¿Quiénes son los culpables del daño causado a l@s trabajador@s?

Literatura para la libertad y la igualdad

Sabemos que nuestra clase antagónica, los empresarios, son nuestro principal obstáculo a la hora de dificultarnos la posibilidad de trabajar y vivir de manera holgada y dignamente. Y es que, la prioridad empresarial se basa en explotarnos al máximo, para obtener máximos beneficio.

Frente a los empresarios l@s trabajador@s nos vemos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo bajo unas reglas de juego, legales, que están trucadas e impuestas por un estado que favorece a los empresarios. A más, la despiadada competitividad entre empresas, repercute en nuestras condiciones laborales y económicas sometiéndonos a trabajar más, peor y cada vez más barato.

Pero los culpables de no haber luchado frente a las empresas para arrancarles mejores condiciones de trabajo y económicas, (en vez de perderlas) han sido, son y tienen intención de seguir siéndolo, aquellas personas que, situadas al frente de las organizaciones obreras, no cumplen con su cometido de defender “a capa y espada” nuestros intereses de clase.

Concretamente en España, los máximos responsables, dirigentes, de las organizaciones sindicales más grandes y con más historia (CCOO y UGT) son, sin género de dudas, los culpables de la desastrosa situación de desorganización, de división y de pésimas condiciones laborales y económicas en las que se encuentran hoy l@s trabajador@s.

La UGT, que había desaparecido tras de la guerra civil española, (muerto el dictador), apareció, como un conejo de una chistera, con todo el apoyo económico, mediático y político del PSOE, que a su vez, tenía respaldo político y económico internacional de los EEUU y de Europa. Había que potenciar al sindicato UGT (desconocido de aquel que fundara el marxista Pablo Iglesias en 1888), para restar fuerza a CCOO.

Así, mientras que, CCOO aún se debatía en la clandestinidad celebrando una reunión de representantes estatales en julio de 1976 en Barcelona; la UGT en Madrid, celebraba su primer Congreso legal, en abril de este mismo año, a bombo y platillo con todas las facilidades. Por eso, tras del tramposo cambalache entre golfos, llamado Pactos de la Moncloa, firmado por los partidos políticos (en el que vergonzantemente participó el Partido Comunista) UGT, ya en “pista libre”, firma a continuación dos pactos sociales, con los empresarios, perjudiciales para los trabajadores.

Mientras tanto los dirigentes el sindicato de CCOO eran presionados por el PCE, de Santiago Carrillo, para que abandonaran sus posiciones de resistencia y se entregaran a la negociación pancista e interclasista junto a UGT.

Todo y que siguieron produciéndose importantes luchas desde las organizaciones de base, el aparato dirigente de CCOO claudicó y se sometió. Los Pactos Sociales que firmaban eran a la inversa. O sea, los pactos sociales siempre fueron firmados por organizaciones sindicales entreguistas que, a cambio de algunas mejoras firmaban con los empresarios la paz social para  frenar las luchas obreras que exigían mucho más. De modo que, los pactos sociales firmados por UGT y CCOO, no sólo no percibían contrapartidas, de poca monta, a Favor de los trabajadores, sino que las contrapartidas favorables y además sustanciales, se las adjudicaban los empresarios. Se establecieron acuerdos laborales, sociales y económicos, una y otra vez, que descaradamente beneficiaban a las empresas y perjudicaban a las clases trabajadoras.

Así sucedía y sucede; CCOO y UGT, firmaban y firman pactos sociales negativos para los trabajadores, que provocaron y continúan provocando pérdida de conquistas y de derechos. Pero además, con raquíticas y justificativas protestas, permitieron y permiten todos los decretos anti-obreros y sociales que él Gobierno de turno impuso y sigue imponiendo.

Ejemplos no muy lejanos: en el 2010 y en el 2012 los gobiernos de Zapatero y de Rajoy imponen dos reformas laborales contra los trabajadores por las que, CCOO y UGT convocaron Huelgas “generales” irrisorias de 24 horas, para lavarse la cara y tomar el pelo a los trabajadores. Y en el 2011, ante la modificación del artículo 135 de la Constitución, por el Gobierno Zapatero, los sindicatos ni se molestaron en convocar alguna protesta que les hubiera permitido enjuagarse un poco las vergüenzas. La modificación constitucional conllevaba los recortes en servicios sociales esenciales, para pagar Deuda Pública.

Cabe aclarar que los paros generales de un día, de medio día, y a veces hasta de horas (llamados huelgas generales)  que CCOO y UGT convocaron, a lo largo de todos estos años, no era otra cosa que huelgas engañosas y justificativas cara a los trabajadores. Eran “romerías” que a la vez le servían para reclamar más bicocas y poltronas al gobierno y para acallar y confundir las voces críticas. A veces el Gobierno retiraba alguna cosa del paquete de medidas que pretendía imponer, y los del “ministerio de desmovilización” (CCOO y UGT) con todos los medios informativos a su disposición, lo presentaban como un éxito.

Gracias al apoyo incondicional mediático; al jabón que este les daba a CCOO y UGT, también con el soporte que emanaba de todo el arco político parlamentario, desde el principio, pudieron poco a poco, confundir, adormecer, desmovilizar y marginar a los trabajadores de la actividad sindical.

Lo cierto es que, el resultado de estas traiciones ha permitido que las empresas hayan podido funcionar a su antojo, contratando y despidiendo a los trabajadores como les ha dado la gana y a costes de saldo.

A cambio de esta vergonzosa traición, los dirigentes sindicales han engordado en burocracia: multitud de liberados campan en todos los centros de la administración y de grandes empresas; les ha entrado el dinero a espuertas en concepto de devolución del patrimonio sindical histórico y, les sigue lloviendo euros a través de la llamada formación laboral, para lo cual, se aprueba en su día,   una encubierta afiliación sindical a través del (invento) descuento en nómina del 0,10% a todos los trabajadores, a lo que hay que sumarle el 0,60% que aportan las empresas. Este dineral mensual, mayormente se lo reparten CCOO-UGT  y la CEOE.

A este festín, se le ha de aunar los millones que les entra por medio de los fondos de pensiones privados, a costa de la Seguridad Social, de las pensiones públicas, deterioradas gravemente por el Pacto de Toledo. Este pacto fue fraguado entre el acabose de F. González en 1995 y el “empezose” de J.M. Aznar en 1996; ¡y, como no podía ser de otra manera! CCOO y UGT, una vez más, en este atraco están metidos hasta la médula.

A pesar de que ha existido una delincuente metodología de perturbación  de las masas obreras para desorientarlas de su condición de clase; (tal y como ya hemos explicado más veces), todos los trabajadores y trabajadoras deberíamos tener un gran interés por el conocimiento de nuestra historia. Pues es vital y, la única manera de que no nos tomen por tontos; de no tener que partir permanentemente de cero, y para evitar que sigamos  cometiendo los mismos errores.

Desde Co.Bas llamamos a las bases sindicales honestas (de CCOO y UGT) a  que constaten que es verdad cuanto decimos aquí; apenas unas pocas pinceladas. Podemos asegurar, que con todos sus desmanes y golferías se pueden escribir  varios libros de cientos de páginas.

A delegados sindicales y miembros de comités de empresa les pedimos que tomen conciencia de esta realidad, que renuncien a seguir en estos sindicatos y se organicen allí donde de verdad se defienden sus intereses de clase.

Hay que recuperar la ilusión en nuestra lucha y en nuestra unidad. Y sobre todo recordamos, que hay que confiar en las organizaciones y en sus responsables, no sólo por lo que dicen, sino fundamentalmente por su actitud consecuente y honesta.

Hazlo correr

Co.Bas  Tarragona  9/9/2020    

 

 

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