos y en muchos más, continuando, y completando, su labor clarificadora, que ya había iniciado -además de en sus obras sobre diferentes asuntos de la historia e historiografía- en otro librito, en conversación con el mismo interlocutor, publicado por la misma editorial hace cuatro años: « Où sont passés les intellectuels? ». Si este último se centraba en mostrar como tras la incordiante presencia, para con el poder, de los intelectuales durante más de un siglo ( Zola, Orwell, Sartre, Pierre Vidal-Naquet, Pierre Bourdieu, etc.), se había llegado a una situación de silencio, o a lo más de apariciones televisivas las más de las veces sin mordiente mayor…dominaba el desencanto de una generación, la falta de credibilidad en utopía alguna, lo que hacía que la mayor audiencia se prestase a los “expertos” ( en todo lo que es lo mismo que decir en nada) al servicio de los poderes y desconectados absolutamente de los movimientos sociales…En la presente ocasión, como insinuaba líneas más arriba, y como indica el propio título de la obra se detiene en el fenómeno de las nuevas extremas derechas que se han emancipado de su matriz histórica, pasando a mantener unos contenidos ideológicos fluctuantes, alejándose de cualquier tipo de carácter subversivo y combatiente, para , aprovechando la palpable crisis de los partidos clásicos, intentar copar su espacio, no haciendo ascos a declararse republicanos y a aceptar el llamado juego democrático y sus reglas. Este cambio de rostro es lo que Traverso denomina como “ post-fascismo”; tal cambio hace que aunque los departamentos de agit/prop de los partidos asentados digan misa, sus criticados se mueven en las mismas coordenadas, y valores declarados, que ellos mismos ( el republicanismo y el sistema parlamentario): desde luego nada que ver con el desprecio a las convocatorias electorales de los Hitler, Franco o Mussolini; no es baladí observar que la máxima dirigente del FN francés sea un mujer y que el máximo dirigente del Pim Fortuyn sea homosexual, cosa impensable en los ambientes del fascismo clásico de antaño. Así mientras en algunos aspectos conviven con reivindicaciones y tics del pasado –rechazo de la UE, xenofobia, racismo, muy concreto, hecho carne en la islamofobia…- la mutación, o al menos el esfuerzo por llevarla a cabo, es palpable, a pesar de que en sus filas pueda seguir habiendo nostálgicos de la “labor civilizadora “ en Argelia o en otras zonas de los eufemísticamente denominados DOM/TOM, al igual que pueden verse antisemitas entre los miembros de la vieja guardia . Quizá en el tema en el que las chispas salten con mayor frecuencia sería las cuestiones relacionadas con la laicidad, que excluye a los musulmanes y a los árabes ( en una islamofobia creciente en la que se mezclan lo geográfico con lo religioso) y a cualquier tipo de signo que los relaciones, crujidos que son reflejo de las relaciones de la République con el colonialismo, lo cual hace que la herida todavía siga sin cerrarse, y continúe dejando su reguero de sentimientos y resentimientos .

El giro esencial se ha producido en el cambio del antisemitismo dominante ( que se basaba en la teoría del complot y del carácter impuro de dicha “raza” parasitaria) a la islamofobia, provocada por un temor de la presencia árabe/musulmana como una amenaza de invasión y de terrorismo; hoy en día, puede afirmarse que los restos de antisemitismo están directamente unidos con el conflicto israelo-palestino. Así el enemigo está encarnado por las poblaciones salidas de la inmigración árabe y africana, postura que crece sin descanso desde los años ochenta del siglo pasado. Este sentimiento viene alimentado por no pocos intelectuales judíos, o defensores acérrimos del sionismo expansionista del estado de Israel, omnipresentes en los medios de comunicación, que les hace posicionarse en contra de los negros y los árabes como seres judeófobos, metiendo en el mismo saco, de malditos a ciertas franjas de la izquierda radical al ser tildada de islamo-gauchistes .

Las cosas han ido aumentando en un incesante crecimiento debido a la presencia espectacular del estado Islámico, Daesh, que hace gala, retransmitida, de una violencia furiosa y sanguinaria, un odio abierto hacia la democracia ( como valor extranjero y que en sus países no han llegado a conocer) un intento de crear un califato que sea patria de todos los musulmanes y que se base en una observación e imposición absoluta de la religión islámica en sus formas más integristas y tradicionales; tal perfil hace que los puntos comunes con el fascismo salten a la vista. El atractivo del horizonte que tal EI ofrece es palpable, lo que se traduce en el reclutamiento en especial , en las banlieues, de jóvenes abandonados a su suerte, que buscarían salida a la asfixia provocada por el sistema neoliberal…en la a-la-buena-de-dios ( Alá que es el verdadero). Ante esta perspectiva únicamente una izquierda que reivindique el anti-colonialismo podría frenar las numerosas conversiones al yihadismo.

La falta de horizonte y de esperanzas – identificadas con los experimentos totalitarios del pasado siglo que hicieron que las promesas de felicidad acabaran en represivas sociedades – cuartel – es el escenario en el que han brotado, como hongos, las posturas post-fascistas y las del IS; haciendo que, ante el mal mayor que estas salidas representan, triunfe el ideario de la sociedad dirigida por la ideología del mercado, que queda convertida para no pocos en mal menor, o…en bien supremo.

Certero acercamiento, el ofrecido por el profesor Traverso, al fenómeno estudiado y certero también el intento de adecuar el vocabulario y los análisis a la novedad de las formas que adopta el fascismo en la actualidad; tampoco han de ignorarse sus reflexiones sobre el cajón de sastre en el que se ha convertido la masiva utilización del término “ populismo” con el fin de descalificar las posturas disconformes que se mezclan, metiéndolas en el mismo saco, con las ultra-conformistas, demagógicas, ad nauseam.

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